Autor: Domenech, Jordi. 
 Elecciones: Ayuntamiento de Barcelona. 
 Plena normalidad     
 
 ABC.    11/06/1987.  Página: 83. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Día a día Plena normalidad

La jornada electoral en Barcelona se desarrolló con absoluta normalidad. Los escasísimos incidentes que

se registraron carecen de valor significativo alguno y no perturbaron en nada ni la vida ciudadana ni la

buena marcha de los comicios. Asimismo, provoca una serena y positiva reflexión contemplar en las colas

que se formaron ante los colegios electorales a padres y madres acompañados de sus hijos. Ciertamente,

éstos no tienen derecho al voto y, en " consecuencia, ningún deber de votar. Pero resulta reconfortante

que, ya sea por iniciativa propia o por indicación de sus progenitores, tantos niños y jóvenes participaran,

aunque fuera de forma pasiva, en el acto electoral. Esto constituye, sin duda alguna, la mejor y más eficaz

escuela de ciudadanía y de formación de hábitos democráticos. Seguro que estos niños-jóvenes

ciudadanos que acompañaron a sus padres a las urnas no dejarán de cumplir con su deber de votar cuando

tengan edad para ello. Los primeros datos del Instituto Municipal de Estadística ya indicaban que el

índice de participación en la ciudad se sitúa en el 43,29 por 100, lo que suponía un 5 por 100 menos de

participación que el que se registró en la misma hora en las pasadas elecciones municipales, celebradas en

1983. Resulta, asimismo, significativo que entre las dos y las cuatro de la tarde el índice de abstención se

redujera en cuatro puntos, también en relación con 1983, ya que a las dos la participación sólo alcanzaba

un 30,41 por 100, nueve puntos menos que en los anteriores comicios municipales. La explicación a este

hecho parece simple y sencilla: a la salida del trabajo han sido muchos los barceloneses que se han

acercado a los colegios electorales. Pero mientras esto no es más que una especulación con cierto

fundamento lógico, lo que sí resulta significativo es que a las cuatro de la tarde, y con datos facilitados

por el Instituto antes indicado, la distribución de la abstención en Barcelona resultaba políticamente muy

significativa. Así, en el barrio de San Gervasio, a esta hora, había votado ya el 49,04 por 100 del censo,

zona barcelonesa ésta en la que residen la clase media, media alta, tradicional y fiel votante en su inmensa

mayoría de CiU y, en menor grado, de AP. Asimismo, hay que destacar que la influencia del PSC-PSOE

en este barrio es muy reducida. Por el contrario, en Nou Barris, a las cuatro, y con datos facilitados por la

misma fuente, el grado de participación sólo se situaba en un 38,28 por 100. Este barrio, evidentemente

popular, es un feudo de la izquierda, sobre todo en las elecciones de carácter municipal. Por lo que se

impondría lo avanzado en esta misma columna hace unos días: muchos socialistas dejaron de votar a

Maragall no tanto por estar disconformes con la labor realizada por éste al frente del Ayuntamiento, sino

que el candidato del PSOE fue el destinatario del voto de castigo al Gobierno socialista que preside Felipe

González.

Jordi DOMENECH

ABC/83

 

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