Autor: Urbano, Pilar. 
   Carlos Ollero:"Los senadores del Rey han de responder a una contrastada credibilidad democrática y monárquica"  :   
 La presidencia de las Cortes no tendrá un papel simbólico, sino efectivo. 
 ABC.    15/06/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES, 15 DE JUNIO DE 1977. F

BALANCE

CARLOS OLLERO: «LOS SENADORES DEL REY HAN DE RESPONDER A UNA

CONTRASTADA CREDIBILIDAD DEMOCRÁTICA Y MONÁRQUICA»

«tti presidencia de las Cortes no tendrá un papel simbólico, sino efectivo y

moderador»

Para hoy o mañana se espera que el Rey nombre presidente de las Cortes.~En círculos políticos se

comienzan ya a barajar los nombres de personas en quienes podría recaer el nombramiento: Carlos

Ollero, Antonio Garrigues y Díaz Cañábate, Antonio Pedrol Ríus, Eduardo García de Enterría, José María

de Areilza, Antonio Hernández Gil...

Una larga lista, entre la cual hemos pedido que nos confirmen el rumor al profesor Ollero. ¥ he aquí sus

respuestas.

Hoy, «in pectore», hasta cuarenta y un españoles se saben senadores por. voluntad regla. Séniors de la

prudencia, ninguno dice ni sí, ni no. ni todo lo contrario. «Entiendo que sería lógico que Su Majestad me

nombrase.... pero no sé nada de nada», me decía ayer tarde don Carlos Ollero, hombre que ha conversado

últimamente con el Rey con remarcada frecuencia; demócrata sin fulas ni fobias que empañen su

neutralidad política, profesor pericial en Derecho Político, arbitro de no pocas conversaciones entre

Suárez y la que se llamó «oposición democrática», cuando esta hora giraba sai primera vuelta de

manecillas: autor de documentos reformistas que llevaron su apellido... y político, en fin. de quien se dice

y se dice que podría ser el nuevo presidente de las Cortes. Carlos Ollero, uno de los nombres jnás

«cantados» en la ruleta de pasibles presidentes.

—Yo, personalmente —me dice—, no creo que el Rey me designe para ese car ere.

—Sin embargo, el rumor parece tener Cuerpo... ¿Infundado?

—Bueno, verá usted... Lo que diferencia un rumor de un chiste es que tenga o no fundamento. En mi caso

hay «posibles motivos», no es una barbaridad pensarlo... ¿Ollero, presidente de las Cortes? Puede ser o no

ser: pero no es un chiste. Ahora, con sinceridad, no creo que yo ocupe esa presidencia.

EL ROL DEL PRESIDENTE DE LAS CORTES

—El patrón de las Cortes franquistas hace poco comprensible, en su verdadera dimensión, el papel de un

presidente bic-a-meral. ¿Será una función alta, pero simbólica?

—El presidente de las futuras Cortes tendrá tres niveles de actuación, efectivos, no simbólicos: en un

plano superior establece contactos con el Rey. con el Gobierno y con los presidentes de las dos Cámaras,

Congreso y Senado. Después, ha de ejercer su presidencia arbitral y moderadora cuando ambas Cámaras

se reúnan, y, mientras el Consejo del Reino exista, ha de presidir también este órgano asesor del Rey.

—Algunos preconizan poca vida al Consejo del Reino. ¿Y usted?

—Sin que lo que voy a, decirle implique, por mi parte, que me pronuncio en favor de su supresión o de su

continuidad, prevista, por otra parte, en la ley de Reforma Política, creo, sin embargo, que después de las

elecciones, constituidas las dos Cámaras, el Consejo del Reino va a ser profunda y esencialmente

transformado, por su propia comnosición. De los dieciséis consejeros, diez dejan de ser designados y son

elegidos entre los diputados y los senadores; y aun entre los seis restantes, que lo son en razón de sus

cargos, excepto el militar, los demás pueden ser —no quiero tampoco prejuzgar que vayan

a serlo— sustituidos si se les remueve en la titularidad de sus cargos. De cualquier modo, el Consejo del

Reino gana repre-sentatividad, evidentemente.

LOS SENADORES DEL REY

—Aunque usted no me lo diga, es posible que «In pectore» sea ya senador por «dedo real». Existe el

temor de que ese núcleo´ de altos parlamentarios designados por el Rey personifiquen Inevitables

«hipotecas», compromisos, favores de antes... ¿Qué criterios ha seguido Su Majestad en estos

nombramientos?

—Estimo que, sin perjuicio de que el Senado vaya transformándose en una alta Cámara de representación

social-corporativa, las circunstancias actuales aconsejan que ese núcleo de senadores respondan a una

contrastada credibilidad democrática y monárquica.—Pilar URBANO.

 

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