Autor: Herce, Antonio. 
 Elecciones-87: La asistencia de HB a las juntas, una incógnita. 
 Todos los partidos, excepto AP y PSE-PSOE, se manifiestan abiertos a dialogar con HB     
 
 Diario 16.    12/06/1987.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Tras los resultados electorales de la jornada del pasado miércoles, todos los partidos vascos, excepto

aliancistas y socialistas, se han manifestado abiertos al diálogo con HE, fuerza política que ha obtenido

Todos los un espectacular aumento. Las urnas abocan a un entendimiento que posibilite la gobernabilidad

de Ayuntamientos y Diputaciones. Son probables los que conduzcan a un reparto de las de Álava y

Vizcaya para PSE y PNV, logrando EA hacerse con la de Guipúzcoa, en función del apoyo de EE. Con él

también podría contar para los Ayuntamientos de San Sebastián y Vitoria, mientras el PNV consigue

mantener el de Bilbao. os, excepto AP y PSE-PSOE, se manifiestan abiertos a dialogar con HB

Antonio Herce/D-16 Corresponsal

BILBAO.—Los distintos portavoces huyen del compromiso inmediato declarándose abiertos a cualquier

conversación, salvo en el caso de PSE y AP, que excluyen toda posibilidad de entendimiento con HB.

Esta fuerza es el foco de atención de todas las miradas por el espectacular aumento en su número de

representantes, a pesar de que no haya conseguido alcanzar el nivel de voto obtenido en las autonómicas.

La incógnita es saber si, finalmente, optará por acudir a tas Juntas Generales y al Parlamento Foral de

Navarra.

EE panorama

A la fragmentación del mapa político se une esta vez también el desequilibrio de resultados para idénticas

fuerzas en los diversos territorios. Porque contabilizado ya el declive de! PNV, que pierde casi 190.000

votos respecto a las municipales del 83 en la Comunidad Autónoma Vasca, logra, sin embargo,

comparecer como fuerza más votada. Y si en Vizcaya mantiene su bastión, aunque manifiestamente

mermado, pasa a un tercer puesto en Álava y al cuarto en Guipúzcoa, con claro beneficio de Eusko

Alkartasuna. Porque el partido que lidera Carlos Caraicoechea empuja de forma inesperada en Álava y

confirma que su fuerte es el territorio guipuzcoano, logrando, además, tener un eco significativo en

Navarra, con cuatro representantes en el Parlamento Foral. Sin embargo, el nivel de voto logrado es muy

semejante al que se registró el pasado 30-N, fecha en la que EA compareció por primera vez ante el

electorado. Ha descendido EE respecto a las autonómicas, aunque ha superado la cota registrada en las

municipales del 83. Así se explica que Mario Onaindia no haya logrado su escaño en Europa, cuando los

datos confirman una mayor presencia de los portavoces de EE en los distintos Ayuntamientos, logrando

entrar con sigla propia en el legislativo navarro. La baja es notoria en e! PSE-PSOE, que logra, sin

embargo, mantenerse como primera fuerza en Navarra, segunda en Vizcaya y Álava, pasando a un tercer

puesto en Guipúzcoa. No consigue hacerse con la Alcaldía de Bilbao y dependerá de los pactos su cabeza

en la Diputación de Álava —los dos sueños prometidos—, pero sí logra que sus listas hayan suscitado el

mayor número de confianzas en las populosas e industriales localidades de la margen izquierda del

Nervión. La sorpresa ha estado para AP en el Ayuntamiento de San Sebastián, aunque disminuye su

representación general, perdiendo más de 25.000 votos respecto al 83, y es el CDS quien logra implantar

su presencia, aunque mínima, en Álava, Vizcaya y Navarra.

El diálogo

Es un panorama que aboca a los pactos. Tendrán que suscribirse para las principales Alcaldías y

Diputaciones, así como para conseguir un Gobierno en Navarra, comunidad que ahora hace cuatro años

empleó más de trescientos sesenta y cinco días para que el socialista Urralburu se convirtiera en

presidente del Ejecutivo. Y aunque en la resaca de una noche confusa todos los dirigentes políticos

optaron por no comprometer el futuro a base de lógicas evasivas, se da por muy probable que el PNV y

PSOE extiendan su pacto de gobierno para apuntalar con coherencia la coalición que sostiene Ajuria

Enea. Y se repartirían las Diputaciones de Álava y Vizcaya, quedando la de Guipúzcoa a expensas de un

entendimiento entre EA y EE. Porque resulta difícil pensar en una entente del PNV con el partido de

Carlos Garaicoechea, máxime tras el último capítulo de la «guerra fratricida» entre ambas formaciones,

abriendo más una herida que no tiene el más mínimo signo de cicatrizar. Atendiendo a las últimas

declaraciones del presidente de Eusko Alkartasuna, tampoco se puede pensar que lleguen a suscribir

acuerdo alguno con los socialistas, ya que Garaicoechea dejó claro que será desde las coordenadas que

predica su partido, «nacionalismo y progresismo», desde donde se intente llegar a pactos. Parece, por

tanto, que el interlocutor lógico será EE, con quien ya se matizaron afinidades ante la posibilidad de un

Gobierno tripartito después de las autonómicas. La reducida derecha y el testimonial centro de Suárez ni

tan siquiera pueden ejercer de arbitros y la mayor incógnita resulta, a la hora de predecir el futuro de las

Diputaciones o Parlamento Foral navarro, la postura que pueda adoptar Herri Batasuna. Sus líderes se

declaran abiertos ante cualquier otra fuerza sin afirmar o negar la definitiva ausencia de las instituciones.

En cualquier caso, ejercer por libre les ha reportado hasta ahora buenos resultados. Y parece improbable

que se avinieran a cualquier acuerdo con sus adversarios.

 

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