Autor: Millás, Jaime. 
 La victoria socialista. Inapreciable voto nacionalista. 
 La disintegración de UCD puede desequilibrar las fuerzas en el Parlamento del País Valenciano     
 
 El País.    30/10/1982.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Inapreciable voto nacionalista

La desintegración de UCD puede desequilibrar las fuerzas en el Parlamento del País Valenciano

JAIME MILLAS, Valencia La victoria socialista en el País Valenciano ha sido apabullante al pasar de

tener trece escaños de diputado, obtenidos en 1979, a dieciocho. El voto centrista ha quedado en

lamentable situación, a excepción de Castellón, donde mantiene entre el 12% y el 13% de los votos

emitidos, al no conseguir ningún escaño, mientras los comunistas mantienen uno en Valencia de los tres

que tenían antes en la región.

Por otra parte, los resultados subrayan el incremento enorme del voto de Alianza Popular, que concurría

en coalición con Unión Valenciana, formación regionalis-ta, además de con el PDP, pues de no tener

diputados, ha pasado a disponer de diez, cinco de ellos en la circunscripción de Valencia. El voto de AP

no resultó de todos modos tan alto como el registrado en otras regiones españolas. Otro dato a reseñar es

la ausencia de los nacionalistas de Unitat del Poblé Valencia en el balance faborable de las elecciones.

La sincronización de estos datos con la actual composición del gobierno y parlamento regionales es uno

de los aspectos políticos más relevantes de analizar tras la jornada del 28-O. El país valenciano cuenta

con un gobierno autónomo, en el que la igualdad de votos erntre UCD por una parte y PSOE y PCPV-

PCE por otra, se resuelve con el voto de calidad de su presidente centrista, Enrique Monsonís. Por otro

lado, la asamblea provisional, que es la cámara legislativa valenciana, formada según la proporción de los

votos alcanzados en 1979, tiene por el contrario la mayoría del PSOE. Los socialistas junto con los votos

del PAD y del PCE eligieron a Joan Lerma, presidente de la Generalitat, elección que no se ha hecho to-

davía efectiva por impugnar UCD aquella votación. En esta asamblea UCD es la segunda fuerza política.

Los criterios del PSOE para resolver esas cuestiones horas después de la jornada electoral, eran bastante

precisos. Joan Lerma, secretario general del PSPV-PSOE, que manifestó preferir una oposición de

derecha más conservadora que el franquismo de Alianza Popular, declaró su intención de hacer efectiva

su toma de posesión de presidente de la Generalitat y ceder su escaño de diputado, el primero por

Valencia, al número diez de la lista. A renglón seguido formaría el gobierno regional, que según

adelantaba a EL PAÍS Antonio Sotillo, número dos del partido socialista, que podría concentrar las

carteras en los consejeros socialistas y dejar sin competencias a los restantes consejeros de UCD y PCE

ya que en las generales no han recogido el voto popular.

Según el estatuto, el Gobierno regional y la asamblea provisional deben mantener la proporcionalidad de

los resultados de las elecciones de 1979 hasta que se proceda a convocar las primeras elecciones

autonómicas. Todo ello parece resolverse con una convocatoria de las elecciones regionales junto con las

municipales para el 3 de abril, en opinión de los socialistas, además de contemplar el apoyo electoral a

Alianza Popular, partido que no está representado ni en el Consell ni en la Asamblea.

Manuel Giner, número uno de AP por Valencia reconocía que "el mapa político ha cambiado y las

instituciones políticas, con enorme provisionalidad, ya no representan al electorado, lo que exige acelerar

la convocatoria de elecciones regionales y municipales". Por su parte, Enrique Monsonís (UCD), que,

según Sotillo, debería presentar la dimisión tras la derrota de su partido y la pérdida de su escaño

parlamentario, reconocía que "si los valencianos no votan UCD es normal que no tengan un Gobierno de

UCD".

 

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