Quiere que Fraga cobre una peseta más que el presidente del Gobierno. 
 Felipe instalará en la Moncloa un teléfono de la esperanza     
 
 Diario 16.    03/11/1982.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Quiere que Fraga cobre una peseta más que el presidente del Gobierno

Felipe instalara en la Moncloa un ccteléfeno de la esperanza»

El virtual presidente del Gobierno, Felipe González, secretario general del PSOE, partido que ha obtenido

la mayoría absoluta en las recientes elecciones legislativas, pretende introducir importantes cambios de

trabajo en la presidencia del Ejecutivo, según manifestó en una larga intervención en un programa de

Radio Nacional de España. El líder socialista pretende instalar un teléfono directo al que pueda llamar

cualquier ciudadano.

Madrid — Felipe González quiere introducir cambios en el estilo de trabajo del presidente del Gobierno.

Cuando dentro de un mes acceda al cargo hará varias innovaciones: Instalará un teléfono directo entre la

presidencia del Gobierno y los ciudadanos y dotará al líder de la oposición, Manuel Fraga, con un sueldo

una peseta más alta que el suyo.

Estos propósitos se traslucen de las declaraciorves hechas en la madrugada de ayer por el líder socialista

en el transcurso del programa «El loco de la colina», que Radio Nacional de España emite desde Sevilla,

bajo la dirección de Jesús Quintero.

Teléfono caliente

El Loco preguntó al líder por sus sentimientos y sus intenciones, arrancándole confesiones como ésta:

«No me importa en absoluto lo que voy a ganar. Me gustaría que la persona que representase a la

oposición^ ganase, siquiera una peseta más. Hay un símbolo bonito detrás de eso y es que no se pelea por

ganar dinero. La lucha política tiene una simbología que no es la de ganar dinero.»

«Me gustaría —dijo en otro momento— tener una vía permanente de comunicación con Jos

ciudadanos. En la presidencia del Gobierno, sea en la Moncloa o en cualquier otro sitio, se instalará una

línea de teléfono "caliente" donde los ciudadanos podrán llamar para plantear sus problemas. Estas

llamadas serán atendidas por un equipo técnico que intentará resolverlas.»

Ministros místicos

E> futuro presidente aseguró que le hubiera gustado recibir como tal al Papa: «Me hubiera gustado recibir

al Papa como presidente del Gobierno. Le hubiera dicho: "Bienvenido a una España que vive en libertad",

porque eso le hubiese recordado mucho a su país.»

Felipe González aceptó el juego de especulaciones propuesto por «El loco de la colina», con diálogos

como éste:

—Si viviese santa Teresa de Jesús, ¿le daría una cartera ministerial?

— Yo me inclinaría por dársela a san Juan de la Cruz, pero no estaría mal tampoco santa Teresa.

En otros momentos de la conversación hizo estas reflexiones: «Yo espero gobernar, no mandar. Y quizá

el matiz tenga cierta importancia. Una importancia que hay que empezar a explicar a la gente: gobernar

no es lo mismo que mandar. No es lo mismo dar órdenes que gobernar a una colectividad de hombres li-

bres. »

Temor

En otro momento de su intervención en el programa, Felipe González manifiesta que ha hablado «con

Adolfo Suárez, y lo seguiré haciendo, porque una de las cosas que España no se puede permitir es perder

ninguna de las capacidades de aportación, de alguna experiencia, de algún activo que pueda tener».

El dirigente socialista apunta en otro instante que «ahora a lo que más temo, lo que más me preocupa es la

violencia», y cree que a veces puede existir una cierta relación entre miseria y violencia. «Mi ilusión es

hacer desaparecer la miseria, la pobreza, la pobreza material, la pobreza cultural, la pobreza espiritual.

Que la gente pueda dedicarse a cosas maravillosas.»

Sin hipotecas

Felipe González recuerda en su larga confesión que no ha existido momento alguno en su vida en que ha-

yan intentado comprarle o hipotecarle, y reconoce, en cambio, que ha habido ocasiones en que se ha

sentido aterrorizado, «pero no demasiadas».

El virtual presidente de! Gobierno destaca que «vivir en paz y vivir en libertad tiene un valor tan inmenso,

tan impresionante, que los ciudadanos mismos serán un poco los celosos guardianes de la libertad y de la

paz. Para todo hay que tener tiempo, incluso para pensar en las primeras canas».

Por último, Felipe González resalta que «siempre he vivido de mi trabajo y he vivido razonablemente

bien. Estoy condenado a no morirme de hambre, porque ya tengo conocimientos suficientes para

desenvolverme en cualquier longitud y latitud. Y quiero que mis conciudadanos estén condenados a no

morirse de hambre, a poder defenderse».

«Me he sentido más cerca de los trabajadores durante toda mi vida. La tarea de banquero me es extraña,

aunque pueda llegar a comprenderla, en tanto que la tarea de los trabajadores la he vivido toda mi vida»,

concluyó el líder del PSOE.

 

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