Autor: Prieto, Joaquín. 
 Resultados electorales: El CDS se consolida como partido "bisagra". 
 El PSOE pierde 1,3 millones de votos, y AP ni roza el "techo" de Fraga     
 
 El País.    12/06/1987.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, viernes 12 de junio de 1987

EL CDS se consolida como partido ´bisagra´

EL PSOE pierde 1,3 millones de votos, y AP ni roza el ´techo´ de Fraga

JOAQUÍN PRIETO, Madrid

El PSOE pierde el 15% de sus votos con relación a las elecciones legislativas de 1986, y Alianza Popular

no roza siquiera el famoso techo de Manuel Fraga. El Centro Democrático y Social se consolida como un

partido bisagra, capaz de erigirse en el arbitro de la situación, si bien queda lejos de convertirse en

alternativa de poder. El Partido Nacionalista Vasco (PNV) continúa retrocediendo, mientras las opciones

de Garaikoetxea y Herrí Batasuna (HB) prosiguen sus respectivos intentos de consolidación. Estas serían,

en apretado resumen, algunas de las claves políticas del 10-J en España. Tras los comicios del pasado

miércoles, casi todos los partidos se proclaman triunfadores. Sin embargo, el frío análisis de las cifras

demuestra que no todos pueden cantar victoria. Así, el partido socialista sigue siendo la fuerza

mayoritaria y hegemónica en el conjunto de España, pero su deslizamiento hacía abajo alcanza ya cierta

velocidad. Si se relacionan los resultados de las elecciones legislativas de 1986 con las europeas del

miércoles pasado —que admiten una comparación nacional más clara que con las municipales y

autonómicas—, se observa que el PSOE ha perdido 1,3 millones de votos en menos de un año. Además,

la lista al Parlamento Europeo, encabezada por Fernando Moran, ha aguantado mejor el tirón que el

conjunto de las listas municipales. Frente a los 8,9 millones de votos del 22 de junio de 1986, el PSOE ha

conseguido 7,6 millones en las europeas del miércoles pasado. Los socialistas tienen, en conjunto, 2.600

concejales menos que en 1983. Pero estos resultados adquieren mayor relevancia política, porque

implican la pérdida de la mayoría absoluta en 21 de las 27 capitales de provincia en las que disponía de

ella. Sólo mejoran claramente su situación en La Coruña. El voto de castigo se extiende a las 11

comunidades autónomas gobernadas hasta ahora por los socialistas. El PSOE salva la mayoría en tres de

ellas (Castilla-La Mancha, Extremadura y Murcia) y experimenta retrocesos especialmente acentuados en

Madrid, la Comunidad Valenciana, Castilla y León y Asturias. Alianza Popular también pierde respaldo

en relación con 1986, y le ocurre lo mismo que al PSOE: la lista europea, encabezada por Fraga, ha

aguantado la tendencia al descenso mejor que las candidaturas municipales. Aun así, la candidatura

europea de AP ha registrado 787.000 sufragios menos que la de Coalición Popular el 22 de junio de 1986.

Eterno segundón

Este partido retrocede también en todas las comunidades autónomas —con excepción de Baleares—, y las

pérdidas son espectaculares en Canarias y en Navarra. Por tanto, AP continúa siendo la segunda fuerza

política de España; el famoso techo de Fraga no llega a ser rozado por sus sucesores; pueden incrementar

su poder municipal y autonómico en (unción de posibles pactos, y han demostrado que los antiguos

aliados —PDP, PL— quitaban o añadían muy poco a la fuerza electoral de AP. El Centro Democrático y

Social se afianza como la tercera fuerza política de España, pero tampoco pasa de ahí. Su gran avance

reside en que carecía prácticamente de poder municipal y autonómico, mientras que ahora accede al

reparto de la tarta. Desde un punto de vista estrictamente político, el CDS no llega a la cualidad de

alternativa de poder, pero sí consolida un espacio capaz de funcionar como partido bisagra, & semejanza

de otros pequeños partidos europeos (liberales o centristas), que son capaces de completar las mayorías

que les faltan a las grandes fuerzas situadas a su derecha o a su izquierda. En función de ello, el CDS es el

arbitro de los posibles pactos en algunos municipios, y sobre todo en las comunidades de Madrid,

Asturias, Aragón, La Rioja y quizá Canarias; pero el partido de Suárez apenas se despega de los

resultados logrados en 1986. Ha tenido 146.000 votos más que el año pasado, lo cual no le permite

alcanzar los dos millones de sufragios en toda España. Izquierda Unida crece algo, pero tampoco despega.

A diferencia de lo sucedido con otros partidos, IU ha tenido más votos en las elecciones municipales que

en las europeas. Esta última lista, comparada con las legislativas de 1986, supone que IU tiene 79.000

votos más y queda situada en torno al millón de votos. A IU le sucede algo parecido al CDS, sólo que su

situación en el espectro ideológico —menos centrada que el CDS— hace que su capacidad de completar

mayorías sea menor. Izquierda Unida puede ser el arbitro de la Comunidad Valenciana o Asturias, y

también de los ayuntamientos de Barcelona o Sevilla. A cambio necesita el apoyo de otro partido —el

socialista, probablemente— para la alcaldía de Córdoba, la única de las capitales de provincia que los

comunistas conservaban como oro en paño desde las primeras elecciones locales, y en la que ahora se ha

evaporado la mayoría absoluta. Tal y como afirmaba su principal candidato, Txema Montero, Herri

Batasuna ha obtenido un respaldo nada despreciable fuera de Euskadi. Esta circunstancia se observa

perfectamente con los siguientes datos: HB ha obtenido 238.632 votos en las municipales (es decir, en las

candidaturas votadas sólo en Euskadi), y sin embargo su lista europea ha logrado 363.015 votos.

 

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