El discurso del Rey fue un solemne canto a la esperanza     
 
 Diario 16.    26/11/1982.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 20. 

Diario 16/26 noviembre-82

NACIONAL

El Rey Don Juan Carlos pronunció ayer ante las nuevas Cortes españolas el discurso de la Corona de

inauguración de la legislatura. Don Juan Carlos hizo referencia a la consolidación de la democracia que

ha asumido el pueblo español. En otro momento de su alocución, elogió a las Fuerzas Armadas y de

Seguridad, y se refirió a los que sufrieron dentro del hemiciclo el ataque de la violencia, con respecto al

asalto del 23-F. E] discurso del Rey fue un solemne canto a la esperanza.

L DISCURSO DEL REY FUE UN SOLEMNE CANTO A LA ESPERANZA

«Señor presidente del Congreso de Sos Diputados, señor presidente del Senado, señor presidente y se-

ñores ministros de! Gobierno en funciones, señoras y señores diputados y senadores:

Como ya he señalado en anteriores ocasiones, la democracia se sustenta, ms-dularmente, en la labor que

tenéis encomendada. Vuestro poder es abierto, testimonial y complejo. No puede permitirse ni un des-

fallecimiento ni una vaci´a-ción. En él descansa IE estabilidad pública, y por é! se encauza la consecuc´ón

tíe los objetivos de permanencia y fortaleza del Estado.

Por eso, 5Í la construcción de la democracia, si la consolidación del sistema de derecho, que ha asumido

con decisión v entrega el pueblo español, han de hacerse sin precipitaciones ni demoras, a estas Cámaras

corresponde atemperar el ritmo, armón zar Jos problemas y :as soluciones, establecer en la legalicad lo

más conveniente para conseguir la convivencia en común.

• ..La fina sensibilidad del pueblo españo´ le permite juzgar comportamientos, rechazar errores o corres-

ponder favorablemente a los aciertos. No admite que los intereses personales prevalezcan sobre los co-

lectivos, y sabe distinguir, perfectamente, lo fundamental de lo secundario o accesorio. Tengamos pre-

sente que er> el ordenamiento que ese pueblo ha elegido existe la posibilidad de reflejar libremente la

opinión, como premio o como sanción de concuc-tas, como desánimo y rechazo o como esperanza y íe

sobre f Jturas maneras de proceder.

Hagámonos todos dignos de su confianza, y esforcémonos en resolver de acuerdo los problemas más

graves y de mayor cenera-Ndad. Porque también el pueblo sabe percibir ios objetivos importantes sobre

los que puede existir una amplia coincidencia. Las grandes cuestiones que todos hemos de estar de

acuerdo en intentar resolver unidos, los valores inmutables en cuyo reconocimiento existe unanimidad de

opinión.

-.-Os manifiesto, abiertamente, que tengo una gran fe en nuestro porvenr. De la dedicación total y sincera

ai servicio del bien común, que habéis ce ejerce- aquí, ha de salir bienestar para les ciudadanos, vigor para

el Estado que sostiene nuestra vitalidad histórica y claridad ante el futuro. Pienso que iniciamos la

normalización de ese futuro; que ha sido evidente la decisión del pueblo español al manifestar que no

pueden prevalecer jamás los deseos de una minoría, apoyada en la fuerza, sobre la voluntad de la mayoría

de ics ciudadanos, libre y pacíficamente expresada.

Ha llegado el momento de que consolidemos lo hasta ahora conseguido y sigamos avanzando con firmeza

y seguridad por el camino de la normalización de nuestro Estado tíe derecho.

de que aprendamos a vivir en paz, sin odios, ni rencores, reconociendo la libertad de los demás como ga-

rantía y ¡imitación a un tiempo de nuestra propia libertad.

Debemos, entre todos, robustecer el concepto ce Estado, de su permanencia y de su funcionamiento por

encima de las vicisitudes que constituyen, precisamente, un elemento conso-lidador del propio Estado.

Los relevos políticos decididos por el pueblo son actos norma´es en la esencia de la democracia, que

sirven precisamente para :omentar \s adhesión £ esc sentido de permanencia del Estado, de obediencia a

sus normas, de observancia de un ordenamiento qje no se altera, sino que se con-í;rma con las alternativas

oue se saoptan y con la labor que los designados realizan en el cumplimiento de su misión. Es preciso in-

culcar en todos el respeto por los leyes, el inte.´és en la defenta del concepto del Estado, sea cual sea la

opción política que en un momento dado, y para un determinaao periodo, haya elegido el pueblo español

al ranilestar su voluntad. Yo estoy seguro, en este sentido, de que la legislatu-a hoy iniciada va a trab^ar

sobre eslos propósitos generosos y amplios a los que iiene derecho nueatrn pjeblo.

