Encuesta. 
 Los españoles ante su futuro político  :   
 Radiografía de la opinión pública española en los dos meses de 1976. 
 ABC.    28/03/1976.  Página: 43-46. Páginas: 4. Párrafos: 32. 

ABC. DOMINGO 28 DE MARZO DE 1976. PAG. 43.

ENCUESTA

LOS ESPAÑOLES ante su FUTURO POLÍTICO

Radiografía de la opinión pública española en los dos meses de 1976

Publicamos hoy los principales resultados de una encuesta nacional realizada por Metra-Seis durante la

última semana de enero y las tres primeras de febrero. Fueron consultadas 2.000 personas de ambos sexos

en 90 municipios de toda España. La muestra cubría a las personas de más de quince años, residiendo en

núcleos de 2.000 habitantes y más, y ha sido distribuida proporcionalmente a la población residente en

cada uno de los estratos. El sistema seguido fue el de selección aleatoria, por el que de manera sucesiva,

se iba seleccionando el edificio, la planta, el hogar y la persona a entrevistar con él. Los datos obtenidos

por este procedimiento tienen un error estadístico máximo del 2,2 por 100, con un margen de confianza

del 95,5 por 100.

Cabe señalar que los trágicos sucesos de Vitoria, Basauri, Elda y Tarragona no han tenido influencia

alguna en las opiniones de los consultados, ya que son posteriores a la encuesta. Su influencia, por tanto,

se desconoce, si bien no seria aventurado opinar que estos trágicos sucesos pueden haber servido para

centrar opiniones de una gran mayoría de españoles que desean ver en su país reformas auténticas, pero

con orden.

LAS PREOCUPACIONES DE LOS ESPAÑOLES

La primera y mayor preocupación de los españoles es la actual situación laboral —paro obrero 24,5 por

100 y las huelgas 9,9 por 100—. En segundo lugar, las preocupaciones de los españoles son de índole

económica: la inflación 19,6 por 100 y la subida del coste de la vida 9,3 por 100, así corrió los bajos

sueldos 2,6 por 100 y la economía 2,7 por 100. En tercer lugar aparece !a incertidumbre del futuro

político con 16,9 por 100. Por tanto, [as preocupaciones de los españoles tienen este orden con marcado

sentido decreciente: laborales, económicas y políticas. Mención especial merece la preocupación por una

próxima guerra, que está presente en un 4,8 por 100 de los consultados, si bien esta preocupación en

Barcelona ciudad es del 8 por 100, en las clases modestas del 8,3 por 100 y en las personas mayores de

sesenta y cinco años en un 9,4 por 100. Temor que sólo tiene su explicación en la inseguridad política y la

convicción de la dificultad del diálogo entre los extremos.

Aun cuando la situación laboral ocupa lugar prioritario entre las preocupaciones de los españoles, ésta

aparece como una clara consecuencia de! deterioro económico que, tanto por causas ajenas —crisis

internacional— como por causas propias, sufre la economía española. Este carácter económico de la

problemática social española aparece como claro factor determinante, pues la mayor preocupación es el

paro obrero, 24,5 por 100, frente a un 9,9 por 100 las huelgas, datos que justifican nuestra opinión. Siendo

estos factores socio-económicos los que se ven agravados por una situación de incertidumbre política, que

en nada favorece a su posible solución.

BALANCE DE LA GESTIÓN DEL GOBIERNO

Aclarando una vez más que la opinión de tos consultados es anterior a los trágicos acontecimientos de

Vitoria, Basauri, Elda y Tarragona, debemos aceptar que la credibilidad de los españoles ante el primer

Gobierno del Rey es de amplia mayoría. Un 43,3 por 100 opina que la gestión es buena y excelente,

frente a un 8 por 100 que manifiesta que es mala o muy mala.

En relación al hecho de si la gestión del Gobierno responde a los deseos y esperanzas de la mayoría de

los españoles, el 43,8 por 100 de tos consultados opina que en gran parte o totalmente el

Gobierno representa los deseos y esperanzas del pueblo español, frente a un solo 15,7 por 100, quienes

opinan que el Gobierno actual no representa los deseos y esperanzas del pueblo español.

Profundizando aún más, se preguntaba si la línea de actuación política seguida por el Gobierno le

satisfacía personalmente, a lo que un 58 por 100 respondió que estaba muy satisfecho o satisfecho.

