¿Cómo será cuando les llegue la hora?     
 
 Ya.    12/06/1987.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

¿Cómo será cuando les llegue la hora?

NO por marginal es superfluo un comentario sobre el tratamiento informativo que el Gobierno dio a las

elecciones. Los datos se retrasaron mucho más tiempo del justificable, incluso en un país no desarrollado.

El vicepresidente del Gobierno compareció con mucho retraso en la rueda de prensa anunciada,

arrebatando el protagonismo al ministro de! Interior y ofreciendo explicaciones increíbles sobre la

imposibilidad «científica» de disponer, cuando ya hacía más de tres horas que se habían cerrado los

colegios, de datos relativos a las elecciones autonómicas y locales.

La palabra «ciencia» sonaba como un exabrupto en boca de quien no se conoce hasta la fecha ninguna

contribución a la ciencia ni a la investigación y que demostró en su intervención desconocer los

rudimentos de la técnica —ya que no de la ciencia— del recuento electoral. Pero como tanta ignorancia

no es posible, era evidente que había una voluntad de separar los datos relativos a las elecciones para el

Parlamento Europeo tanto como fuera posible de los relativos a las elecciones locales y autonómicas. A la

vista de los resultados comprendemos ese interés. Todavía hubo que esperar varias horas para conseguir

referencias de un tres por ciento del escrutinio.

El malhumor de los socialistas también se manifestó en la selección de entrevistados en TVE y Radio

Nacional, en el tono de conjetura de las referencias oficiales, en la aceptación por parte de los

informdores de estos medios, y sin hacer pregunta alguna, de las explicaciones del Gobierno, indicio todo

ello de la poca gracia que les hacía a los socialistas tener que difundir las cifras del recuento y síntoma de

lo difícil que podrá resultarles algún día tener que dar las que certifiquen su derrota.

No podemos menos que recordar la elegancia y el estilo del gobierno de UCD cuando se vio en ese trance

y la rapidez con que los socialistas difundieron tos datos anticipándose, a través del ordenador de TVE, a

los del Ministerio del Interior.

Antes de las elecciones ya habíamos tenido pruebas de cómo se las gastan cuando están de mal humor. Y

puesto que las encuestas publicadas no les resultaban favorables —hoy se puede demostrar que las

encuestas no habían errado y que el sondeo de Gallup para YA fue el que más se aproximó al resultado de

las urnas—, difundieron un sondeo fantasma del Centro de Investigaciones Sociológicas para compensar

los pronósticos de su retroceso.

Si todas estas cosas ocurren cuando saben que van a ganar o que ya han ganado, aunque también teman o

sepan que pierden terreno, más vale no pensar en cómo serán las cosas cuando pierdan de verdad, que

alguna vez tendrá que ocurrir para confirmarnos que vivimos en democracia. No queremos pensarlo, pero

queremos avisar que todos necesitamos —incluido el PSOE— estar preparados para cuando llegue ese

momento, porque el trago no será nada fácil para nadie.

 

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