Autor: Campo, Isabel. 
 Elecciones en Madrid; Ve difícil un pacto con el CDS. 
 Leguina culpa al Gobierno central del retroceso sufrido por el PSOE en Madrid     
 
 Ya.    12/06/1987.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ELECCDNES EN MADRID

Ve difícil un pacto con el CDS

Leguina culpa al Gobierno central del retroceso sufrido por el PSOE en Madrid

Madrid/Isabel Campo

Joaquín Leguina, hasta ahora presidente de la Comunidad, implicó al Gobierno del Estado en el

importante retroceso electoral que el PSOE ha sufrido en Madrid, tanto en el Ayuntamiento como en la

autonomía. Explicó que las causas de este retroceso se deben al estar el PSOE en el Gobierno, no sólo en

el autonómico y el municipal, sino también en el del Estado. «El PSOE no se parcela y ésta es la factura

Que se paga», dijo.

Reconoció que en estos resultados han repercutido los errores del Gobierno estatal. Añadió que

últimamente Madrid se había convertido en la capital de las manifestaciones, aunque los que protestaban

no eran madrileños, sino que acudían de otros lugares de la geografía española. «El elector nunca comete

injusticias, y yo no me considero mal tratado por los electores», señaló.

Resaltó que no se había producido un cambio en la ideología de sus votantes. «Han sido muy duras las

condiciones por las Que atraviesa la sociedad española, aunque el PSOE sigue manteniendo el viejo voto

de la izquierda.» Leguina se hizo esperar ayer en su comparecencia ante los periodistas. Cuando al fin

apareció, intentó disimular su verdadero estado de ánimo, pero la procesión iba por dentro, y en todo

momento estuvo a la defensiva. Admitió que en el PSOE podía haber broncas, «pero, ¿en qué dirección?

Pueden ser de arriba a abajo, o de abajo a arriba».

Empezó diciendo que el PSOE había sufrido un retroceso importante respecto a las elecciones

municipales y autonómicas del 83, pero no de las generales de 1986. «De hecho, en Madrid capital, en

porcentaje y número de votos, sacamos más que el año pasado. En todo el ámbito estatal, el PSOE sigue

siendo el partido más importante.»

Seguir gobernando

Comentó que la complicación de los pactos podía dar la llave de gobiernos municipales y autonómicos a

partidos minoritarios. Le pareció significativo que Izquierda Unida saque menos votos y menos diputados

y concejales que hace cuatro años. «El beneficiario ha sido la derecha, que mantiene un voto muy firme, y

ese partido, al que no me atrevo a calificar, que es el CDS, que no sube mucho pero puede jugar un papel

de arbitro. Así, con ocho concejales en el Ayuntamiento de Madrid, el CDS puede decidir quién es el

alcalde.»

A la pregunta de «y ahora ¿qué?», respondió que estaba recordando un libro de Lenin que tenía un título

parecido. Añadió que había que seguir gobernando, bien en minoría, o mediante la realización de algún

acuerdo, ya que el sistema proporcional significa que el elector da un crédito a los partidos, y son los que

lo tienen que administrar. «Tenemos que hacer una oferta de gobierno y es obligación nuestra el gobernar.

Estamos dispuestos a hablar sobre nuestro programa, pero no a cambiarlo de arriba a abajo. Nuestros

votos son de izquierdas, procedentes de las clases bajas, y no les vamos a traicionar. No voy a traicionar a

los obreros», manifestó. En el coloquio aclaró que había hablado del partido de los obreros, «que

es otra cosa bástanla distinta que el de los pobres», en clara discrepancia con el vicepresidente del

Gobierno, Alfonso Guerra.

Afirmó que no se podía gobernar en minoría mayoritaria como si se tuviese lamayoria absoluta, y que

había que pactar. Sin embargo, sobre posibles futuros acuerdos explicó: «De momento vamos a

descansar. Los contactos serán los normales. El CDS es la gran esperanza blanca, pero por ahora es eso:

esperanza. Algunos de los votos del CDS no son de derechas, y esa es la apuesta que tiene.» Insistió en

que la obligación del PSOE era gobernar, y «esperemos que no hava inestabilidad».

Explicó que los votos que se han fugado del PSOE se han ido a distintas formaciones políticas y a la

abstención, e insistió en que en junio de 1986 el PSOE sacó menos votos que ahora. Respecto a un

posible pacto con el CDS, aclaró que eso forma parte de una hipótesis que todavía tendrá que desvelar el

CDS, «pero no sé ¡o que pasará por su cabeza, aunque a AP le interesa pactar con ellos, ignoro la

ideología del CDS y no me voy a volver atrás de lo que he dicho durante la campaña, porque lo dije con-

vencido, aunque lo que haga el CDS no lo decido yo»

Sin contactos con el CDS

Añadió que es lógico que ellos esperen que el primer paso lo de el partido de Suárez. «No he hablado de

pacto con el CDS. Todo es posible... en Granada, pero aquí es difícil. El CDS pactará una estrategia que

más le convenga y puede llegar a acuerdos incluso con nosotros, aunque lo veo muy difícil.

Desconocemos cuáles son sus pretensiones. Con ocho concejales que tienen en e! Ayuntamiento de

Madrid, ¿se puede ser alcalde, o es un fraude?, me pregunto.»

Socarronamente dijo que había tenido un contacto entrañable con su almohada, y que no ha habido nada

con el CDS, «aunque cuando me llaman por teléfono me pongo». Añadió que sería un fraude que el

PSOE pactase con AP, y que con otros partidos dependería de la negociación que se establezca. Se mostró

dispuesto a liderar la oposición en la Asamblea de Madrid, «aunque sería el primer caso en unas

elecciones autonómicas que está en la oposición el partido más votado. Quien debe gobernar es el partido

que más votos haya sacado, y ese es el PSOE».

Repitió que la mejor encuesta era la de las elecciones de 1986 y que con respecto a esos resultados, el

PSOE ha subido en Madrid. «Eso quiere decir algo, y significa que algo habremos hecho en la

Comunidad y en el Ayuntamiento madrileños. El poder del PSOE en Madrid es enorme y las lecturas

internas que haga el partido ya sé verán.»

Explicó que Juan Barranco había sacado 80.000 votos más que él en el municipio de Madrid. Se refirió a

la capital de España como una plaza complicada, en la que es muy difícil hacer llegar mensajes concretos.

Añadió que existe un problema de comunicación con las personas que viven en ciudades muy grandes,

«pero ya lo sabíamos. Hemos hecho un esfuerzo de comunicación y la oposición nos lo ha criticado».

 

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