Autor: Guindal, Mariano. 
 Ante las perspectivas del programa socialista referente a la educación. 
 La patronal de la enseñanza privada amenaza con la guerra de las aulas     
 
 Diario 16.    04/10/1982.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

NACIONAL

4-octubre-82/Diario 16

Ante las perspectivas del programa socialista referente a la educación

La patronal de la enseñanza privada amenaza con la «guerra de las aulas»

La polémica sobre la enseñanza pública y la privada, desatada a propósito de la publicación del programa

electoral socialista, ha desembocado en la amenaza del presidente de la patronal CECE, Confederación

Española de Centros de Enseñanza Privada, el padre Ángel Martínez Fuertes, que ha amenazado con la

«guerra de las aulas». Diario 16 recoge las opiniones del socialista José María Maravall y de Martínez

Fuertes.

Mariano GUINDAL Cover-Diarío 16

Madrid Ante la eventualidad de un próximo Gobierno del PSOE, uno de cuyos representantes cualifica-

dos, José María Maravall, declara que «no estamos dispuestos a permitir que la enseñanza pública sea

subsidiaria de la privada». La Confederación de Centros de Enseñanza Privada, patronal que preside el

sacerdote Ángel Martínez Fuertes, amenza con declarar la «guerra de las aulas».

Dialéctica

Ante la dialéctica enseñanza pública o privada, responden los representantes de estas fuerzas con-

trapuestas:

José María Maravall: Es absurda esta dialéctica entre enseñanza pública y privada. Lo importante es fi-

jarnos en los objetivos, y para cubrirlos son necesarios la enseñanza pública y privada. Somos conscientes

que la «privada» cubre el 35 ó 40 por 100 de la educación en España, y por eso creemos que es necesario

proteger/a y subvencionarla. Pero no podemos renunciar a controlar la utilización que se hace de los

fondos públicos. En nombre del PSOE me comprometo públicamente a aumentar las subvenciones,

garantizarlas, y dar un mayor carácter vinculante jurídicamente a los centros de enseñanza privada. Padre

Martínez Fuertes: Analizando el programa electoral del PSOE y las actitudes que han tenido sus máximos

responsables en este tema se ve claramente que no existe la posibilidad de superar esta dialéctica que

nosotros creemos necesaria para garantizar la paz de las aulas. El PSOE desea una escuela única, pública,

autogestionaria donde los profesores y el director sean designados por una junta de gobierno. Por otra

parte, sólo van a subvencionar a los niños menos pudientes, y van a dejar sin financiación a los niños

ricos, lo que va a crear un agravio comparativo muy serio, y limitarán las escuelas privadas a una pequeña

élite pudiente, que serán los únicos que podrán pagarse los colegios. La gran víctima de la concepción

socialista de la enseñanza va a ser la clase media, cuyos padres no podrán elegir el modelo de enseñanza

que desean para sus hijos.

Contrapartidas

El PSOE asegura que mantendrá e incluso aumentará las subvenciones a la enseñanza pública. Pero ¿con

qué contrapartidas?

Maravall: En contrapartida exigiéremos que se cumpla escrupulosamente la Constitución, lo que implica

que se cumplan cuatro directrices constitucionales: el derecho de todos los ciudadanos a la educación;

para ello es necesario incrementar la escolariza-ción de la enseñanza media, y de la preescolar, formación

profesional, educación especial y educación para mayores de 25 años. Segundo, la no discriminación por

creencias o ideologías, con una efectiva igualdad de oportunidades para todos, lo que implica que se

mejoren las cuotas de calidad de la enseñanza pública. Tercero, enseñanza gratuita en los niveles

obligatorios. Cuarto, libertad de enseñanza, lo que además de significar libertad para crear centros, y li-

bertad de los padres para elegir el modelo de educación para sus hijos, también significa libertad de

conciencia y libertad de cátedra.

Martínez Fuertes: El problema es el precio que tendremos que pagar por esas subvenciones. El PSOE

quiere poner consejos escolares en todos aquellos centros escolares que reciban subvencines económicas.

Estos consejos estarán formados por padres de familias, profesores, representantes del municipio y

alumnado. Será el consejo quien designe el director y quien contraste el profesorado. Esto es tanto como

desnaturalizar la enseñanza privada que se funda en la libertad de crear centros, designar libremente a sus

directores y a sus profesores y determinar el ideario por el que la enseñanza se tiene que regir. Además

sólo tendrán derecho a enseñanza libre y gratuita aquellos niños cuyos padres tengan una renta que no

supere a ciertos límites establecidos, es lo que ellos llaman acción concertada.

