Autor: Palma, Luisa. 
 Elecciones municipales. 
 La oposición sí existe y no es cómoda para el Gobierno     
 
 ABC.    25/04/1983.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

«La oposición sí existe y no es cómoda para el Gobierno»

Fraga contesta a Alfonso Guerra

Salamanca. Luisa Palma

«Hay que dar un claro voto de censura en las urnas al Partido Socialista.» Esto es lo que el líder de la

oposición, Manuel Fraga, espera que confirmen los resultados electorales del próximo 8 de mayo, sin que

para él tengan importancia las apreciaciones del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, de que la

oposición no existe y de que es posible que después del 9 de mayo empiece una cacería del hombre.

«Esto es lo que le gustaría al señor Guerra —contestó Fraga en su reunión con los informadores en

Salamanca—; lo menos que pueden hacer es ponerse de acuerdo: unos días hablan de oposición salvaje y

otros dicen que no existe. El señor Guerra, que es un andaluz imaginativo, confunde sus deseos con la

realidad. La oposición sí existe, claro que existe. Ya se pudo ver estos días. Lo que ocurre es que esta

oposición no es una oposición cómoda, como él quisiera. En cuanto a la cacería del hombre, veremos a

ver quién caza a quién, porque si quieren salir a la caza del hombre es natural que el hombre salga a la

cacería.»

Hizo notar Fraga sobre este tema el curioso interés que se tiene en decir que no hay alternativa: «Eso se lo

creen ellos, e! pueblo no.» Poco más tarde, en el mitin que pronunció al mediodía en el Palacio de

Deportes salmantino, que rebosaba de público —según fuentes policiales, unas cinco mil personas—,

volvió sobre este tema remarcando que «es una buena oposición y yo respondo de que lo será». Manuel

Fraga fue sacado en volandas al final del mitin y salvado por su escolta, no sin apuros, det entusiasmo

enardecido de sus seguidores, entusiasmo que estuvo a punto de costarle un disgusto al líder aliancista, ya

que al bajar de la tribuna los empujones del público le hicieron perder el píe en las escaleras y hubiera

caído de bruces al suelo de no haber sido por la rápida reacción de los hombres de su escolta, que le

sujetaron con sus propios cuerpos, levantándole por los hombros.

El frío y la lluvia acompañaron el paseo por la Plaza Mayor de Salamanca, en donde el líder de la

oposición encontró una calurosa acogida y, siguiendo con la política «boca a Boca» iniciada en las

elecciones gallegas, repartió los programas de su partido y firmó todo lo que le tendían. También realizó

un breve paseo por Avila, desafiando un descorazonados viento helado que no impidió el éxito de público

en el que fuera antiguo «feudo» del ahora duque de Suárez. Poco antes se había reunido brevemente con

empresarios, sindicatos independientes de trabajadores y amas de casa.

 

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