Autor: Taboada, Carlos. 
 Estados Unidos y Europa, a la espera de la política exterior del nuevo gobierno. 
 Expectación en Washington por las propuestas del PSOE sobre la OTAN     
 
 Diario 16.    01/11/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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NACIONAL

2 nov¡embre-82/Diario 16

ESTADOS UNIDOS Y EUROPA. A LA ESPERA DE LA POLÍTICA EXTERIOR DEL NUEVO

GOBIERNO

Expectación en Washington por las propuestas del PSOE sobre la OTAN

En medios oficiales y políticos de Washington se presta atención a los planes de Felipe González tras su

llegada a la Moncloa. El cambio de carácter socialista es contemplado aquí como una consecuencia na-

tural en cualquier democracia plena y, por tanto, respetable. En lo que existe mayor expectación es en las

propuestas del PSOE sobre la OTAN y el acuerdo de cooperación hispano-norteamericano. Fuentes

americanas expresaron a nuestro enviado especial ciertos temores al respecto.

Washington: Carlos TABOADA, enviado especial

Los congresistas y miembros de la Administración Reagan prefieren mantener una actitud prudente a la

espera de las posiciones que adopte —caso de confirmarlo las urnas— el nuevo presidente español, Felipe

González. La prudenciado descarta expectación y temores. En todos los contactos mantenidos por este

enviado especial tratando de averiguar la reacción de Washington ante el triunfo socialista, los dirigentes

americanos mostraron preocupación por algunas propuestas electorales del PSOE referidas a la OTAN y

al acuerdo bilateral de cooperación entre España y Estados Unidos.

Enganche

A nadie se le escapa que los norteamericanos defienden con ardor nuestro definitivo «enganche» a la

Alianza Atlántica, ingreso que nuestro país realizó formalmente el pasado mayo, pero que permanece

pendiente de su aplicación práctica. La integración militar a la estructura aliancista no se ha llevado a

efecto.

Cuando todavía se están estudiando aspectos técnicos de la adhesión, representantes de la Secretaría de

Estado temen que desaparezca el buen clima de entendimiento para llegar a acuerdos. El rechazo

indirecto a la OTAN, que los socialistas manifestaron durante la campaña electoral, en ningún caso

facilita la atmósfera conveniente para adelantar los trabajos que se vienen realizando conjuntamente por

parte española y de la Alianza en lo concerniente a los términos específicos en que ha de llevarse a cabo

nuestra integración.

La promesa socialista repetida en la campaña electoral y reafirmada por el secretario general del PSOE,

Felipe González, ante periodistas extranjeros acreditados en Madrid, de promover un referéndum para

confirmar la permanencia de España en la OTAN o, por el contrario, el abandono fue difundida

ampliamente por la prensa norteamericana.

En medios políticos de Washington se piensa que de celebrarse dicha consulta popular el veredicto

probable sería contrario a que España continuara adscrita a la Alianza. No obstante, hasta el momento no

existe ningún dato fehaciente para dar por hecho que Felipe González convocará tal referéndum. Según

vayan desarrollándose los acontecimientos durante los próximos meses podrá saberse si, en efecto, la pro-

mesa electoral socialista irá a cumplirse en realidad o, por el contrario, sólo quedará en una declaración de

intenciones.

Promesa o realidad

El tema de la OTAN va irremediablemente unido al acuerdo bilateral con Norteamérica, puesto que el

mismo se articula bajo la premisa de que España es miembro de pleno derecho de la Alianza Atlántica.

Esta circunstancia favoreció un acuerdo más ventajoso, según fuentes americanas, para la parte española.

Por el mero hecho de ser miesnbro de la OTAN las autoridades norteamericanas pudieron conceder

algunas prerrogativas —en materia económica y militar—, que por ley sólo pueden aplicar a países que

forman parte de la Alianza.

De acuerdo con impresiones recogidas aquí en Washington, la opción-de abandonar la OTAN supondría,

de un lado, un revés difícil de enmendar en el proceso de integración de España en el Mercado Común y,

por otro, enturbiaría las tradicionales buenas relaciones con Norteamérica.

La disciplina a niveles oficiales de Washington prohibe a los funcionarios y políticos expresar sus

opiniones públicamente sin autorización. Por este motivo, todos los contactos mantenidos por Diario 16

se realizaron con el compromiso de no revelar la identidad de las fuentes.

Nadie discute la necesidad de persistir y profundizar en la antigua relación de amistad hispano-

norteamericana. Socialistas o centristas españoles como demócratas o republicanos americanos saben que,

a pesar de las diferencias que p.uedam existir en el futuro, las disputas han de plantearse bajo el

compromiso de llegar a un acuerdo.

Los políticos norteamericanos son escrupulosamente precisos en valorar el cambio de signo socialista en

el Gobierno de Madrid, «como un asunto interno, resultado de unas elecciones democráticas que reflejan

la voluntad del pueblo español y, por tanto, respetable», dijo a Diario 16 un funcionario de la Secretaría

de Estado.

Los gobiernos socialistas o socialdemócratas en Europa no son nada nuevo en Washington. El término

utilizado depende de las preferencias por una u otra etiqueta que para todos hay ejemplos en los casos

francés, alemán, griego, y ahora español.

Un antiguo secretario de Defensa, que en la actualidad desempeña la presidencia de un instituto de

estudios internacionales, explicó a este periódico que «el hecho de que en Europa los partidos socialistas

vayan haciéndose con el poder, especialmente en Europa meridional, no supondrá un cambio sustancial

de las bases establecidas tras la II guerra mundial y que representan la garantía de continuidad y vigencia

del pacto de los países aliados. Evidentemente, los norteamericanos diferimos de los socialistas en cuanto

a principios ideológicos, pero eso no quiere decir que se vaya a producir una interrupción de la

comunicación entre Europa y Estados Unidos. Por ejemplo, nadie discute la conveniencia de la OTAN

como organización militar de defensa mutua».

Integración

En el tema español, los comentarios fueron elogiosos hacia el sistema democrático que «de una vez por

todas, tras la muerte del general Franco, permite a España integrarse en instituciones europeas a las que

estaba vetada por continuar bajo un régimen autoritario», manifestó un alto cargo.

«Llama mucho la atención la actitud egoísta española de querer asociarse al Mercado Común y, al mismo

tiempo, rechazar la OTAN cuando, en la mayoría de los casos, los países adheridos a la organización

económica también pertenecen a la organización militar», comentó un diplomático.

Otro tema que preocupa en esta capital es la iniciativa socialista de renegociar el acuerdo bilateral que no

pudo ser aprobado por las anteriores Cortes Españolas porque fueron disueltas anticipadamente ante las

elecciones. No es que la parte americana — dijeron algunas fuentes— se niegue a discutir de nuevo los

términos del acuerdo bilateral, sino que técnicamente se presentan dificultades, puesto que el anterior ya

fue prorrogado.

 

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