Autor: Sinova, Justino. 
   La carpeta de Felipe     
 
 Diario 16.    04/10/1982.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Diario 16/4-octubre-82

OPINIÓN

JUSTINO SINO VA

La carpeta de Felipe

El PSOE está sufriendo ahora el acecho de esa muchedumbre trashumante que se arrima siempre al

ganador. Además de seleccionar a los que ejercerán la autoridad en un buen número de cargos, el PSOE

debe cribar a los oportunistas cuyo primer objetivo hoy es entrar en el secreto de una carpeta que maneja

Felipe González y cuyo contenido sólo él y algunos incondicionales conocen.

Felipe González tiene estos días entre las manos una carpeta llena de papeles que atrae todas las aten-

ciones; que es causa secreta de las ilusiones de unos y motivo para e! nerviosismo de otros. Es una simple

carpeta, de las que hay a centenares en las papelerías, sin ningún signo exterior que la singularice, pero

que contiene los proyectos más personales del futuro presidente del Gobierno.

Todos quieren que Felipe les enseñe el contenido de esa carpeta para entrar en el secreto de sus planes,

pero la realidad es que muy pocos han podido ver parte de los papeles en ella guardados. Sólo algunas

personas con quien Felipe cuenta incondicionalmente para su primer Gobierno.

Eí líder del PSOE lleva tiempo barajando nombres y posibilidades para formar su Gabinete después de las

elecciones del 28 de octubre. Y su técnica es muy peculiar. Junto al título de cada ministerio ha anotado

los nombres de las cinco o seis personas que podrían pilotar ese departamento con más acierto, aunque sin

definirse expresamente por ninguna... Todavía.

Más de cien nombres

De modo que en la carpeta de Felipe hay escritos más de cien nombres, que son el caudal humano y

irreemplazable hoy por hoy del Partido Socialista. Algunos nombres figuran repetidos en varios

ministerios y existe un folio también para el Departamento de Defensa.

Felipe ya tiene decidido separar el Ministerio de Defensa de la Presidencia de Gobierno, corrigiendo un

proyecto delineado en un principio. Ahora las cosas se ven más claras: ¿Y si hubiera que cambiar dentro

de unos meses al ministro de Defensa? En la lista no hay ningún militar. El ministro de Defensa de Felipe

será un civil.

Sólo dirigentes socialistas muy próximos a Felipe han echado un vistazo a parte de los papeles de la

carpeta, en la que están los nombres de los evidentes números uno del PSOE (Guerra, Leguina, Solana,

Almunia, Galeote...), los inevitables del próximo Gobierno.

Pero también hay en la carpeta nombres prácticamente desconocidos, que son las cartas ocultas que

guarda Felipe y nombres de algunos políticos que no militan en el Partido Socialista. Francisco Fernández

Ordóñez puede recuperar la calma; parece que está muy bien situado para entrar en el Gobierno del PSOE

y ocupar otro alto cargo.

El cambio y la corte

Todo se concentra ahora alrededor de esa carpeta de Felipe González, donde se halla la clave que dará la

salida al aluvión de nombramientos que la llegada al poder de los socialistas traerá consigo. Felipe nom-

brará los ministros y otros más directos... El cambio del partido en el poder se notará inmediatamente a

todos los niveles.

Y en esta circunstancia radica uno de los graves peligros que acechar al PSOE. Los aledaños del Partido

Socialista están ahora plagados de una corte de aduladores, cobistas, tiralevitas y pelotilleros como no se

ha visto en otras ocasiones precedentes. Es toda esa retahila cíe alagadores e incensadores profesionales

que apuestan a ganador y esperan estar siempre inmejorablemente situados para mojar en el beneficio que

reparte quien gobierna.

El PSOE esté sufriendo el acoso de «esas gentes —que retrata Cleanto en et "Tartufo" de Moliere—, cuya

alma ai interés sumisa de la devoción hacen oficio y mercancía, pretendiendo comprar mérito y dignida-

des con hipócritos guiños y aceptados transportes».

Un amigo mío, que trabaja en una gran empresa y cuya militancia socialista es notoria, me comentaba el

otro día que va a poner en la puerta de su despacho un cartel que diga así: «No tengo nada que ver con el

próximo Gobierno. Oportunistas, abstenerse.» La irónica ocurrencia de este hombre significa que hay un

atosigamiento fuera de lo normal.

Y sé de un dirigente del partido que comenta cásíi-camente, cuando ve algún grupo inesperado de perso-

nas en las sedes del PSOE o un enjambre de coristas alrededor de los líderes, de este modo: «Ya vienen a

preguntar ¿qué hay de lo mió?»

Sería imperdonable que en la criba de los jaboneros cayeran algunos de los bien intencionados que se

hallan dispuestos sinceramente a colaborar con los próximos gobernantes. Ef PSOE tiene que resolver el

problema de conservar a los amigos fieles y echar a la calle a los oportunistas pescadores de prebendas.

Por dos razones. Primero, porque sufriría las con Felipe ya tiene delineado su Gobierno.

secuencias a la primeras contradicciones; las ratas son las primeras en abandonar el barco cuando el

peligro acecha. Segundo, porque el país se resentiría de un equipo de gobierno que no fuera homogéneo y

que no pudiera tapar solidariamente las vías de agua en cuanto algo empezara a salir mal.

La moral de victoria del PSOE no debe hacerle caer en las ingenuidades en que suelen incurrir todos

durante los momentos optimistas. La carpeta de Felipe, que hace babear de ilusiones a tantos tartufistas

por lo que piensan pescar de quien en ella están, debe ser también el mejor freno selectivo.

Me llamó la atención el otro día un comentarlo que le escuché a Javier Solana: «Estamos preparados para

ganar, pero también estamos preparados para perder.» Esta filosofía, que honra a Javier Solana, un

socialista vocacionai y entregado, debería el PSOE escribirla ahora con «spray» en ¡as escaleras ae sus se-

des. Sólo le valen al PSOE qu;enes estén dispuestos a seguir igual en la derrota. A los demás hay que

echarles a fa calle como un peligro para el partido y un riesgo para el país.

 

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