Autor: PABLO DE PABLOS. 
   Una difícil herencia política     
 
 Informaciones.    17/01/1976.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Una difícil herencia política

Por Pablo DE PABLOS (*)

NO puede ser fácil, después de cuarenta años, la transformación de un Régimen autoritario de

derechas en un Régimen democrático.

La herencia del viejo sistema puede quedar englobada en dos grandes bloques: los que quieren petrificar

la situación anterior, a los que se les ha dado el inteligente nombre de "bunker", y los que desean una

evolución hacia un sistema democrático. Entre estos últimos, a su vez, se deben distinguir dos subgrupos:

los que pretenden un mero "lavado de cara" o "labor de escaparate" y los que realmente desean un cambio

hacia la democracia con más o menos limitaciones.

En cuanto a la oposición democrática, parte de la misma tiene aún estrategias de la época anterior. Muerto

Franco, han de cambiar las posturas tácticas. Es comprensible que siga existiendo una oposición que

propugne la ruptura a ultranza con la situación actual; pero es también necesario que exista otra oposición

democrática, que no entre en el actual Gobierno, pero que esté dispuesta desde fuera a una colaboración

realista en la búsqueda de la democracia.

Esta última oposición se unifica por su táctica, más que por su ideología. En ella cabe desde la derecha

democrática no gubernamental a la izquierda pragmática sobre la actual situación. Incluso más, la

izquierda ha demostrado a menudo más realismo al respecto que una derecha que, por miedo a

identificaciones ideológicas, busca las diferenciaciones en radicalismos tácticos.

El apoyo a los intentos democratizadores emprendidos desde el Gobierno depende de que los hechos en

un tiempo breve, vayan mostrando las necesarias realizaciones democráticas. Si esto no es así,

probablemente habrá que adoptar posturas más en consonancia con los que piensan en la ruptura como

única vía para alcanzar la democratización del país.

DIFICULTADES

No nos engañemos: el camino hacia la democracia no es fácil. No sólo por el "bunker", sino por una serie

de dificultades excepcionales. Aun a conciencia de que existan otras de gran importancia, limitémonos a

citar en este artículo las dos siguientes:

— La eclosión regional es una herencia histórica difícil. Cuarenta años de auténtica opresión de las

culturas y de la vida política regional han aumentado esta problemática y pueden llevar, en un

movimiento pendular, a tensiones regionales, extraordinariamente difíciles de compaginar, especialmente

con unas fuerzas armadas que están demostrando una gran serenidad ante el cambio, pero que pueden

reaccionar ante el separatismo. La vía de compromiso parece estar en un federalismo inteligentemente

planeado. Hay un hecho incuestionable: la población española, aparte de Madrid y su zona de influencia,

se está concentrando en las zonas Norte y mitad superior del Este, en la que el problema autonomista

regional es real y sentido (lo cual no implica que no se esté desarrollando en otras zonas). La dificultad

del pacto regional para la nueva democracia fortalece la idea de que una parte de la oposición colabore

desde fuera para que la democracia se instaure con rapidez y pueda enfrentarse pronto con problemas de

este calibre, que pueden hacer peligrar al propio cambio democrático.

— La economía está en una situación realmente difícil. Existe, de una parte, la necesidad por criterios de

justicia de pasar de una economía capitalista de derechas, al menos, a una economía social de mercado

occidental; de otra parte, nos encontramos en una crisis económica, que se ha procurado retardar y en

parte, ocultar por razones políticas y en la que estamos ahora totalmente sumergidos, con una

increíble combinación de paro. Inflación, descenso de la renta "per capita", caída brutal de la inversión,

alto endeudamiento internacional, etc.

En el Gobierno se ha incluido a grandes empresarios como ministros económicos. En cierto grado, la

táctica es inteligente: se refuerza la presencia en el Consejo de ministros de militares y de hombres

provenientes de la gran empresa, pensando que así estos dos sectores, de gran importancia en el país, se

verán representados en la difícil tarea de democratizar España, aceptando el proceso con menos

suspicacias y en el caso de los segundos, ayudando a la introducción de nuestro país en el Mercado

Común.

Ahora bien, el problema es que los empresarios pueden llegar a actuar demasiado como tales. En

principio, parece que pasar de un autoritarismo de derechos a una democracia conservadora es, sin duda,

un paso adelante; pero es de desear que en este proceso el gran empresariado se muestre realista y

no se pase de conservador. Lo contrario implicaría un doble error: el "bunker", la derecha política, puede

sacar (y de hecho lo está ya haciendo) la bandera de "lo social" frente a la bandera democrática de sus

oponentes dentro del Gobierno Dejarles esta arma es un error táctico, que puede ser grave, pero, además,

y sobre todo, para la democratización se necesita no sólo emprender una lucha política en las alturas entre

las élites minoristas, sino contar con el pueblo, que es la baza fundamental de los democratizadores.

Ahora bien, una política muy conservadora en lo social puede dificultar este apoyo y, en definitiva,

complicar el paso hacia la democracia.

Estamos viviendo un momento histórico, un momento difícil, del que somos todos protagonistas y, en

algún grado, responsables de su desenlace final. No se puede desperdiciar esta ocasión. No es un

momento de purismos dogmáticos que lleven a la intransigencia estéril, sino de pragmatismos políticos

para conseguir lo fundamental: la instauración de la democracia en España.

(*) Bajo el seudónimo de «Pablo de Pablos» se agrupan 26 profesionales de distintos campos,

políticamente independientes, de la generación de la posguerra, con la idea común, según sus propias

afirmaciones, de la conveniencia del establecimiento a plazo breve de una democracia de tipo occidental

en nuestro país.

11 de enero de 1976

INFORMACIONES POLÍTICAS 5

 

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