Autor: J. A. G.. 
   Persiste la incertidumbre sobre quién será el próximo alcalde de Barcelona  :   
 CiU podría impugnar los resultados total o parcialmente. 
 ABC.    12/06/1987.  Página: 66. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

RESULTADOS EN BARCELONA CIUDAD

FERNANDO RUBlO

Persiste la incertidumbre sobre quién será el próximo alcalde de Barcelona

CiU podría impugnar los resultados total o parcialmente

Barcelona. J. A. G.

Veinticuatro horas después de realizado el primer escrutinio -que es oficioso mientras no lo realice la

Junta Electoral- persiste la incertidumbre sobre quién será el próximo alcalde de Barcelona. Los

resultados provisionales facilitados por la Junta Electoral de Zona dan vencedor a Pascual Maragall, que

podrá gobernar con el apoyo comunista. Pero CIU presenta otros datos que les dan la mayoría absoluta en

unión de Alianza Popular. Un cualificado portavoz convergente aseguró ayer a ABC que según el

recuento de las actas realizado por CiU, Maragall ha perdido la Alcaldía, porque los comunistas de

Iniciativa per Catalunya no han superado la barrera del 100 que le supondría dos escaños.

Concretamente, IC habría obtenido/según CiU, el 4,9 por 100 de los votos. Estos dos escaños que aún

están bailando irían a parar, según la citada fuente, a Ap y CiU, partidos que en total sumarían la cifra de

22 concejales, esto es, la mayoría absoluta en el consistorio barcelonés. La misma fuente convergente

aseguró que los servicios jurídicos del partido están analizando la posibilidad de presentar una impug-

nación, total o parcial, del recuento realizado por la Junta Electoral de Zona. En consecuencia, lo único

cierto que hoy se tiene por tal en Barcelona es la incertidumbre. E) caótico recuento electoral de la noche

del pasado miércoles -que ha dejado pequeños a los célebres recuentos de Martín Villa- ha sido el

comentario generalizado de todos los barceloneses a lo largo del día de ayer. Tampoco han faltado los

comentarios malévolos sobre la entrada triunfal, retransmitida por televisión, de Pascual Maragall en el

cuartel general de los socialistas, cuando éstos creían contar con la mayoría absoluta. De todos modos, es

evidente que la confusa situación que aún se vive ha alterado los planes de los líderes. Cullell, que en la

madrugada de ayer no dudó en felicitar a Maragall, «desapareció» de la vista de cualquier periodista.

Maragall, por su parte, buscó refugio en un pequeño pueblo de Gerona. Y Lacalle y Vintró guardaron un

persistente y discreto silencio. No obstante, y mientras se despeja la incertidumbre, sí hay resultados que

perecen inamovibles. El crecimiento de CiU en Barcelona es evidente y lo es aún más en toda Catalunya,

donde los socialistas han sufrido un serio retroceso. En números reales, CiU ha sido el partido que más ha

crecido en toda España. Algunos datos elementales pueden dar idea del enorme entramado que ha logrado

tejer CiU en Cataluña gracias a estas elecciones: (os convergentes han obtenido 4.300 concejales, de los

cuales casi 600 son alcaldes. En 1983, la proporción de) PSC y CiU era de 43 a 25 por 100; ahora, esa

relación se establece entre el 34.1 de CiU y el 38,5 del PSC. Además, CiU controla desde ayer tres

Diputaciones y todos los Consejos comarcales de Cataluña a excepción de cuatro. Estas son las divisiones

de Jordi Pujol tras el 10-J, que convierten a CiU en el partido nacionalista más poderoso de España. Por el

contrario, el PSC no sólo no ha alcanzado aquellas Alcaldías calificadas de «prioritarias» por los

socialistas (un caso ejemplar ha sido Santa Coloma), sino que además han perdido importantes

Ayuntamientos y la mayoría en Lérida y Tarragona. En cuanto a la capital barcelonesa, el partido de Pujol

es el que más ha crecido. Del 26,9 por 100 en 1983 ha pasado at 35,1. El PSC ha bajado casi dos punios,

igual que los comunistas. En cuanto a AP, el retroceso es más sensible: cinco puntos. En suma, la pelota

está aún en e¡ tejado. Los poco seguros pero oficiosos resultados que se conocen sobre Barcelona dan

ventaja a Maragali. Se trata, en todo caso, de una ventaja muy disminuida si se analiza desde la

perspectiva general catalana.

 

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