Poder hegemónico     
 
 El Periódico de Cataluña.    09/05/1983.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Poder hegemónico

EL Partido Socialista Obrero Español se convierte en hegemónico en la vida política española.

Esta es la conclusión global que se extrae de los resultados de las elecciones locales y

autonómicas celebradas en orden y con un aceptable nivel de participación en la jornada de

ayer. Con una más que cómoda mayoría en el Congreso de los Diputados y el Senado,

controlando la casi totalidad de los Gobiernos autonómicos y con la práctica mayoría de los

ayuntamientos de las grandes ciudades en sus manos, el PSOE adquiere la tremenda

responsabilidad de un poder político casi absoluto. Del buen uso que se haga de ese poder

dependerá en gran medida el próximo futuro de este país.

Una segunda conclusión que aparece en un primer y apresurado análisis de los datos

electorales es la de la consolidación del bipartidismo. Es cierto que unas elecciones

municipales, aun siendo acompañadas de una consulta autonómica, no permiten levantar

definitivamente el acta de defunción del pluripartidismo. Está sin embargo claro que en tanto

todo el magma centrista, producto de la descomposición de UCD, junto con los partidos

regionales de adscripción más o menos centrista y las menguadas huestes liberales, no se

solidifique en una opción unitaria, el biparti-dismo resultará inevitable.

El resultado electoral de la derecha nuclearia en torno a Fraga no es lo suficientemente nítido

como para despejar la incógnita del futuro que le espera al sanguíneo político de Villalba. Las

cifras obtenidas por la Coalición Popular, con el buen y esperado score de Galicia y el normal

en el resto del país, dejan en el alero el tema de la sucesión de Manuel Fraga por el tapado de

turno. En buena lógica político-partidista y con vistas al futuro todo apunta sin embargo hacia

un cambio de liderazgo so pena de perpetuar por muchos años la hegemonía socialista.

Una de las incógnitas que centraban el interés de la jornada electoral era el del comportamiento

del electorado comunista tras el desastre sufrido por el partido en las generales y la sustitución

de Santiago Carrillo por Gerardo Iglesias. Amén del éxito rotundo de Julio Anguita en Córdoba,

los resultados del PCE apuntan hacia un avance de posiciones como probable punto de partida

de una recuperación de voto en futuras consultas electorales.

Y el resto, excepción hecha de Catalunya, es silencio. Adolfo Suárez creemos que ha quemado

en esta consulta sus últimos cartuchos políticos y su futuro únicamente parece viable en el

seno de una reconstruida y amplia opción de centro cuya concreción no aparece como

cercana. Escaso eco de los partidos de corte regionalista y la imposibilidad de establecer un

análisis fiable de las candidaturas independientes completan un primer acercamiento a los

resultados electorales de esta jornada. Una jornada electoral que ha registrado una

participación cercana al setenta por ciento que, atendiendo al carácter festivo del día y a la

cercanía de la anterior llamada a las urnas, ha de considerarse como notable.

Si el triunfo socialista ha sido amplio en el terreno municipal, lo ha sido en mayor grado en el

autonómico. Doce de las diecisiete comunidades autónomas pueden estar gobernadas por el

socialismo de confirmarse los datos parciales que hasta ahora se tienen. Responsabilidad,

pues, decisiva la que adquiere el PSOE en la construcción del Estado de las autonomías del

que depende en buena medida el futuro de la pacífica convivencia política española.

En lo que nos interesa más directamente, el proceso electoral en Catalunya admite una clara

primera lectura. Convergencia i Unió sufre un fuerte revés en las capitales de provincia y muy

especialmente en Girona, en donde su número de concejales ha descendido muy

sensiblemente.

La lucha por Barcelona se cierra con un triunfo prácticamente mayoritario de Maragall, por

encima del score logrado en su día por Narcís Serra y que parecía difícilmente superable.

Convergencia crece igualmente a costa de los ocho concejales de la extinta UCD y Alianza

Popular coloca a cuatro hombres en el ayuntamiento en buena parte gracias a la positiva

imagen que en el transcurso de la campaña ha dado Alexandre Pedros. Los comunistas del

PSUC ven reducida drásticamente su presencia municipal y Esquerra Republicana queda fuera

del consistorio. También en Barcelona la bipolarización se acentúa.

La continuidad de la administración socialista en la plaza de Sant Jaume y en general los

resultados habidos en Catalunya y aun en toda España plantean desde ahora la pregunta en

torno al gobierno de la Ge-neralitat Pujol ha repetido Insistentemente que los resultados de esta

consulta no van a afectar al Gobierno autónomo. Por má que una declaración de este tipo

contenga elementos claros de voluntarismo, la realidad es que de aquí a las elecciones

autonómicas catalanas el Gobierno de Jordi Pujol va a tener que soportar un acoso

parlamentario notable.

En definitiva, las elecciones de ayer significan el asentamiento pleno de una opción socialista

en los distintos ámbitos de gobierno de España. El resultado de esta experiencia que

previsiblemente va a prolongarse por bastantes años diseñará inamoviblemente el futuro de

este país de aquí a fin de siglo.

 

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