Autor: ;Montánchez, Enrique. 
 El PSOE anuncia que habrá sorpresa en sus primeros «cien días» de gestión. 
 Felipe González decide este fin de semana el Gobierno Socialista     
 
 Diario 16.    31/10/1982.  Página: 24-5. Páginas: 2. Párrafos: 17. 

A falta de cuarenta días para que Felipe González suba los peldaños

del palacio de la Moncloa y ocupe el sillón presidencial desde el que dirigirá

el cambio prometido, los socialistas han comenzado a gestionar una ordenada

transmisión de poderes, durante lo que se denomina la «cuarentena socialista».

Felipe González estudia este fin de semana, en Sevilla, la composición del

Gobierno a partir de 200 nombres acumulados en un millar de entrevistas

personales. Y no lo quieren desvelar, pero en los primeros cien días de

Gobierno, los socialistas han confesado que habrá sorpresas importantes.

El PSOE anuncia que habrá sorpresa en sus primeros «cien días» de gestión

Felipe González decide este fin de semana el Gobierno socialista

Madrid — Estamos en la cuarentena socialista. Faltan cuarenta días para que

Felipe González suba los peldaños del palacio de la Moncloa, recorra sus

pasillos y se dirija al salón de fiebre isabelina desde el que dirigirá el

cambio prometido y que los españoles eligieron en las urnas el 28-0.

El presidente, al que todos han llamado Felipe y hoy se extrañará con el

tratamiento de presidente González, a las ocho de la mañana ocupará el sillón de

las decisiones. Solo, rodeado de los teléfonos de la red de altas jerarquías del

Estado —Zarzuela, JUJEM, Defensa, Interior, ministerios...— con pocos y bien

elegidos asesores, comenzará una jornada que, en el mejor de los casos,

concluirá a la una de la madrugada.

Los primeros cien días serán claves. Toda España estará expectante a las

primeras medidas del cambio. La suerte está echada. Todos los españoles

pendientes del «rubicón» socialista. El número dos, Alfonso Guerra, a pocos

pasos de él, habrá establecido en su calidad de vicepresidente del Gobierno para

Asuntos Políticos, un «cinturón sanitario» que sirva de filtro al continuo goteo

de peticiones, asuntos de Estado, llamadas.

No es nuevo. Guerra ya lo ha venido anunciando en la sede socialista de Santa

Engracia, desde hace bastantes meses se trabajaba con la mente puesta no sólo en

el programa de Gobierno, sino en las medidas concretas a tomar en los primeros

cien días. Nadie quiere aclarar nada sobre el contenido de este arranque.

"Es una tradición —confesaba ayer Guerra en Sevilla— tener un programa para los

primeros cien días, pero el factor clave de este programa es la sorpresa. Y no

lo voy a desvelar ahora, como quien abre una gaseosa una hora antes de tomarla."

En familia

También en Sevilla coincidía ayer Felipe González. Llegó en vuelo regular de

Iberia para dirigirse al pueblecito de Dos Hermanas. El presidente buscaba el

descanso en su tierra natal durante este fin de semana después de la agotadora

campaña y la tensión vivida antes, en y después del cierre de las urnas. Carmen,

Pablo, David y María le esperaban.

No habían transcurrido veinticuatro horas del triunfo socialista, cuando se pro-

dujo la primera entrevista entre «presidentes». Por espacio de hora y media, en

la tarde del viernes 29 y en el palacio de la Moncloa se entrevistaban Calvo-

Sotelo y Felipe González.

En este primer contacto quedó fijado un calendario de encuentros, ministerio

por ministerio, que permitan establecer, meticulosamente, el traspaso de pode-

res a la futura Administración socialista, que se hará cargo del poder a

primeros del mes de diciembre.