Participación

Vuestra representatividac ha S´do .cgrada en unas elecciones que constituyen un riodelo de participac´ón,

de orden y libertad. La sosegada y serena celebración del triunfo, al que hay que responder con el acierto,

el comprensivo reconocimiento de la derrota que puede servir de estímulo a nuevos empeños, sin olvidar

el mérito de quienes contribuyeron a realizar, con fortuna, en la etapa pasada, el difícil momento de ia

transicón. La colaboración sincera y eficaz entre los equipos que han de sustituirse en LH retevo al que ia

radicalidad no debe restar normalidad, son circunstancias que abren ante todos nosotros, y ante España en

general, una luz de ilusiones, de continuidad y de es-oeranza, por la que os felicito y rre feficíto, por la

que felicito sobre ´.ocio al pueblo español. En esta sita institución se contiene uns de las bases para

consolidar la democracss La más atra-yente y prestigiosa función de los partidos políticos es,

precisamente, trabajar desde su íuerza representativa, por el interés nacional y el robustecimiento del Es-

tado,

A través de esta labor, y .mirando a ese sito fin, se robustecen los propios partidos políticos, mucho más

que si se atiende a exclusivos robustecimientos de éstos.

• ••Neces´tamos que la continuidad, operatividad e ´integridad del Estado, asegure por su propia naturaleza

les resortes de la democracia, que sea su garantía y su sostén. Perqué la posibilidad de realizar cada oía

nuestros ideales de libertad, ya irrenunciables, no será efectiva sin ese Estado, siempre digno de resoeío,

defendido por lodos y a cu-b:erío de contingencias y relevos.

Convivencia

La grandeza y servidumbre del sistema consiste en el acuerdo compartido per la sociedad y sus represen-

tantes; en la colaboración de las instituciones para la consolidación y fortaleza del Estado; en la entrega

cié las Fuerzas Armadas y Jas de Seguridad a la defensa del orden oue la Constitución establece y de la

realidad política que en csda periodo origine su aplicación; en la dedicación de los funcionarios y el

esfuerzo de cuantos rinden su trabajo en las distintas esferas; en fa actuación seria y responsable de los

medios de comunicación en e! interés de todos por sostener el bastidor y el tejido precioso sobre e! que se

dibuja y cobra vida, en una labor continua y continuadora, la convivencia de hoy y del futuro.

La referencia a ese marco indiscutible que afirire la seguridad y el crecimiento de la vida democrática ins-

titucional es ía gran tarea que os corresponde. Estáis comprometidos, estarnos comprometidos, en esa

gran empresa. Desde ella será posible logra- ia gran política nacional que demanda nuestro tiempo y

contra la que no pueden prevalecer Jas amenazas de un mundo a veces trastornado, ni la locura febril de

los grupos que se apoyan en una violencia incomprensible y frágil.

Terrorismo

El terrorismo oscurece nuestrs vida en común, con la confusión, el dolor y la sangre. Se ha cebado, con

monstruosa y preferente delectación en las Fuerzas Armadas y en las de Seguridad, cuyo núcleo funda-

menta! y decisivo —el que les da carácter—, yo os digo, y lo digo emocionada-mente, ha hecho siempre

honor 3 su profesión de disciplina y sacrificio. Y con su leai sumisión al poder legitimo honra también a

la sociedad y a la nación a que pertenece. Soportar la inmolación absurda y cobarde de los compañeros

más queridos, y soportarla con las armas en la mano, en mutismo glorioso., es una de fas páginas más

hermosas que haya escrito jamás en el mundo e! espíritu castrense.

Ejército

Se equívoca por completo quien piense, quien insinúe o declare, con torpe malicia, que las Fuerzas Ar-

madas, polo opuesto del terrorismo, podrían terminar con él radicalmente, suspendiendo o modificando el

Estado de derecho, ésa es, exactamente, como de sobra sabemos, la jugada mEestra que pretende el

terror.»

Y aprovechar sombríamente el dolor del soldado para incitarle a transgredir el principio en función del

cual es un soldado, equivale a querer traspasar a su vo.untad el mismo mecanismo ciego y despótico que

mueve al terrorista. Los Ejércitos, las Fuerzas de Seguridad, con su profundo sentimiento patriótico,

constituyen, en su conjunto, et guardián firme y honrado del Estado de derecho frente al terrorismo, y

frente a cualquier agresor. Desde aquí, les expreso hoy mi admiración, mi respeto y mi reconocimiento.

Vuestra tarea consiste precisamente en dar cauce propicio al desafío que, corro pueblo, nos nacen las

circunstancias.

Yo os pido que en la conjunción ordenada de fas discrepancias parlamentarias respondáis cada uno en la

medida precisa a este reto de construir una nación cada vez más próspera, que, con la ayuda de Dios,

hemos de íegar como un tesoro, pero tamb.én como una responsabilidad y un riesgo, como una hermosa

carga, a nuestros hijos.

A vosotros corresponde devolver al pueblo, con" leyes justas, oportunas, in-tegradoras y prudentes, fa

confianza que él ha depositado en las Cortes Generales. En la demanda de esa tarea declaro abierta la le-

gislatura.

 

< Volver