Autor: M. H. . 
 España: laboral. Redondo y Ferer Salat: ¿ Entendimiento o algo más?. 
 La ira de Comisiones Obreras     
 
 Sábado Gráfico.    27/07/1979.  Páginas: 2. Párrafos: 12. 

ESPAÑA: LABORAL

La ira de Comisiones Obreras

Redondo y Ferrer Salat: ¿Entendimiento o algo más?

Pacto UGT-CEOE

Los pactos que la semana pasada firmaron la Confederación Española de Organizaciones Empresariales

(CEOE) y la Unión General de Trabajadores tienen una importancia que se sustenta en el hecho mismo de

que dos de las más importantes fuerzas sociales se reunieron alrededor de una mesa y llegaron a

determinados acuerdos. Pero el contenido del documento suscrito por la primera patronal del país y por la

segunda central sindical se queda muyen segundo plano. Todo parece indicar -según fuentes solventes

consultadas por SÁBADO GRÁFICO- que en este asunto tiene más importancia la apariencia que la letra

de los acuerdos. Y si esto es así, las claves de la operación habrá que buscarlas más allá de sus

protagonistas directos, interesados por supuesto en llegar a acuerdos, pero cada cual por motivos

diferentes.

LOS periodistas que habitualmente cubren la información laboral en Madrid eran minoría el pasado 10 de

julio cuando, a la una y media, Nicolás Redondo y Carlos Ferrer —un vasco y un catalán que, por razones

de oficio, parecen los únicos, entre sus paisanos, que están más interesados en el Estatuto de los

Trabajadores que en los Estatutos de autonomía— comparecieron ante una nube de fotógrafos y ante las

cámaras de RTVE para firmar un documento de 12 folios al que habían bautizado como "Acuerdo básico

interconfederal entre UGT y CEOE". Los periodistas "laborales" —pocos, bien avenidos y algo perdidos

aquel dia entre la avalancha de colegas de la radio y televisión estatal que daban amplísima cobertura

informativa al acto— hojeaban el documento que se les acababa de entregar, comentaban su contenido y

coincidían en el hecho de que los acuerdos eran relativamente decepcionantes, aunque no desdeñables.

Algunos de los informadores creían que Redondo y Ferrer iban a ofrecer una rueda de prensa conjunta y

que, en el curso de la misma, quedaría más claro el verdadero alcance y operatividad de los pactos. Pero

no. La CEOE y la UGT habían decidido informar a la prensa por separado.

Cotejando después las afirmaciones de unos y otros, los periodistas caían en la cuenta de que mientras la

CEOE hacía una interpretación genérica de los acuerdos, centrada en resaltar el hecho mismo de las

conversaciones y apuntalada con frases como las de José María Cuevas, secretario gene ral de CEOE -"Es

el primer paso de un largo camino...", "Con este tipo de acuerdos nos acercaremos a la práctica habitual

de las relaciones industriales en la Europa comunitaria"—, los dirigentes de la Unión General fijaban más

su análisis en dos puntos: en lo que se había conseguido y en el hecho de que su Central no había cedido

en nada sustancial.

¿Qné se ha firmado?

El documento suscrito es, en esencia, una declaración de intenciones que recoge una serie de puntos,

operativos unos si el Gobierno les tía forma legal y enunciativos los más. Se señala también, en CC. OO.,

que algunos apartados recogidos en el documento son ya práctica habitual en muchas empresas, porque

habían sido negociados a través de los convenios colectivos.

Lo más destacado del pacto CEOE-UGT es lo siguiente: reconocimiento de la figura del delegado sindical

de UGT en empresas de más de 250 trabajadores cuando más del 15 por ciento de plantilla esté afiliada a

dicha central sindical; asunción del principio de negociación articulada de los convenios; supresión de la

figura del laudo, excepto en determinados supuestos que la ley debe contemplar taxativamente; re-

conocimiento del 10 por ciento como porcentaje mínimo para negociar y para que ¡as centrales estén

representadas en cualquier organismo donde se requiera su presencia; sustitución. de la homologación de

los convenios por el simple registro de los mismos; reconocimiento del principio de que los convenios

deben tener eficacia general, es decir, que todas las empresas del ámbito que recoja el convenio queden

afectadas obligatoriamente por el mismo; reconocimiento del hecho de que en los convenios se pueda

negociar sobre materia sindical; presencia e intervención de los representantes de los trabajadores en todo

el proceso de expedientes de crisis, movilidad y contratación de personal a tiempo parcial; que los trabaja-