También Felipe acudirá a La Zarzuela. Hasta ahora sólo el teléfono ha unido las

voces y los comentarios sobre el futuro que se abre entre el Rey y el presidente

socialista. Toda España le está mirando con comprensiva bondad. Como ya

adelantaba este periódico en su edición de ayer, banqueros, empresarios,

sindicatos, jerarquías militares, hombres de la cultura y la ciencia han

otorgado su confianza y su acatamiento a la voluntad popular expresada en las

urnas.

Agrado

También las grandes y medianas potencias tienen su atención fija en España.

Saben que es el primer Gobierno socialista después de cuarenta años. La

Administración norteamericana de Reagan felicitó a Felipe, al tiempo que le

recordaba el firme apoyo de Washington a la democracia española y su deseo de

mantener una colaboración estrecha y amistosa con el nuevo Gobierno socialista.

Europa acoge con anunciadas muestras de agrado el cambio en España. Sólo alguna

limitada reserva de Gran Bretaña y Francia empañaban la sintonía general de

felicitación. Gibraltar y el Mercado Común están por hacer:

«De lo que se trata —explicaba Alfonso Guerra en el programa del RTVE «La

clave», tan sólo horas después del 28-0— es de que la necesidad de poner rápida-

mente en marcha un mecanismo de transmisión ordenada de poderes comience a

funcionar en horas para decir que en este país, al margen de quien salga en

las elecciones, las cajas fuertes donde se guardan los secretos del Estado

están allí y nadie se las ha llevado».

Guerra, presuroso, afirmó, no obstante, que el actual Gobierno en funciones

de UCD ha entendido este problema y manifestado su disposición de cooperar en

ese cambio informativo de poderes.

Ministros

El problema de la formación del nuevo Gobierno preside el descanso andaluz de

Felipe este fin de semana. En su abarrotada cartera lleva folios mecanografiados

y notas manuscritas con los nombres de los futuros ministros y altos cargos de

la Administración.

Para ello, Felipe ha hecho numerosas consultas para saber con quién puede

contar. No ha ofrecido absolutamente a nadie ninguna cartera. Sólo ha escuchado

las ideas expuestas por sus interlocutores de cómo debe funcionar el Estado. El

nuevo presidente, poco a poco, en los últimos meses, ha ido modelando el nuevo

Estado del cambio y las personas que deben hacerlo posible. De una idea no se

aparta imprimir un estilo de gobierno más presidencialista, para lo cual

necesita crear una serie de equipos técnicos por sectores que le asesoren y le

informen al instante de lo que está pasando en el país. Por ello, Felipe, en su

soledad de presidente, no está interesado en contar con «fontaneros», de triste

recuerdo en la Administración Suárez. Desea estar conectado con el exterior y

conseguir así una forma de trabajar no individualizada en la que prime el

trabajo en equipo. Se habla de que los equipos técnicos que trabajen para la

Moncloa contarán con un centenar de expertos y los mejores especialistas de la

Administración del Estado y del mundo universitario, que se incorporarán a las

tareas de Gobierno.

La lista inicial de altos cargos de la Administración, incluidos los mismos

ministrables, contaba con 200 nombres. Sólo Felipe y sus colaboradores más

íntimos la conocían en su totalidad. El nuevo presidente no quiere amigos. Los

socialistas no cuentan con un pasado a pagar, ni factura pendiente. Sólo cuenta

la eficacia, la inteligencia y la honestidad para el cambio. Se habló de que el

PSOE no contaba con cuadros ni experiencia para asumir la gobernabilidad del

país.

Muchos no lo saben y están en el ánimo y en las notas de Felipe. De los

«doscientos» iniciales está perfilada la «treintena» de elegidos para conducir

el cambio votado por casi diez millones de españoles. Esta es la «lista corta»

del Gobierno socialista a la que ha tenido acceso Diario 16 y que se publica en

un recuadro adjunto. De cualquier forma, la cuarentena socialista es de hecho el

rodaje de un gobierno a la sombra. Desde el 29-0, el PSOE ha comenzado a

gobernar, y su secretario general, Felipe González, a velar los destinos de 38

millones de españoles.

 

< Volver