Asamblea Nacional de Unión Democrática Española (U.D.E.). 
 La reforma constitucional debe ser urgente y profunda     
 
 ABC.    28/02/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. SÁBADO 28 DE FEBRERO DE 1978. PAG. 7.

ASAMBLEA NACIONAL DE UNION DEMOCRÁTICA ESPAÑOLA (U. D. E.)

LA REFORMA CONSTITUCIONAL DEBE SER URGENTE Y PROFUNDA

«Previa a la homologación internacional se precisa la homologación del pueblo español» (Silva Muñoz)

Madrid. (De nuestra Redacción.) Con la afirmación «si la reforma constitucional no es urgente ni

profunda, estamos abocados a un proceso de ruptura», el ex ministro de Hacienda, don Alberto Monreal

Luque, expuso el parecer de Unión Democrática Española (U. D. E.) en el curso de una rueda de Prensa

que siguió a la asamblea nacional que dicho grupo celebró ayer en un hotel de Madrid.

El señor Silva Muñoz dijo por su parte que en la actualidad «se va a un bipolarismo. Nosotros estamos a

favor de un juego plural en el que U. D. E. tiene una posición de centro, un centro político que no es el

producto de un vacío entre los extremos, sino con una ideología propia en lo político, en lo económico y

en lo social, con una clara inspiración cristiana». Precisamente esa inspiración cristiana —matizaría el

profesor Giménez Mellado— es el elemento diferenciador entre U. D. E, y el resto de los grupos de

centro.

REFORMA.—Por lo que se refiere a su situación en el espectro político actual, el señor Monreal señaló

que U. D. E. sigue «en la línea de organizar un partido político de tendencia democratacristiana».

En cuanto a la posible creación de un partido nacional, los componentes de la Comisión gestora se

pronunciaron en contra del mismo.

Las relaciones U. D. E. - Equipo demócratacristiano del Estado español la afrontó don Federico

Silva en el sentido de que realmente las dos diferencias básicas podrían ser la no admisión por parte de U.

D. E. de la apertura de un proceso constituyente ni la vertebración del Estado en una estructura federal.

«U. D. E. quiere una reforma constitucional todo lo profunda que sea preciso, pero sin abrir un período

constituyente». Matizó en este sentido el señor Almagro que la actual tolerancia «nos puede llevar al

caos» y que se precisa una pronta legislación sobre el tema.

En cuanto a la homologación internacional, el señor Silva apuntó que «precisa de un requisito previo que

es la homologación del pueblo español».

PLAZO.—El señor Monreal abogó por una regulación de los cauces y por la promulgación de una ley

electoral, para que las urnas puedan dar el peso real de cada partido.

Interrogados sobre si con los datos que tienen en la mano consideraban fundadas las esperanzas de un

camino decidido a la democracia, contestaron: «Esperanza» las hay, pero más mermadas».

Se manifestaron contra la lentitud con que se pretende clarificar el futuro y consideraron como plazo

razonable para las mismas «aquel que impida que se deteriore la situación».

En cuanto al Partido Comunista, se mostraron partidarios de que el organismo correspondiente juzgue en

su día si cumple los requisitos precisos para entrar en el juego democrático: «Nos oponemos a la

legalización de partidos totalitarios», dijeron.

 

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