Autor: Dávila, Carlos. 
 Los reformistas se reunieron ayer en Madrid para echar a andar. 
 Miguel Roca comienza su operación sin el apoyo de los liberales     
 
 Diario 16.    06/07/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Los reformistas se reunieron ayer en Madrid para echar a andar

Miguel Roca comienza su operación sin el apoyo de los liberales

El Partido Reformista Democrático, la «operación Roca», echó a andar ayer en Madrid. Pero lo hizo sin el

apoyo de los liberales de Antonio Garrigues Walker. Contarán entre sus filas con un miembro del Partido

Demócrata Liberal, pero no con su máximo dirigente. Miguel Roca, que se encuentra en una difícil

encrucijada personal, tiene otro frente que cubrir: las elecciones regionales que se celebrarán

próximamente en Cataluña y los observadores no son precisamente optimistas ante la posibilidad de una

victoria de Convergencia frente a los socialistas.

Carlos DAVILA, corresponsal político

Madrid — Reformistas y liberales marcharán por ahora separados. Miguel Roca y Antonio Garrigues, a

pesar de una nota contemporizadora y conscientemente ambigua, no han llegado al acuerdo que pretendía

suscribir el primero de los dos líderes políticos: la integración.

El Partido Reformista Democrático que ayer celebró su reunión en Madrid contará, eso sí, en su comisión

gestora con un miembro del Partido Demócrata Liberal, pero no, desde luego, con una de las primeras

figuras de esta organización política.

El reformismo, tras una alida fulgurante, ha perdido, a! parecer, gas. Su promotor Miguel Roca se

encuentra en un difícil momento de su encruci|a-da política personal, teniendo como tiene a la vuelta de la

esquina unas complejas elecciones regionales en Cataluña que se celebrarán en marzo o abril del próximo

año, puesto que el presidente Jordi Pujol pretende agotan el plazo legal de su mandato.

Las observaciones no son precisamente optimistas para el partido nacionalista de Roca y puede perder la

Generalidad a manos de los socialistas. En estas condiciones, ¡os liberales, decididos antes de las

municipales a una integración más rápida, han acordado esperar e1 resultado de marzo y constatar ae este

modo si Convergencia se consolida o pierde el poder, posibilidad ésta que, según digo, parece en estos

momentos la más probable.

Miguel Roca hubiera deseado que los liberales hubieran dado un paso adelante más decidido en el

acuerdo con los reformistas, Roca, precisa de un «socio español» que le ofrezca cobertura política en

Cataluña, de la mano del cual pueda recabar y obtener los votos de los emigrantes instalados en Cataluña,

votos que en estos momentos posiblemente apoyarían la opción socialista, sobre todo si se confirma que

el candidato a la presidencia de la Generalidad es el ministro de Defensa, Narcis Serra.

Por otro lado, según temen convergentes, y muy especialmente Migue/ Roca, en la campaña

electoral el PSOE, deseoso de complementar su omnímodo poder, puede utilizar artillería pesada para

batir a los nacionalistas. Concretamente, el espinoso tema de Banca Catalana, en el cual está directamente

implicado un familiar directo de Pujol, puede estallar en pleno fragor de la batalía política.

Reformismo

La rápida puesta on marcha del reformismo es, por todo esto. v;ta! para Miguel Roca, que desea su

lanzamiento a toda España antes, mucho antes, del fin de este año y por eso, entre otras cosas, ha

acelerado para el otoño la celebración del congreso fundacional. Además, la coalición que gobierna

actualmente la Generalidad, Convergencia i Unió, atraviesa un momento difícil: los democristianos de

Unió Democrática, socios hasta ahora de Pujol y Roca, han comenzado un proceso de acercamiento al

Partido Demócrata Popular de Alzaga, que pretende un acuerdo qlobaí entre las dos fuerzas confesionales

antes de las elecciones de la próxima primavera. Otro factor en discordia es Alianza Popular, y como no,

Manuel Fraga, que ha anunciado el congreso nacional de su partido para los días 23 y 24 de enero de 1

984, en Barcelona, dos meses antes de los comicios. La estrategia de Fraga es forzar a Convergencia a un

pacto.

Nerviosismo

Existe, pues, un cierto nerviosismo en las filas reformistas, promovidos, sobre todo, por la negativa liberal

a una integración en toda regla, por eí relativo «deshinchamien-to» esc la operación Roca y por el temor a

que las elecciones regionales de marzo los nacionalistas pierdan la Generalidad, pérdida que podría abrir

la crisis de este partido y que derivarla quizá en el fracaso general de la operación reformista.

Los liberales que juegan al «sí, pero no» tienen por su parte previsto un congreso de marcado matiz

ideológico

 

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