Autor: C. S.. 
   La apoteósis del duque     
 
 Diario 16.    04/10/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La apoteosis del duque

c. s.

Adolfo Suárez González, que durante largas etapas de su vida política ha conocido el éxito, el

aplauso incondicional y las sonrisas de admiración más o menos sinceras, salió ayer henchido

de gozo del congreso constituyente de su nuevo partido, el CDS.

Es la segunda vez que el duque vive momentos apoteósicos en el Palacio de Congresos y

Exposiciones de Madrid. Hace cuatro años, cuando fundó UCD, había más cámaras de

televisión e incluso más gente. Pero tos fervores, como el tiempo ha demostrado, no eran tan

consistentes como cabía esperar.

Fue al filo de las ocho de la tarde, en el salón de actos del Palacio. Medio millar de

compromisarios y más de nueve mil invitados aplaudieron a rabiar a su líder indiscutido, patri-

monio fundamental del partido. Cuando subió al estrado, al baiar, al ser-ta´se en las filas de los

militantes ..

Los especialistas en publicidad, contratados por Joaquín Abril, adornaron el evento con un

espectáculo audiovisual que, a base de imágenes, música y efectos especiales, lograron

reavivar los amores que las bases suaristas tienen a su líder y a su partido, que hace dos me-

ses ni siquiera existía.

Las luces se apagaron. El vídeo comenzó a emitir estampas de ancianos sonrientes, niños

juguetones, atardeceres, amaneceres, campos floridos y naves industriales. Mientras aparecían

y desaparecían las siglas del CDS, os congresistas encendían cerillas, daban vivas a Suárez y

acompañaban con palmas un himno pegadizo que es un pura expresión del culto a la per-

sonaíidad

Cantado por algunos miembros de la Pequeña Compañía y compuesto por «Cuco» Martínez,

dice cosas como estas: «Para la esperanza y la libertad/nace tu partido democrático y

social/Llega CDS por la libertad/Suárez es el Centro Democrático y Social.»

Tarareando el estribillo, convencidos de que el CDS es fundamentalmente Adolfo Suárez, los

congresistas se volvieron a sus casas. Su optimismo iba además alimentado por unas

encuestas que circulaban por los pasillos V daban entre veinte y cuarenta diputados al partido.

Sin entrar en valoraciones políticas, sin profundizar en su ideología, el abogado de Cebreros ha

vuelto a hacer este fin de semana una de las suyas: Arrastrar a las elecciones a un grupo de

entusiastas, convertido en partido de la noche a la mañana.

 

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