Autor: Diego, Enrique de. 
 Elecciones: En diez de las autonomías en litigio y en la mayoría de las capitales de provincias. 
 El PSOE, perdida su mayoría absoluta, obligado a pedir el pacto con Izquierda Unida     
 
 Ya.    12/06/1987.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

VIERNES 12 DE JUNIO DE 1987

Elecciones

En diez de las autonomías en litigio y en la mayoría de las capitales de provincias

El PSOE, perdida su mayoría absoluta, obligado a pedir el pacto con Izquierda Unida

Madrid/Enrique de Diego

Cuando Guerra no compareció, nada más cerrarse i as urnas, a adelantarnos los resultados; cuando las

terminales de Hacienda se atragantaban con los datos; cuando todo era caos y cosa mal hecha, estaba

claro que la arrogancia socialista había quebrado. Los datos confirman que el electorado ha dado un

intenso voto de castigo, disperso pero general. Cada elector ha ido por su lado, pero han coincidido —

como sucedió con los partidos en la campaña— en un castigo consciente a la arrogancia y

la prepotencia socialistas. Sin que surja una alternativa, la lectura democrática de los resultados confirma

un rechazo a la forma de gobernar del PSOE y a su mayoría absoluta. Los electores no encumbran a nadie

de forma clara, pero apoyan las políticas de consenso y diálogo social.

La pérdida de la mayoría absoluta socialista en diez de las autonomías en litigio, y en prácticamente todas

las capitales de provincia, hace que el día despues esté marcado por las perspectivas de pactos

poselectorales. Estos pactos tienen un doble frente: el PSOE se ve forzado a volver su mirada hacia la

izquierda y a pedir acuerdos con Izquierda Unida; Alianza Popular y CDS, a pesar de su condición de

competidores, parecen dispuestos a negociar pactos, impulsados por la presión de sus votantes, que en la

noche electoral exultaban, no tanto por el recuento de sus propios votos, como por el descalabro del

PSOE. "A por ellos, a por ellos», gritaban ios militantes del CDS. «Nos los comemos», declaraba

Mancha. Expresiones que parecen propias de una población civil que saluda su liberación.

Los fallos del PSOE

En estas elecciones, al PSOE le ha fallado prácticamente todo. Le ha fallado Nicolás Redondo y su UGT.

Redondo se perfila como uno de los grandes ganadores de las elecciones y un importante contrapoder

dentro del PSOE. Redondo ha hecho causa común, desde dentro, con los adversarios de fuera frente a la

prepotencia de Felipe González, Carlos Solchaga y el Gobierno como tal. Redondo y los críticos del

partido han demostrado que el PSOE necesita a su izquierda, mal que le pese a la dirección. El descalabro

permite vaticinar un Congreso del PSOE más movido de lo que le gustaría a la jerarquía, y pone sobre el

tapete la posibilidad, o la necesidad, de un recambio ministerial. Felipe González se va a ver en

dificultades para mantener su pulso con los sindicalistas fraternos.

La propia soberbia del PSOE le ha impedido, además, ver el peligro. La capacidad de diagnóstico de otras

veces ha faltado en grandes dosis. El PSOE parece cegado por el poder, y cree que la sociedad asume

todos los mensajes que le lancen, por gracia de la capacidad de comunicación del partido o de Felipe

González. La luna de miel sociedad—socialismo terminó hace tiempo, pero ahora se ha confirmado

plenamente. González no ha querido reconocerlo ni bajar de! Olimpo, y cuando lo ha hecho —en los dos

últimos días— se ha mostrado torpe y desconectado de la realidad. En el mitin del Rayo Vallecano, una

mili-tancia que se sentía agredida, vilipendiada y acosada pedía a su conductor que bajara a la arena y

peleara. Un González distante, frío e institucionalizado en La Moncloa (preocupado sólo por los graves

problemas exteriores) rehuía el cuerpo a cuerpo. se negaba a reconocer el peligro y salía por los cerros de

Ubeda: «Vamos a ganar en estas elecciones y en el 90.« Felipe González es el gran perdedor de estas

elecciones. El segundo, Alfonso Guerra. El PSOE ha cometido un pecado nuevo en él: en su prepotencia,

se ha negado a leer las encuestas. Además, a Barranco le han marcado un tango Massiel, José María

Alvarez del Manzano y Agustín Rodríguez Sahagún, y a Joaquín Leguina se le han atragantado sus gastos

en imagen.

Un mapa heterogéneo

Por todo ello, en la noche electoral socialista no hubo la valentía ni el decoro de otras ocasiones, como

una especie de confirmación de la máxima de que «el poder corrompe y el poder absoluto corrompe

absolutamente". Los dirigentes socialistas cerraron la tienda, no informaron y algunos salieron

vergonzanternente por la puerta de atrás. El pueblo nunca se equivoca, recordaba Guerra días antes de la

cita electoral. Y el pueblo les ha perdido el respeto a los socialistas, a pesar de que en el panorama

político el pueblo no ve una alternativa clara.

Menos el PSOE, todos se mantienen o suben más o menos suavemente. Propiamente, sólo el PSOE pierde

y sus votos sirven para que suba Izquierda Unida, el CDS y los regionalistas. IU se permitió ayer

mostrarse reticente a establecer pactos con el PSOE. Si antes eran los socialistas los que acogían a un

continuo éxodo de cuadros comunistas, ahora la izquierda del PSOE se dispone a imponer condiciones.

