Autor: Flores, J.. 
 Forman el entorno técnico de Felipe González. 
 Los hombres del nuevo presidente     
 
 Diario 16.    30/10/1982.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

Felipe González cuenta con un grupo de hombres, la mayor parte de los cuales ha formado o forma parte

de la ejecutiva del partido, cuya capacidad ha contrastado durante los años de oposición. En ese proceso

se han decantado los hombres que pueden dirigir la política española los próximos años.

J. M. FLORES, Cover-Diario 16

Madrid — Felipe González ha formado en los tres últimos años un equipo basado en dos premisas

fundamentales: la eficacia y su capacidad técnica y profesional. Así, su hombre de máxima confianza es

Alfonso Guerra, seguido de Joaquín Almunia, que le resuelve los problemas macroeconómicos.

José María Maravall aparece como un hombre eficaz en las áreas de cultura y enseñanza. Manuel Chaves

y Jerónimo Saa-vedra se encargan del mundo del trabajo y, sobre todo, de las delicadas relaciones con

UGT.

Txiki Benegas y Carlos San Juan de la Rocha entienden de Policía, orden público y lucha

antiterrorista.Fernando Ledesma, juez de justicia democrática, tiene una idea muy clara de la reforma de

la justicia. Luis Solana conoce bien el mundo militar. Femando Moran, a quien respeta por su profundo

conocimiento de la política internacional y cuyos criterios son de gran coincidencia. Enrique Barón, a

quien conoce desde hace mucho tiempo, aunque militasen en diferentes partidos; los dos son abogados

laboralistas y, por otro lado, Barón es un hombre que domina los problemas de Hacienda, un Ministerio

que conoce muy bien y que domina también (a elaboración de los Presupuestos Generales del Estado.

Javier Solana, viejo compañero socialista de los años sesenta y que, como profesor universitario de Física,

domina los problemas de industria y energía.

Lo mismo pasa con Carlos Solchaga, que es un experto profesor de Economía y Comercio, de corte

socialdemócrata, como Ernest Lluch, que conoce bien el Ministerio de Comunicaciones y Transportes.

A éstos se ha unido en el último año algunos hombres de gran valía intelectual y técnica, que no son

militantes del PSOE pero que han tenido bastante relación con Felipe González, como son Francisco

Fernández Ordóñez, Luis González Seara —que conoce muy bien el mundo de la enseñanza y de la

Universidad—, José Barea, el hombre que sabe todo sobre la Seguridad social y que tuvo la osadía de

enfrentarse con la CEOE desde su puesto oficial, y José Luis Sam-pedro, economista y humanista. Hasta

aquí los hombres técnicos, sean o no sus amigos. Felipe González, junto a estos técnicos, mantiene junto a

él a sus hombres de confianza.

El secretario general del PSOE, Felipe González, tiene fundamentalmente a un hombre de confianza,

Alfonso Guerra. Los dos comenzaron en Sevilla, por los años sesenta, su andadura política juntos. Entre

los dos —Felipe gusta recordar cómo en el R-8 de Alfonso se recorrieron toda España para reorganizar el

partido— pusieron a punto al nuevo Partido Socialista, desmembrado desde 1954.

Los dos diseñaron una estrategia política perfectamente diseñada hace casi veinte años y la han ido

cumpliendo paso a paso. Desde el principio se dividieron perfectamente los papeles que iban a desarrollar

cada uno de ellos; mientras Alfonso se dedicaría fundamentalmente a los temas organizativos, Felipe se

encargaría de los políticos e ideológicos.

Confianza personal.

Así, en el congreso de Suresnes (Francia), Guerra protagoniza una larguísima y demoledora intervención

mientras que Felipe se reservaba: el resultado de esta sesión fue que Felipe fue nombrado nuevo

secretario general (como los dos había previsto), mientras que Llopisse escindiría para crear el PSOE

(histórico).

Los otros hombres de confianza de Felipe González, aunque a otro nivel, son precisamente aquellos que a

finales de los sesenta y principio de los setenta participan en el. proyecto político socialista; lo que

después se llamaría «el pacto del Betis». Este pacto consistió en agrupar en el mismo proyecto a los

jóvenes socialistas andaluces que se habían organizado y en el que, además de Felipe y Alfonso, se

encontraban Luis Yáñez, José Rodríguez de la Borbolla, Guillermo Galeote..., con los socialistas vascos,

que se habían organizado por su cuenta, y que también estaban dispuestos a dar una fuerte batalla contra

la antigua dirección del partido del exterior.

A este «pacto» se unieron posteriormente algunos activistas madrileños, entre los que destacaban Javier

Solana, Luis Gómez Llórente, Carlos Zayas y Pablo Castellano. Del exterior también contó Felipe con

apoyos decididos, como Carmen García Bloise, Francisco Gómez del Real, Martínez Cobos, Manuel

Marín, Miriam Solimán (su actual secretaria), Miguel Ángel Martínez, José -María Mara-vall...

La eficacia.

Hoy, para ser hombre de confianza de Felipe ya no bastan las relaciones de amistad, respeto y simpatía

personal, sino que tiene que ir unida al concepto de eficacia. Por eso sus hombres de confianza, además

de Guerra, son Joaquín Almunia, Joaquín Leguina, Txiki Benegas, Maravall, Nicolás Redondo, Francisco

López Real y Ramón Rubial, personas a las que por su trayectoria y ética personal se les consideran «por

encima» de los problemas políticos cotidianos y juegan un papel político importante.

Luis Yáñez y José Rodríguez de la Borbolla han pasado a ser más hombres de Guerra que de Felipe.

Guillermo Galeote ha sido un hombre con el que nunca ha mantenido un ciento por ciento de estrecha

relación, pero la que tenía antes la sigue manteniendo ahora.

 

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