Autor: Cernuda, Pilar. 
 Así son las relaciones entre el nuevo presidente del Gobierno y el jefe del Estado. 
 Cordialidad y simpatía entre el Rey y Felipe González     
 
 Diario 16.    30/10/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

30-octubre-82/Diario 16

145 INSTITUCIONES

Así son las relaciones entre el nuevo presidente del Gobierno v el jefe del Estado

Cordialidad y simpatía entre el Rey y Felipe González.

Tiene casi la misma edad y sus contactos desde el año 1977 han ido abriendo el camino a un cordial

entendimiento y una mutua simpatía. Felipe González siempre aseguró que si algún día llegaba a la

presidencia del Gobierno dotaría a la Casa Real de los medios económicos que por su trascendencia

necesita.

Pilar CERNUDA, Cover-Diario 16

Madrid — A las tres de la madrugada, poco después de hacer su declaración institucional, el futuro

presidente socialista, Felipe González, llamó por teléfono al palacio de La Zarzuela. El Rey te felicitó y

han concertado una primera audiencia para muy pronto. Hubo cordialidad en la conversación, simpatía

mutua —los dos sabían desde hacía tiempo que era muy probable que sus relaciones fueran a medirse por

un código nuevo, el que debe existir entre el jefe del Estado y el jefe del Gobierno.

Sin embargo, no fue fácil el primer encuentro entre Juan Carlos de Borbón y Felipe González. Se produjo

unos días antes de las elecciones del 15-J (año 1977) a petición del líder socialista. Cuando supo Adolfo

Suárez que Felipe había solicitado audiencia real se apresuró a hacer lo mismo. Poco después, cuando se

celebraban las elecciones, la ejecutiva del PSOE, partido de la oposición, pidió ser recibida por el Rey. Y

UCD hizo lo propio cuando conoció las intenciones socialistas.

Anécdotas

Aquel primer encuentro no fue fácil. El Rey y Felipe utilizaban lenguajes muy distintos, se movían en

terrenos dispares, a pesar de que los dos pertenecían a la misma generación.

Se había preparado la entrevista con cuidado. Felipe González y sus colaboradores habían pensado en el

posible interrogante que podría formular el Rey y las respuestas que debía dar el secretario general

socialista. Pero don Juan Carlos hizo una pregunta que nadie había previsto. «¿Por qué el socialismo era

absolutamente republicano?» Respondió Felipe González con una anécdota que ocurrió en Suecia, cuando

el líder socialista acudió a cumplimentar al rey Gustavo Adolfo. Hablaron —era principios de siglo— del

republicanismo de los socialistas, pero llegaron al acuerdo de que por encima de las ideologías están las

instituciones y que la ideología no entorpecería sus relaciones. Finalizaba la audiencia cuando el rey

Gustavo dijo: «Por cierto, creo que debería tener en cuenta que la monarquía es más barata que la

república. Se ahorran ustedes elecciones generales cada cinco años.»

Franqueza.

Ambos han conseguido con el paso del tiempo una franqueza en sus conversaciones que en esta nueva

etapa histórica va a ser muy provechosa. Hablan juntos con sinceridad. Felipe González incluso ha

llegado a contarle algún chiste al Rey, alguna anécdota que supone que le va a hacer gracia al Monarca, al

que ha llegado a conocer a fondo. Pero, sobre todo, hablan en profundidad sobre España. Conoce

perfectamente don Juan Carlos los problemas del socialismo, incluidas las relaciones de las monarquías

escandinavas con Gobiernos socialistas y lo que supone para el PSOE la llegada al poder, porque Felipe

González se los ha confiado hace tiempo.

Hay cosas que le preocupan a Felipe González relacionadas con la Jefatura del Estado: su escasez de

medios debido al bajo presupuesto de la Casa Real, poca infraestructura, poco personal. Hace años que

viene diciendo Felipe González que si un día es presidente de Gobierno va a dotar al Rey de los medios

económicos necesarios para que pueda reforzar su Casa y cuente con unos servicios administrativos

acordes con la Jefatura del Estado. No cuenta el Rey, por ejemplo, con un gabinete de estudios, o con

especialistas en diversos campos que puedan elaborar estudios, o con especialistas en diversos campos

que puedan elaborar informes sin tener que recurrir a los ministerios correspondientes. Y a Felipe

González eso no le parece bueno.

 

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