Son los mismos que les han lanzado huevos y tomatazos durante la campaña, y que ahora sugieren, con

una suave sonrisa, que somos partidarios de estar en la oposición en muchos sitios. Los socialistas tienen

además la dificultad de que tienen una retirada difícil. Perder los ayuntamientos puede producir dramas

personales. Perder las autonomías, no digamos La maquinaria de poder en que se ha convertido el PSOE

puede resquebrajarse. El PSOE, por tanto, es el que va a tener que bajar de las alturas y pedir el pacto.

Las elecciones producen otro fenómeno interesante. Dos partidos competidores, con objetivos similares a

medio y largo plazo, se encuentran ante la encrucijada de entenderse y pactar a corto plazo. El pacto es

una espada de Damocles. Pero ambos partidos vienen de una dura travesía del desierto. AP, desde 1977;

el CDS desde 1982. Hay hambre de poder y ganas de plasmar en la realidad las propias ideas. Más de lo

primero que de lo segundo. Y, sobre todo, hay ganas de echar a los socialistas de los centros de poder.

Pero esta situación, que favorece los abrazos del primer día, no aseguran compromisos duraderos ni

oculta la realidad del medio y el largo plazo: que ambos partidos son competidores.

Preocupantes son los resultados del País Vasco. HB confirma su leve pero continuo ascenso; se sitúa en

una posición privilegiada en Guipúzcoa; y envía a Estrasburgo a un eurodiputado que declara: «ETA debe

estar contenta.» España envía al Parlamento Europeo a un aliado del terrorismo. Estos datos indican que

algo se está haciendo mal en el País Vasco: o que se está permitiendo una dictadura del miedo en amplias

zonas de Euzkadi o que se está perdiendo las batallas educativa y cultural, o ías dos cosas. Desde luego,

hay que hacer algo más que poner a Ricardo García Damborenea a llenar titulares. Junto a esos datos, es

de importancia capital el descalabro del PNV, que se va extinguiendo entre el abrazo del PSOE y el

ataque inmisericorde de Carlos Garaicoechea. El apoyo político del actual pacto de gobierno en Ajuria

Enea se resquebraja, y este es un dato político y psicológico de la máxima importancia.

Importante y preocupante es, también, la partición de la comunidad de navarra en dos. Sube UPN. pero

suben también HB y EA. Los males de la estrategia socialista en el País Vasco son predicables de la

gestión de Gabriel Urralburu en Navarra.

Los regionalismos

El triunfo de los partidos regionalistas es general en toda España. El difunto Partido Andalucista renace

de sus cenizas con Blas Infante y Alejandro Rojas Marcos, como conciencias críticas del socialismo en su

patria chica. Los socialistas se mantienen gracias al apoyo de las comunidades con mayores problemas

económicos y menores índices de desarrollo —Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha—, pero

también en ellas retroceden. Dentro del triunfo general de los regionalismos apuntar los det Partido

Aragonés Regionalista, de Unió Valenciana e incluso del Partido Cantonal en Cartagena.

Claves de una elección

— Felipe González es el gran perdedor de las elecciones.

— El cuerpo social rechaza la mayoría absoluta de los socialistas.

El PSOE pierde completamente su hegemonía municipal.

— El PSOE pierde las principales batallas electorales, empezando por Madrid.

— Los socialistas pierden completamente su hegemonía autonómica.

— Si se extrapolan tos resultados a unas generales, el grupo socialista habría perdido sustancialmente y

estaría en una posición de minoría mayoritaria, con necesidad de pactos para gobernar.

— El descalabro socialista se frena por el apoyo de las autonomías con mayores problemas económicos y

más altos índices de paro: Andalucía, Extremadura y Castilla- La Mancha.

— Nicolás Redondo sale triunfante de las elecciones.

— Felipe González puede verse en la necesidad de hacer cambios en el Gobierno, abandonando su actual

prepotencia.

— Los resultados electorales hacen prever un debate más intenso en e! Congreso del PSOE.

— La pérdida de votos del PSOE se produce por su izquierda y por el centro.

— Izquierda Unida se convierte en el arbitro de la política socialista en ayuntamientos y autonomías.

— Los comunistas inician una suave recuperación. Carrillo desaparece.

— No surge una alternativa.

— Alianza Popular mantiene sus resultados y consolida su espacio tras la ruptura de la Coalición Popular.

— Hay una corriente electoral de centroderecha estable, pero que tampoco aumenta.

— El resultado de AP es desigual: mientras mantiene Galicia, Cantabria y Baleares, y mejora posiciones

en Castilla— León, se reduce en País Vasco y Cataluña.

— El CDS no rompe su techo, aunque roba votos al PSOE.

— Adolfo Suárez no confirma sus posibilidades de alternativa, pero sí se convierte en eí arbitro y la

bisagra de muchos centros de poder.

— El CDS tiene también resultados desiguales por regiones.

— Avanzan de forma general los regionalismos.

— Se mantiene la suave subida de Herri Batasuna, que convierte a Guipúzcoa en un feudo, compartido

con Eusko Alkartasuna.

— Descalabro del PNV, que vuelve a perder a manos de Carlos Garaicoechea.

— Subidas en Navarra de UPN, HB y EA, con un mapa político enfrentado.

— Los diputados del PDP y del PL se quedan sin respaldo electoral.

 

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