Autor: Sinova, Justino. 
   Buenas noticias para el PSOE     
 
 Diario 16.    09/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Buenas noticias para el PSOE

LA OPOSICIÓN Los primeros resultados de las elecciones municipales y autonómicas celebradas ayer

justifican el contento de los líderes derechistas, pero no avalan la euforia de alguno de ellos y no pueden

satisfacer plenamente las aspiraciones de la sociedad española.

Para valorar el significado de las elecciones en cuanto a la oposición hay que analizar estos tres aspectos

del problema: el crecimiento de la coalición de Manuel Fraga, el reparto de los votos centristas, las

posibilidades del bipartidismo en España.

1 Crecimiento AP

Alianza Popular ha subido dos o tres puntos (en la medianoche no se podía precisar) su cuota electora! de

las elecciones generales del 28 de octubre pasado. Para quienes temían un descenso de la coalición

aliancista, en la que participan el democristiano Oscar Alzaga y el liberal Pedro Schwartz, este aumento

tiene que significar una sorpresa.

Pero no lo es tanto si se compara la hegemonía que ha consolidado, ai mismo tiempo, el Partido Socialista

Obrero Español, que ha barrido soberanamente en gran número de municipios y ha llegado a arrasar en

núcleos fuertemente nacionalistas en los que no se le auguraba nada bueno. Es decir: el crecimiento de

AP es necesariamente relativo por cuanto debe ser considerado en comparación al partido que ostenta el

poder.

2 Votos centristas

Los partidos minoritarios de centro —el Centro Democrático y Social, de Adolfo Suárez, el Partido

Demócrata Liberal, de Antonio Garrigues— han desaparecido prácticamente del mapa de estas

elecciones. Es esta la mala noticia de la jornada. Pero sus votos no han ido a parar a la que debería ser la

coalición moderada, el área más apropiada para recoger los sufragios centristas.

Por el contrario, gran parte de los votos destinados en principio a los partidos de centro han caído del lado

del PSOE. Muchos votantes de estos partidos minoritarios que han buscado el fin de la utilidad han de-

cidido votar al PSOE, que así ha podido compensar la fuga de algunos votos de su izquierda hacia el PCE.

Pero no habrán votado al PSOE, los electores centristas, por el atractivo que la izquierda pueda tener para

ellos, sino por reacción frente a la coalición derechista y, fundamentalmente, frente a su liderazgo.

Una oposición de derecha moderada y progresista tendría que haber crecido más sólidamente con el

naufragio de las minorías centristas. Y, en este caso, no ha sido así.

3 El bipartidismo

Parece confirmarse que se consolida en España un bipartidismo imperfecto — PSOE, AP —, con una

fuerte preeminencia de la formación ganadora y gobernante, a la que muy difí-cilmente podrá hacer

sombra de momento la oposición.

Cuando los líderes de AP se felicitan por la «clarificación drástica del panorama político español» que

han supuesto estas elecciones, tal como ha manifestado Jorge Verstrynge, lo que hacen es alegrarse de

que hayan desaparecido de las fronteras de AP los partidos minoritarios.

Pero en modo alguno tenemos en España un bipartidismo provechoso. Bastará un solo dato para justificar

esta afirmación: el partido de la oposición se encuentra tan lejos del partido del poder que difícilmente

podrá no sólo sustituirle en ese poder que tan soberanamente ostenta, sino ni siquiera inquietarle con las

tácticas y los recursos de la oposición.

Esto no es un bipartidismo. Esto es el predominio de un partido frente a un partido de oposición en franca

minoría. Para que pudiéramos alegrarnos con el bipartidismo, si esa fórmula fuera para España al menos

sospecha de progreso y de estabilidad, Alianza Popular tendría que haber crecido más y, sobre todo,

Alianza Popular tendría que estar encabezada por quienes realmente pudieran ofrecer una alternativa

moderada y progresista sin disimulos.

Techo y liderazgo

Se ha dicho también, con el apresuramiento de los primeros datos, que en estas elecciones AP ha roto su

techo. Eso sería verdad, habrá que insistir, si el resultado pudiera analizarse con independencia de todo lo

demás. Alianza Popular rompería su techo de verdad si se acercara a las alturas en que ahora se halla

situado el PSOE.

Nuevamente se va a plantear ahora el problema del liderazgo de la derecha española. Los fraguistas van a

utilizar los dos o tres puntos de subida en apoyo de su líder. Pero, lógicamente, las grandes dudas van a

seguir planteadas en toda su extensión: la derecha española continúa con la asignatura pendiente de

actualizar, templar y hasta crear su liderazgo.

Para los objetivos que la coalición conservadora se trazó en estas elecciones, y con el miedo al fracaso

que le invadió en algunas fases de la campaña, puede entenderse el contento de sus dirigentes. Pero hay

quienes están tanto o más satisfechos que los aliancistas: los dirigentes socialistas, porque también en la

política local van a poder trabajar con una oposición inadecuada, floja y cómoda. Y parece que, como las

cosas sigan por ese camino, durante muchos años.

 

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