Serenidad poselectoral     
 
 Informaciones.    15/06/1977.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

INFORMACIONES

Serenidad poselectoral

POR fin hemos logrado llegar al día 15. Desde las nueve horas de esta mañana, largas colas de electores

van sucediéndose ante las urnas. Es ya un tópico, pero hay que decirlo hoy, que lo que estamos

presenciando y protagonizando no ocurría desde febrero de 1936. Afortunadamente para nuestro país,

estas elecciones no tienen el carácter dramático de aquellas que enfrentaban a vida y a muerte a una parte

de España contra la otra parte; la sociedad española no se encuentra bipolarizada y las distintas

alternativas de derecha « izquierda tienden fundamentalmente a consolidar la democracia. Nadie traía en

esta ocasión de poner adjetivos al proceso democrático. Con nuestro voto vamos a elegir, por el contrario,

a quienes nos van a ´representar de cara a los dos problemas ejes de nuestro camino hacia una democracia:

la redacción dé una nueva Constitución y la elaboración de un pacto político-económico, entre todas las

fuerzas políticas y sociales, que dé salida a la actual gravé crisis económica. Por tanto, no hay, en la

media docena de verdaderas opciones viables electoralmente, ningún signo de radicalismo. La

moderación, sensatez, sentido común y habilidad política están presidiendo este importante paso

democrático. No se elige en función de un enfrentamiento antagónico, sino en base a la negociación entre

todas las clases sociales de nuestro país. Lo único que vamos, a determinar es el grado de participación de

cada tendencia político-social en el gran acuerdo nacional que va a proyectarse inmediatamente después

del cierre de los colegios electorales. Precisamente porque se trata de no paso nacía la discusión colectiva

de los problemas que aquejan a la comunidad nacional —el día 15 no es ninguna panacea que vaya a

resolver de la noche a la mañana la enorme problemática acumulada a lo largo de estos cuarenta años—,

conviene advertir sobre la necesidad de que todas estas características de prudencia política, que han

enmarcado hasta aquí el proceso democrático, no desaparezcan mañana. Sea cual sea el resultado, en

ninguna parte del territorio español —menos aún en Madrid, Barcelona o San Sebastián— deben

producirse esteriorizaciones desorbitadas de la lógica y humana emoción de los que ganen o pierdan.

Unos v otros tienen que llamar a sus partidarios a digerir con tranquilidad los resultados y a no tomar

decisiones precipitadas, no coordinadas a escala nacional, que puedan crear huevos obstáculos al proceso

democrático, Cas lecturas o interpretaciones partidarias o régionales-naeio-nales de los resultados, las

impugnaciones, deben resolverse de un modo colectivo y democrático Que a nadie se le imponga un

«trágala» callejero. Para que gane la democracia no basta con votar responsablemente en el día de hoy,

sino que es imprescindible actuar con serenidad en las poselecciones. En estos momentos hemos

conseguido una importante conquista democrática; no la echemos a perder a partir de las veinticuatro

horas posteriores. La patriótica y democrática actitud de las fuerzas armadas no es suficiente si no va

acompañada de una paralela patriótica y democrática actitud de los partidos políticos. Que nadie olvide

que el día 16 es tan importante, o mucho más por sus repercusiones y consecuencias, que el día 15.

 

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