Autor: Jorba, Rafael. 
 La victoria socialista. 
 El ascenso de Alianza Popular no frena el nacionalismo de CiU en Cataluña     
 
 El País.    30/10/1982.  Página: 30. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

El ascenso de Alianza Popular no frena el nacionalismo de CiU en Cataluña

RAFAEL JORBA, Barcelona ^os resultados de las elecciones ;enerales en Cataluña, polarízalos en torno

a socialistas y con-´ergentes, han roto la tendencia leí conjunto del Estado, ya que el üerte ascenso de

Alianza Popular AP) no ha servido, sin embargo, )ara frenar al protagonismo de la :oalición nacionalista

que gobier-la en la Generalitat.

Por bloques, sin embargo, la co-•relación de fuerzas entre el centroderecha y la izquierda es similar a la

de anteriores elecciones. \sí, el ascenso del Partit deis Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE), que ha

ganado ganado ñas de 600.000 votos, no puede atenderse si no se analiza la paralela caída de los

comunistas del Partit Socialista Unificat (PSUC), que han perdido más de 350.000 sufragios.

El ascenso socialista como fruto del voto útil de izquierdas, vertebrado en torno a la opción de cam-

bio que encarna Felipe González, no explica por sí solo, a diferencia de lo ocurrido con el PCE en el resto

de España, la caída de los comunistas. La crisis interna del PSUC que, tras su V Congreso, abocó en la

creación del Partit deis Comunistes de Catalunya (PCC), es también otro factor a considerar, no tanto por

el margen de votos que los llamados prosoviéticos les han arrebatado, como por la fragmentación del

espacio comunista.

En este sentido, el efecto matemático de la división de un espacio electoral comporta, en la práctica, la

fragmentación del mismo. La responsabilidad política de la caída comunista debe repartirse por igual

entre ambas fuerzas, al haber subestimado el PSUC el arraigo militante del PCC en núcleos obreros y al

haber confiado éstos en el efecto exclusivo de su implantación para conseguir un resultado que no les

marginara del marco parlamentario. El PSUC, uno de los partidos más estables en las anteriores

consultas, ha perdido ahora unos 350.000 votos, una parte de los cuales ha ido a parar a los socialistas. El

PCC, que no ha podido atrerse estos sufragios, sí que ha conseguido, indirectamente, que una parte del

electorado que se identificaba con sus líderes locales prefiriese votar al PSC que terner que hacerlo a los

euros del PSUC.

En el espacio del centroderecha, el fenómeno de la discomposíción del centrismo se ha cebado por igual

en Centristes - UCD y en el CDS de Adolfo Suárez, que no ha logrado recuperar un sector significativo

de este electorado. Así, de los cerca de 500.000 votos que han perdido los ucedistas, los suaristas sólo se

han hecho con menos de una quinta parte. La gran beneficiada de este pugna ha sido AP, que ha

vertebrado en su torno el voto útil antisocialista, con una composición sociológica bien diferenciada: el

electorado del franquismo sociológico que ha perdido su antiguo pudor y los votos de un populismo que

Manuel Fraga ha sabido recoger, en menor medida. En todo caso, los aliancistas han conseguido casi

400.000 votos del antiguo ucedismo.

En el campo nacionalista, la opción de CiU ha sido la gran vencedora, al atraerse otros 400.000 votos en

realacíón a las anteriores elecciones legislativas. La fuerte participación electoral, situada entorno al 79%,

es el factor que puede explicar más este fenómeno, con la movilización de un sector del nacionalismo que

quería reforzar la presencia de éste en Madrid. El electorado centrista y la derecha más conservadora han

desconfiado de las propuestas sociales de CiU y tampoco han terminado de crerse la actual oferta eco-

nómica neoliberal que lanzase Miquel Roca. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) ha recuperado

sólo unos 20.000 votos sobre las anteriores elecciones legislativas, pero no ha sabido mantener el alza que

consiguiese en las autonómicas.

 

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