Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña. El diputado Eduardo Martín habla de los temas pendientes del Estado. 
 Los socialistas, contra el recargo impositivo en Cataluña     
 
 El País.    24/10/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña

«En el supuesto que estuviesen transferidas a la Generalidad las competencias que contempla el

anteproyecto de Estatuto de Autonomía, el Presupuesto para el próximo año debería transferir a Cataluña

unos 2.000 millones

de pesetas», manifestó a EL PAÍS el diputado socialista por Barcelona Eduardo Martín, portavoz del

Grupo parlamentario Socialistas de Cataluña y miembro de la comisión de los veinte que redacta el

anteproyecto del Estatuto.

Eduardo Martín accedió a comentar los puntos del anteproyecto aún en discusión: el título relativo a las

finanzas y la disposición transitoria que regulará las primeras elecciones al Parlamento -catalán.

E1 diputado Eduardo Martín habla de los temas pendientes del Estatuto

Los socialistas, contra el recaigo impositivo en Cataluña

ALFONS QUINTA, Barcelona Respecto al tema de las futuras finanzas catalanas, dos borradores

destacan muy por encima de los restantes. Se trata de los presentados por los socialistas y por

Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Ambos fueron publicados por EL PAÍS el pasado

domingo.

« Lo fundamental —afirma Eduardo Martín— es que en el futuro título cuarto del Estatuto, relativo a la

enseñanza, aparezca una cláusula transitoria que cubra la financiación de los servicios traspasados en la

primera etapa. Esta cláusula transitoria sólo aparece en el proyecto socialista y en el de CDC.»

Pero Martín ve en el proyecto socialista una diferencia fundamental sobre los restantes. «Nosotros —

añade— somos los únicos que hablamos explícitamente de cesión total del impuesto sobre patrimonio

neto. Asimismo, solamente los socialistas rechazamos de plano la posibilidad de recargos impositivos,

que curiosamente son solicitados por CDC y la organización catalana de Unión de Centro Democrático.»

Para el dirigente socialista es incomprensible que el partido de Jordi Pujol y la UCD se inclinen en favor

de recargos impositivos que afectarían únicamente a Cataluña. «Ambos —afirma— parten de una

posibilidad que defendería inicialmente la UCD a nivel de Estado y que ahora el propio partido del

Gobierno considera trasnochada, sin que la UCD de Cataluña se dé por enterada. De seguirse el camino

de los recargos, se crearía un caos en la planificación y organización de la economía de cada nacionalidad

o región. No me explico cómo CDC y UCD pueden defender los recargos en impuestos ya existentes, ya

que eso afectaría muy claramente al electorado de estas fuerzas políticas.»

Bajo la Segunda República la fórmula adoptada de forma preferente fue la cesión de servicio por servicio,

acompañada de las correspondientes partidas. «Los socialistas —señala Eduardo Martín— no queremos

únicamente transferencias de partidas, sino que, lo antes posible, haya cesión de impuestos para que así la

Generalidad cuente con unos fondos de maniobras que le permitan realizar su propia política. Una política

de subvenciones procedentes del Presupuesto General del Estado condicionaría enormemente a la

Generalidad. Lo importante es llegar a una fórmula que evite el tener que negociar cada año. Creemos que

ello sería contraproducente para el propio Estado. Lo incomprensible es que la UCD catalana .pretenda

seguir ese camino de negociación anual cuando Fernández Ordóñez y en definitiva el Gobierno rechazan

los conciertos económicos con Euskadi. La verdad es que la negociación anual de las partidas

presupuestarias equivale al establecimiento de un concierto anual.»