dores que se queden sin empleo cobren el 100 por cien de subsidio de desempleo; rechazo de las prácticas

antisindicales en tas empresas; petición a la Administración de que agilice los plazos de tramitación de los

expedientes de crisis, con control sindical; solicitud de que el

Gobierno ponga en marcha el instituto Nacional de Empleo, así como los Institutos de Seguridad Social, y

de que en los mismos estén representadas las centrales con capacidad de control y gestión, y, por último,

reconocimiento por parte de CEOE de que hay que revisar los salarios, dado que en e! primer semestre la

subida del índice del coste de la vida será bastante superior al 6,5 por ciento que para este periodo fijaba

el Gobierno en el Decreto sobre rentas y empleo de 26 de diciembre pasado.

CC. OO. ataca

Los pactos sólo fueron bien acogidos por el Gobierno. El vicepresidente Abril Martorell no se recató de

afirmar que era "uno de los más importantes acontecimientos" que en el campo económico y social habían

ocurrido en los últimos dos años. Probablemente le vaya mucho a Abril en la operatividad de este pacto y

en la consecución de otros más amplios en los próximos meses.

Pero desde el interior deí campo sindical, la crítica de Comisiones Obreras ha sido demoledora. Aparte de

dudar de Ja eficacia de un acuerdo que ha dejado al margen al primer sindicato del país, CC. OO., afirma

que no ha habido una auténtica negociación. Lo conseguido, en opinión de sus dirigentes, no es nada más

que un papel que contiene una declaración de intenciones y un catálogo de problemas, cuya virtualidad

práctica depende del Gobierno y de las propias CC. OO.

Analizando el documento punto por punto, los hombres de Marcelino Camacho estiman que aspectos tan

llamativos como la Figura del delegado sindical en empresas de más de 250 trabajadores están ya

recogidos en el - proyecto de Ley de Acción Sindical en la Empresa que el Gobierno presentó a las Cortes

y retiró después. Igualmente, y en otro plano, Comisiones ataca a fondo cuando señala que el reco-

nocimiento por parte de CEOE de que hay que revisar los convenios no despeja la incógnita -importante

incógnita— de cuánto van a subir los salarios y cuándo. Además, el Gobierrto había aceptado pre-

viamente revisar los convenios, pillado como está por el articulo 3 del Decreto ya citado de 26 de

diciembre de 1978.

Pero Ja más sorprendente de las críticas a los acuerdos entre CEOE y UGT proviene del interior mismo

de la CEOE, La patronal de Madrid -segunda en importancia del país— no asume los pactos por razones

obviamente opuestas a las de CC. OO., pero en todo caso diáfanas. CEIM (Confederación Empresarial

Independiente de Madrid) no está por los "Acuerdos básicos interconfederales"´, porque no recogen tres

aspectos que los empresarios entienden son irremmciables: flexibilidad de plantillas, productividad y

política salarial. Además, CEIM considera que se ha cedido con la aceptación de la acción sindical

"descqfeina-da".

Quizá, con su rechazo, la patronal madrileña, única por ahora que se ha descolgado de los acuerdos, ha

puesto en órbita la pregunta esencial que todos hacen: ¿es posible en la situación actual que la patronal y

los sindicatos ¡leguen a acuerdos de trascendencia?

Aquí conviene recordar que UGT difundió entre sus Federaciones una larga lista de temas que, o bien no

planteó a CEOE, o bien no llegó a ningún tipo de entendimiento so-

bre ellos. Entre los puntos no resueltos por las negociaciones están algunos tan importantes como el cierre

patronal, jubilación a los sesenta años, semana de cuarenta horas, vacaciones mínimas de treinta días,

oposición al abaratamiento del despido, cuarenta horas de tiempo sindical por delegado, control sindical

de las horas extras, ampliación del Seguro de Desempleo a ios trabajadores del campo, reconocimiento en

el Estatuto del Trabajador de los derechos sindicales de ¡os funcionarios y otros.

La pregunta de la CEIM sobre la posibilidad de acuerdos pareció reforzar esta semana la postura de CC.

OO. sobre sus dudas acerca de la eficacia de negociaciones sólo con la patronal y que viene planteando

desde hace meses que cuestiones tales como el Estatuto del Trabajador y, en definitiva, el marco de

relaciones laborales debe ser negociado en una mesa a la que acudan el Gobierno, los partidos políticos y

fas fuerzas sociales representativas, •

 

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