Autor: Herce, Antonio. 
 Señor presidente. Ramón Rubial, más de medio siglo de lucha socialista. 
 Felipe sabe lo que quiere y adonde va     
 
 Diario 16.    02/12/1982.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

2 diciembre-S2/Diario 16

EL TESTIMONIO

Ha puesto en juego la vida muchas veces por las ideas socialistas. Nunca se planteó la necesidad de ser

nada en particular. Ni de niño. Hijo de un calderero y una planchadora, Ramón Rubial comenzó a trabajar

en lo que más tarde sería su profesión de metalúrgico, a los catorce años, en unos talleres de su Erandio

natal. A esa misma edad se afilia al Partido Socialista. Hoy es su presidente. Siente una profunda admira-

ción por Felipe González, del que dice que posee un talento natural, que además de una labor de

magisterio ha creado esperanza e ilusión. «Felipe es un hombre de ética política depurada. Honesto,

prudente, sabe lo que quiere, adonde va y tiene detrás un partido, con un respaldo extraordinario.»

Ramón Rubial.

más de medio siglo de lucha socialista

FELIPE SABE LO QUE QUIERE Y ADONDE VA

Antonio HERCE

Se citaron cerca del cuartel de la Guardia Civil de La Salve, en Bilbao. No se conocían «fue por el año

sesenta y tres o sesenta y cuatro. En base a ese concepto de solidaridad, tan arraigado que tersemos en

nuestras organizaciones, Felipe González vería a solicitar dinero para una huelga de cerámicos que había

en Sevilla. Yo trabajaba entonces en un taller de la ribera de Deusto. Nos citamos después del trabajo y lo

hicimos en un lugar cercano al cuartel de !a Guardia Civil. Creo que era donde más seguros estábamos.

Se trataba, como casi todo el trabajo clandestino de aquella época, de ir hablando de bar en bar y con-

fundiéndonos con la gente, para no despenar sospechas. Así fue la entrevista.»

Ese «pedir» de Felipe lo tradujo, casi mientras hablaban, Ramón Rubial. El que un hombre joven se

preocupara por problemas de semejante naturaleza, dejaba ver un poco de justicia social que extendía la

mano a la solidaridad de compañeras. «Después le he tratado, día a día unas veces, y en periodos más

espaciados otras. Y Felipe es un hombre Que se ha ido superando, porque tiene un talento natural. En la

organización, además de una labor de magisterio, ha creado una esperanza y una ilusión.»

Expectativa que para los setenta y seis ajetreados años de Ramón Rubial tiene un especial significado. «Y

es que a los mayores, después de toda ¡a serie de años llevados en la lucha, nos interesa entregar el testigo

de re/evo a gente que es capaz de poder llevar adelante el partido.»

Etica_____________

«Clarividencia de juicio» fue lo que advirtió en Felipe González. Y no tiene pudor ninguno para

reconocer que aquel joven que conoció en un «obligado» paseo de barillos, «me agradó desde un

principio».

Y Ramón Rubial recurre a la lógica y nada más que a la lógica para explicar lo acontecido en Suresnes,

ese punto clave en la revelación del hoy jefe de Gobierno. «Era ya un momento en el que la política espa-

ñola necesitaba de decisiones rápidas. No se podía andar constantemente consultando en reuniones para

unificar el criterio y aunar, también, los organismos que entonces estaban trabajando en la clandestinidad

con otras organizaciones. Era lógico que la organización pasase al "interior". Hubo resistencias por el otro

lado y ahí vino la escisión del propio partido. Se preparó el congreso, acudieron las agrupaciones,

prevaleció el criterio de traer la organización al "interior" y no pasó ninguna cosa más.»

El presidente del PSOE siempre creyó en la valía del actual secretario general. El presidente del PSOE

siempre ha pensado que al socialismo le sobran adjetivos. Quizá, por ambas cosas, la decisión tomada por

Felipe González, el 20 de mayo de! 79, no supuso para él ninguna novedad. «Felipe, dijo, es un hombre

de ética política depurada y no hizo más que salir por la puerta de su propia conciencia.»

Poco antes de celebrarse el congreso extraordinario en septiembre del 79, sostenía: «Personalmente creo

que Felipe es un hombre, hoy por hoy, fundamental en la dirección del partido, sin que quiera entrar en

personalismos.»

Continuador

Alguna vez comentó fia/non Rubial que Felipe González era un poco como un hijo para él. Pero no es un

nexo familiar lo que explicaría esa figura, sino otro distinto.

«Yo veo que Felipe ha sido un continuador de las esencias del partido desde su creación. No se pueden

dar definiciones estáticas a una cosa que, por su propio ideario, está en constante evolución y que más que

un ideario se podría decir que es una civilización. Eso es lo que ha sido Felipe y ¡o que seguirá siendo. Es

un hombre honesto, prudente, que sabe lo que quiere. Sabe dónde va y tiene detrás un partido, con un

respaldo extraordinario.»

No existe, a su juicio, una fecha en la que se pueda apuntar a Felipe como hombre clave, como hombre de

Estado del Partido Socialista. «Este es un partido en el que va viéndose a la gente a medida que actúa. No

es el hombre que, de momento, tiene el carisma suficiente para decir: ha llegado, éste es quien con sus

grandes virtudes nos va a representar. Se necesita un trabajo fiscalizador como el que se hace en nuestra

organización; se ve cuáles son sus cosas, se va puliendo y entonces, al transcurrir el tiempo, es cuando se

ve al hombre idóneo para estar al frente de la organización.» El medio siglo de actividad socialista de

Ramón Rubial tiene ahora recompensa. Hoy piensa que no se puede decir que ha disfrutado de la vida

cuando ha pasado un tercio de la misma entre las cuatro paredes de una cárcel. Aunque no tiene capacidad

de odio, es algo que no podrá olvidar nunca. Y siente la satisfacción y la responsabilidad «del cum-

plimiento de un deber, que por ser un deber no tengo más que eso, alegrarme de todo ese periodo que he

seguido luchando por estas ideas».

Los relevos

Su admiración hacia Felipe no admite réplica. Es profunda. Cree en él. Con todo, desmitifica también que

sea sólo su figura la que haya empujado el voto de casi diez millones de españoles.

«Lo del partido es como una apisonadora. Cuando murió Pablo Iglesias parecía que el partido tenía un

vacío enorme. Murió Besteiro y pareció que tampoco era posible el relevo. Ha muerto Prieto, ha muerto

Trifón Gómez, Fernando de los Ríos, Giménez de Asúa... una pléyade de hombres que ideológica e

intelectualmente tenían una excelente talla. Y el partido ha seguido.»

«Y irá Felipe, porque no será eterno, y el partido segura, porque aquí no son las personas, son las ideas. Y

la gente lo que tiene que empezar a creer no es en las personas, que somos muy volubles, que hoy es-

tamos aquí y a lo mejor mañana estamos en el otro lado, por un aire que nos dé. Pero las ideas son incó-

lumes. Sí tienen asentimiento fuerte no se mueven.»

Ramón Rubial no quiere dar consejo alguno al futuro inquilino de la Moncloa. No quiere nada más que

sea él. «Que sea el secretario general del Partido Socialista. Yo sé que entre partido y Gobierno tiene que

haber una flexibilidad enorme y no es el partido quien va a gobernar. Es un hombre que el partido da y el

partido elabora un programa, que el electorado lo sabe y que lo llevará a la práctica.»

¿Y mañana? Ramón Rubial enciende la mirada y en sus ojos se lee un deseo que acompaña con palabras.

«Mañana que siga. Que lo haga bien.»

 

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