El pacto imposible

La CECE propone como solución un pacto al que se oponen los socialistas.

Martínez Fuertes: Nosotros les dijimos que el modelo de escuela que propugnan los socialistas en su

programa no cabe en la Constitución, y , por tanto, recurriremos al Tribunal Constitucional. Para evitar

llegar a esto le dijimos que nosotros partíamos de nuestro modelo de escuela, que está perfectamente re-

cogido en el Estatuto de centros, y que ahora ellos queren modificar. Nosotros estamos dispuestos a ser

flexibles, y la gran contrapartida que les íbamos a ofrecer era la de un control más severo y estricto por

parte del Estado de aquellos centros de enseñanza que recibieran subvenciones estatales.

Cuando se elaboró la Constitución se abordó el tema de la enseñanza con un espíritu de concordia y

pacto. Así, se incluyó el artículo 27, en el que se deja claro el derecho de financiación de la enseñanza pri-

vada al mismo tiempo que existe una enseñanza pública. En 1978 se pierde una oportunidad de oro para

hacer ese pacto que ahora piden con la firma de los Pactos de la Moncloa, en el que el Gobierno se

compromete a hacer un Estatuto del profesorado, gratuidad de los libros de texto, y toda una serie de

temas que no se cumplen. En 1979 existe otra oportunidad para hacer el pacto, con la elaboración del

Estatuto de centros docentes no universitarios.

La derecha conservadora rompió el espíritu constitucional, e impuso por el sistema de trágala su propio

proyecto, rechazando el diálogo con la oposición y todas las enmiendas presentadas. Por aquel entonces,

el cura no pedía el pacto, sino que impulsa un texto que tenemos que llevar al Tribunal Constitucional y

lo invalida parcialmente en su artículo 34 y totalmente en su artículo 18. Ante un texto que no desarrolla

todo los preceptos constitucionales, como la libertad de cátedra y la libertad de conciencia, que rompe el

espíritu de diálogo constitucional, y lo que toca lo toca mal, nosotros elaboraremos unos nuevos estatutos

de centros docentes.

¿Ahora les toca a ustedes imponerlo por el sistema de trágala?

Maravall: En absoluto. Sería un error que impongamos un texto. Aunque tengamos mayoría absoluta,

aspiramos a elaborar una nueva ley que sirva para cualquier Gobierno. Por eso rechazamos el pacto,

porque implica una «guerra», unos adversarios y un desafío de un poder fáctico a la soberanía popular,

pero aceptamos la negociación. Antes de aprobar un nuevo Estatuto de centros nos reuniremos

con la CECE, le expondremos nuestro programa por el que se desarrolla el artículo 27 de la Constitución

y sobre ese principio intentaremos llegar a un acuerdo siempre que se respeten las cuatro directrices cons-

titucionales que ya he expuesto.

Control

El padre Martínez Fuertes afirma que la gran contrapartida que están dispuestos a dar es un mayor control

por parte del Gobierno de aquellos centros subvencionados. ¿Con esta disposición es posible llegar a un

acuerdo? Maravall: Naturalmente que van a estar más controlados, les guste o no. Eso no es una

contrapartida, eso es nuestra voluntad política. Hasta ahora los pasillos de los ministerios han sido su

coto, ya que pensaban que el Gobierno y el Estado son sus servidores, y esto se ha acabado con un

Gobierno socialista. También tendrán que someterse a un plan de creación de centros, porque no es lógico

que en un barrio de ricos haya veinte colegios y en una barriada obrera haya sólo dos. No estamos

dispuestos a permitir que la enseñanza pública sea subsidiaria de la privada. Vamos a potenciar a la públi-

ca y la daremos prioridad, porque creemos que es ésta nuestra principal obligación.

¿Existe la posibilidad de que ustedes organicen una «guerra de las aulas» contra un Gobierno socialista?

Martínez Fuertes: Si nos provocan no tendremos más remedio que hacerla. El caso de Francia está ahí; y

le advierto que no hay actitud contra el PSOE, ellos tienen una ¡dea, un programa y hacen bien en defen-

derlo, pero nosotros tenemos la obligación de defender nuestras ideas, y nuestros intereses.

 

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