Autor: Álvarez Álvarez, Carlos Luis (CÁNDIDO) (ARTURO). 
   De ayer a hoy     
 
 ABC.    20/06/1976.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

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EL Frente Nacional Español, según el derecho que le concede la ley de los partidos políticos, va a ser

Falange Española de las J. O. N. S. Lo que solicita la Junta directiva del Frente Nacional es un cambio de

nombre. Durante bastante tiempo hemos visto que los políticos, al nombrar, creían que creaban.

Los ejemplos son infinitos, y los sociólogos se han ocupado de ese tema. Pero de un tiempo a esta parte

las cosas empiezan a llamarse por su nombre, y eso es un paso hacia adelante. Decir lisa y llanamente

Falange Española es una creación o una recreación. El hecho de que una persona de la relevancia

histórica y del prestigio falangista de don Raimundo Fernández-Cuesta haya optado en ese sentido

prueba, a mi ver, que tiene conciencia de la realidad, y que la idea de Movimiento, en cuanto estructura

política, es ya insostenible. Falange Española, por tanto, va a ser un partido entre los partidos, y

probablemente continuará sosteniendo la tesis de la disolución de los partidos. Pero ese es un derecho que

tiene. Me pregunto si no será mejor esta situación que aquella otra en la que fue obligada a representar lo

que tal vez nunca quiso representar, achacándosele una oficialidad puramente nominal. De otra parte su-

pongo que, en lo que toca a los asuntos más prácticos y urgentes, los obstáculos que se oponen a las

reformas del Código Penal se reblandecerán y acabarán por deshacerse, con el fin de que el señor

Fernández-Cuesta obtenga la plena legalidad de su partido.

QUIERO dejar bien sentado que la Falange no representa para mí el colmo de lo que no deseo. Realmente

deseo otra cosa, pero sé bien lo que tienen de valiosos algunos puntos de su doctrina, deformados «a pos-

teriori» por oleadas de aburrimiento oratorio a cuenta del anatema contra las urnas y del nefasto

Rousseau. En origen, aquello no fue más que retórica coyuntural. Retórica coyuntural la encontramos

también en Ortega y en Azaña, e incluso en Santo Tomás de Aquino podríamos encontrarla. Ahora lo

importante para la Falange, desde mi punto de vista, que es el del espectador común, sería al establecer

las diferencias entre ella y el Régimen, que la absorbió. Que se vea, por ejemplo, que la revolución que

deseaba, la célebre revolución pendiente, no era un simple aumento de personal. En general, ¿por qué la

Falange va a continuar sacrificándose por un régimen que la sacrificó a ella? Pero, en fin, estas son cues-

tiones internas del partido.

El «sheriff» ha puesto en libertad a don Rafael Calvo Serer, bien que en libertad provisional, y bajo la

fianza de trescientas mil del ala. Como imagino que el señor Calvo Serer va a utilizar esa libertad, en vez

de llamarla provisional vamos a llamarla profesional. El «saloom» va a estar muy concurrido este verano.

Es confortador que Carabanchel no sea ya el país de irás y no volverás.—CANDIDO.

 

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