El partido de Jordi Pujol ha establecido ya unos porcentajes con relación a los impuestos recaudados en

Cataluña. Para este partido, la parte principal —un75%—tendría que ir a la Generalidad, un diecisiete y

pico por ciento al Fondo de Compensación Interregional y un siete y pico por ciento al Estado. «Nosotros

—dice, en cambio, el diputado socialista— no hemos llegado a decidirnos por un porcentaje concreto,

pese a que se haya avanzado que estamos en favor de un reparto mitad por mitad. Las razones de nuestra

postura son obvias: queremos que ese porcentaje sea el necesario para cubrir los servicios efectivamente

transferidos, más la creación de un fondo de maniobra para la Generalidad, evitando siempre todo recargo

impositivo. Lo ideal seria poder llegar a una fórmula de coeficiente o porcentaje de los impuestos que

fuese en función de variables específicas —población, territorio, renta «per cápita», recaudación fiscal,

etcétera—, pero la fórmula resultante sólo podría jugar con eficacia si todas las regiones y nacionalidades

están implicadas en un proceso de implantación general de autonomías, o, mejor, federalización del

Estado.»

No a la comarca como circunscripción

El segundo gran tema de discrepancia entre los parlamentarios catalanes que redactan el anteproyecto de

estatuto es la disposición transitoria segunda, relativa a las primeras elecciones al Parlamento catalán.

Socialistas y comunistas defienden las actuales circunscripciones electorales —las provincias— y el

partido de Pujol, la comarca, instituida bajo la República, con suma de los restos a nivel de cada

provincia, más una quinta circunscripción configurada por la ciudad de Barcelona.

«Los socialistas creemos —manifiesta Eduardo Martín— que lo más urgente es normalizar la vida

política en Cataluña, para lo cual es absolutamente básico el sustituir la actual Generalidad provisional

por la definitiva, con su Parlamento democráticamente elegido. A partir de este planteamiento-básico

creemos que las comarcas no sirven como circunscripción electoral, porque no han sido nunca una

realidad constitucional en marcha. Tampoco sirven los partidos judiciales —alternativa de segunda mano

que ofrece el partido de Pujol— porque representaría una ruptura brutal con la realidad comarcal del

futuro. Por todo ello, creemos que procede en el anteproyecto de estatuto, una remisión a la ley Electoral

estatal, como hacía el Estatuto de 1932. En lo que nosotros no entramos, ya que-nos es indiferente, es en

si es conveniente o no crear una quinta circunscripción electoral, configurada por Barcelona ciudad.

Tanto nos da que se constituya como que no.»

La postura socialista puede resumirse en una defensa de los esquemas electorales del 15 de junio. «La

proposición de UCD de crear un Parlamento bicameral y la propuesta de CDC de tomar las comarcas

catalanas como circunscripción electoral son proposiciones interesadas de dichos partidos para conseguir

más diputados que el 15 de junio con el mismo número de votos. Lo curioso del caso es que se pretende

defender a la comarca con criterios nacionalistas, pero a continuación se propugnan los partidos judiciales

de corte franquista. Ello prueba que es un criterio interesado.»

«Mi partido —afirma Martín— ha formulado en el seno de la comisión de los veinte propuestas

favorables a la comarca, que han sido rechazadas con el voto en contra de lo que llaman el centro

nacionalista (CDC) y el centro sucursalista (UCD). Tal fue el caso de una proposición socialista que

pretendía que el estatuto reconociese iniciativa legislativa a nivel catalán, a los órganos institucionales de

las comarcas. Se trataba de dar a las comarcas catalanas una capacidad legislativa y no electorera. Se

trataba de dar a las comarcas un derecho comparable al que, con relación al Parlamento estatal, tienen las

comunidades autonómicas.»

«También propusimos la inclusión en el anteproyecto de estatuto de los principios qué se tomaron como

base en la división comarcal de Cataluña bajo la Segunda República. Los partidos centristas se opusieron

a estas posturas socialistas. Para nosotros, en todo caso, el tema comarcal catalán pasa por una auténtica

descentralización de la Generalidad, con relación a las futuras instituciones comarcales, y no por la

consecución de un diputado por cada comarca.»

 

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