Camacho: No se puede dorar la píldora, amigo Nicolás. 
 Alta participación y críticas al Gobierno en los actos de CCOO     
 
 Diario 16.    02/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Camacho: «No se puede dorar la pildora, amigo Nicolás»

Alta participación y críticas al Gobierno en los actos de CC OO

Menos de cien mil personas, según la Policía Municipal, y más de doscientas mil, a juicio de los

organizadores, asistieron a la manifestación convocada por Comisiones Obreras para festejar el Primero

de Mayo. A la cabeza de la concentración estuvo el secretario general de CC 00, Marcelino Camacho,

quien, en el mitin que cerró el acto, dirigió duras críticas al Gobierno y a UGT. Destacados miembros de

la dirección del PCE, entre ellos Gerardo Iglesias y Santiago Carrillo, asistieron al acto, que contó con la

breve presencia del alcalde. Tierno Galvan.

Los cálculos sobre los asistentes fueron totalmente dispares. Incluso las fuentes de la Policía Municipal

eran discordantes. Los más pesimistas calcularon 25.000 personas, en tanto que los organizadores

llegaron a hablar de unos trescientos mil, cifra a todas luces imposible, según todos los observadores.

La manifestación comenzó pasadas las doce de la mañana, en el madrileño paseo de las Delicias. En la

cabeza, tras la pancarta que decía «Por el empleo, la paz y el desarme, CC OO» estaban además de

Camacho, Francisco García Salve, Fidel Alonso y el padre Llanos. Unos metros más atrás, la plana mayor

del Partido Comunista de España, Gerardo Iglesias, Santiago Carrillo, Juan Francisco Pla, Sánchez

Montero, el candidato a la presidencia de la comunidad autónoma, Lorenzo Hernández; el candidato a la

Alcaldía, Adolfo Pastor, y Nicolás Sartorius, no quiso faltar a la cita a pesar de tener una pierna

escayolada.

Numerosas pancartas contra el paro y la regulación de empleo, junto a banderas sindicales de partidos y

algunas republicanas. Entre los slogans más coreados, «Felipe, recuerda, el pacto está a la izquierda»,

«Lucha obrera contra el paro», «OTAN, no», los gritos de «Unidad sindical» fueron constantes.

Mucha asistencia

Los organizadores estaban satisfechos con la asistencia conseguida. El secretario general de CC 00

comentaba su alegría por el éxito de la convocatoria al tiempo que expresaba su deseo de que el próximo

año haya convocatoria conjunta «Es una pena que el primer día del trabajo bajo un Gobierno socialista se

desarrolle sin unidad. UGT ha desviado su atención hacia el "show" de una fiesta», comentaba. El

secretario general del PCE, Gerardo Iglesias coincidía con Camacho. «Se respira Con una asistencia de

alrededor de las cien mil personas, la conmemoración del Primero de Mayo sirvió a CC OO para criticar

al Gobierno.

Marcelino Camacho, líder del sindicato, atacó a UGT por la falta de unidad en la convocatoria y dirigió

su artillería pesada contra la política económica, contratación temporal y regulación de empleo. Con la

plana mayor del PCE acompañando y una total falta de incidentes, concluyó la celebración, marcada por

el signo de las elecciones de este fin de semana.

ambiente unitario. El año que viene podemos ir todos juntos.»

Antes de la una de la tarde la cabeza de la manifestación llegó a la puerta de Alcalá, donde estaba

situada la tribuna de oradores. Fidel Alonso pidió un minuto de silencio como homenaje a las Madres de

Mayo argentinas. Tras hacer un llamamiento a la unidad y pedir el fin del desempleo dio la palabra a una

representante del Frente Democrático Revolucionario de El Salvador. Herbert Menjibar habló contra el

imperialismo norteamericano y calificó al presidente Reagan como «el hombre más corrupto del

mundo». Entre gritos de «Redondo, aprende, Camacho no se vende», el secretario general de CC OO

tomó la palabra. Su exposición se centró en una serie de reivindicaciones. Sin olvidar la crítica al

Gobierno, anunció el apoyo a los trabajadores de Banca, ahora en huelga. Entre las reivindicaciones

formuladas destacó el pleno empleo y la plena protección mientras dure el paro, reducción de jornada

a medida que aumenta la productividad, treinta y cinco horas semanales es el objetivo para 1986. «Hay

que trabajar menos horas para que haya trabajo para todos», dijo. Calificó de insuficiente la última subida

de pensiones y pidió aumento de vacaciones.

Críticas

Fuera del marco estrictamente laboral Camacho urgió la celebración del referéndum sobre la OTAN «que

el Gobierno va olvidando». Pidió una Europa desnuclearizada y el freno de los gastos militares. Preguntó

a UGT cómo justificaban un Primero de Mayo no unitario y remarcó que el papel de los sindicatos «es

independiente de los Gobiernos y consiste en defender a los asalariados». Acusó a UGT de olvidar los

sucesos de Sagunto, Gijón y Vigo y la «desertización de zonas industriales».

Recordó el apoyo que CC 00 da al Gobierno «en los pasos hacia delante, pero criticaremos —dijo —

desde nuestra autonomía». Más adelante explicó que el Gobierno «no ha asumido la reivindicación

fundamental de los trabajadores, el empleo», y expresó su temor porque «UGT se gubernamentalice y el

Gobierno se derechice».

 

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