Autor: Goñi, Javier. 
 Ataca duramente al Partido Comunista. 
 Arrabal, en Madrid sin salir del aeropuerto     
 
 Informaciones.    12/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ATACA DURAMENTE AL PARTIDO COMUNISTA

ARRABAL, EN MADRID, SIN SALIR DEL AEROPUERTO

MADRID, 12 (INFORMACIONES, por Javier Goñi). Esta mañana, el dramaturgo Fernando Arrabal ha

estado durante unas horas en Barajas. Permaneciendo en el tránsito internacional, ha concedido dos

ruedas de Prensa, en la que fundamentalmente ha atacado duramente al Partido Comunista en su opinión,

posible instigador de la campaña que últimamente se ha desatado ¡con-tra él y de la polémica que el

montaje de «El arquitecto y el emperador de Asiría» ha producido.

«Aunque hace diez años que no vengo a España —dijo Arrabal a INFORMACIONES, poco después de

llegar—, al aeropuerto vengo muy a menudo.» Arrabal, que esta tarde, a última hora, volará a París, sin

haber salido de la zona internacional de) aeropuerto, ha venido procedente de Sao Paulo, en dónde por

primera vez ha dirigído una obra suya «Oigo, Patria, mi aflíción», que próxi mámente se montará aquí.

Arrabal justificó su venida por unas horas a Barajas, por un doble motivo: tomar parte —en una

declaración que leyó ante los periodistas— en esta polémica, manifestándose contra el montaje de Adolfo

Marsilíach en Barcelona, y por el hecho de que no quiere venir a su país.

Sobre su situación particular. Arrabal, q u e se mostró muy interesado por los partidos políticos

concurrentes a las elecciones, dijo que tenia pasaporte español y que siempre lo había tenido. «Franco —

añadió— me daba ya el pasaporte. La única variante fue Areilza, que me incluyó en una lista de

Indeseables para él.» Se mostró deseoso de regresar definitivamente: "A ver cuando me instalo aquí, claro

que tengo ganas.»

El duro ataque al Partido Comunista, que concretó en nombres y que mañana quedará recogido más

ampliamente en estas páginas, queda resumido en la frase con la que comenzó su declaración: «Los

tanques de Pinochet terminaron con las representadores de mi teatro en Chile, como los de Brezhnev

clausuraron los de Praga. ¡Qué titulo de gloria para un poeta!»

 

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