El país lo agradecería     
 
 Diario 16.    13/07/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El país lo agradecería

Inesperadamente los parlamentarios del PSOE que intervienen en la discusión del Estatuto de Euskadi

dan la impresión de haber perdido los nervios y andan buscando camorra con los representantes del PNV,

y todo ello por razones que alguien muy próximo al debate ha calificado con rara exactitud de

«esperpénticas».

En efecto, la gota que parece haber rebosado el vaso de la paciencia socialista ha sido la aceptación del

PNV de una modificación propuesta por UCD en el artículo 6 del Estatuto de Guernica relativo a la

regulación del idioma euskera.

Nos tememos, sin embargo, que el texto de la discordia es más bien para el PSOE sólo pretexto. Que los

socialistas, cuya base electoral es esencialmente castellano parlante y que nunca han destacado en la lucha

por una cultura específicamente vasca, se rasguen ahora las vestiduras y acusen al PNV poco menos que

de entreguista en este aspecto concreto, resulta literalmente gracioso y casi próximo a lo ridículo.

Con toda evidencia, lo que los parlamentarios del PSOE no digieren es la política de consenso que, en

maratonianas discusiones, están ejerciendo PNV y UCD paralelamente a la discusión estatutaria. Y éste

podría ser un razonable motivo de disgusto, si no hubiera dos circunstancias que ningún circunloquio del

PSOE puede saltarse a la torera.

Primera circunstancia, que la política de consenso el primero en practicarla es el PSOE, y que, de hecho,

ahora mismo la está practicando en otros debates parlamentarios de manera más o menos encubierta.

Segunda circunstancia: que asegurar, como hace el señor Guerra, que «el PNV está ganando en la

Moncloa lo que perdió democráticamente en Euskadi» es algo que en labios precisamente de Guerra

parece un chiste de solemnidad, cuando nadie ignora que la víctima de las urnas en Euskadi es,

precisamente, la política de este ultravasquista de nuevo cuño UCD y PNV hacen ahora mismo lo que

UCD y PSOE han venido haciendo año tras año, sin que se oigan protestas en boca de los señores

Benegas, Peces-Barba y colegas. El Estatuto vasco es un asunto vital para la política de Estado y, como

tal. jugar a capitalizar sus posibles consecuencias por parte de ningún partido es una irresponsabilidad

inadmisible. El no protagonismo del PSOE en la discusión estatutaria es un problema de simples

números, y no de mala voluntad ni de entreguismo por parte de nadie. Y en este trance vital para la

democracia, a los parlamentarios del PSOE, probados demócratas, no les sobraría una pequeña cura de

humildad. El país entero se lo agradecería.

 

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