Donde Ja opinión pública aparece más critica y reticente frente al Gobierno es en el tema de las reformas,

donde un 42,4 por 100 de los entrevistados opinaban que iban más despacio de lo que los españoles

deseaban.

En síntesis, la gestión del Gobierno goza de la representatividad de la mayoría de los españoles, aun

cuando desean una mayor celeridad en la democratización del país, con la rápida Implantación de las

reformas anunciadas.

AMNISTÍA, SI; TERRORISMO, NO

En cuanto a la concesión de una amnistía por parte del Gobierno a los presos políticos sin delitos de

sangre, excluyendo a los terroristas, hay una amplia mayoría que opina debería concederse.

Las zonas más sensibilizadas por el problema son «I Norte, 52,2 por 100, y Barcelona (ciudad), 61,3 por

100. Los jóvenes, con el 62,5 por 100, y las clases más altas, 58,5 por 100.

Contrariamente, quienes más en contra están de dicha amnistía son las clases media, 16 por 100;

Andalucía, 18,9 por 100, y Levante, 16,4 por 100.

Queda, pues, claro, que una amplia mayoría de los españoles desean un gesto de magnanimidad del

Gobierno para quienes por causa de sus creencias políticas se encuentran encarcelados, aun cuando hay

una clara conciencia también de negar esa grada a quienes tienen delitos de sangre, o bien ejercen un

terrorismo activo. Por tanto, si a la amnistía, pero no al terrorismo.

LA PARTICIPACIÓN POLÍTICA DE LOS ESPAÑOLES

Aun cuando todo parecía Indicar que la participación política de los españoles iría en aumento, desde

abril de 1975 hasta febrero del 76, lo cierto es que esta participación ha disminuido. El porcentaje de

españoles dispuestos a participar políticamente «con toda seguridad o probablemente», era en abril del

año 1975 del 12,9 por 100. En enero-febrero de 1976, es decir, casi un año después, se mantiene el mismo

porcentaje del 12,9 por 100. En cambio, el porcentaje de consultados que no deseaba participar, «no con

toda seguridad o probablemente no», ha pasado del 42,2 por 100 en 1975 al 60,3 en febrero del 76.

Varias podrían ser las causas que explicasen este hecho, lo que si es cierto es que las minorías políticas de

nuestro país no logran influenciar en la base popular, y que lejos de atraerla, al contrario, parece que la

asustan.

La mayor participación en la política activa de los diferentes grupos políticos del país, no puede

interpretarse como una mayor politización de base popular, sino todo lo contrario. Esta mayor

participación, como consecuencia del espíritu de participación y de tolerancia del Gobierno, ha hecho

aparecer públicamente, especialmente en Prensa y revistas, una mayor actividad de los grupos y

tendencias políticas, pero sería engañoso creer que esta mayor actividad política de los grupos políticos,

responde a un aumento de la inquietud participativa de la base popular en la política del país. Todo parece

Indicar que el pueblo no desea participar, al menos por ahora.

PARTIDOS POLÍTICOS A QUIENES VOTARÍAN LOS ESPAÑOLES

Aclarando que el deseo de participar políticamente ha disminuido en las bases populares, aun cuando se

haya hecho más evidente la mayor actividad de [as estructuras y de los dirigentes de los partidos políticos,

lo cierto es que caso de afiliarse las preferencias políticas se irían hacia la Democracia Cristiana 17,7 por

100; socialdemocracia, 8,1 por 100, y los socialistas, 8,9 por 100.

El Partido Comunista tendría un 1 por 100; tos falangistas y franquistas, el 3,6 por 100.

Lo más significativo, corroboración de nuestro anterior dato del escaso deseo de participación política

50,3 por 100, es que el porcentaje que no se afiliarla a ningún partido es del 47,2 por 100, altísimo

porcentaje.

Por clases socioeconómicas, las clases más modestas tienen menos Interés en colaborar. Siendo también

las más monárquicas. Los comunistas serían votados por las clases altas, por los jóvenes, y las gentes con

estudios superiores. Por la región Norte, y especialmente por Barcelona. Los socialistas tendrían su mayor

aportación de votos de las clases medias y altas, los jóvenes, las gentes con estudios medios y superiores

y por la región andaluza, el Norte y el Centro. En cuanto a los falangistas obtendrían su voto entre las

clases medias, los hombres con edades medias de treinta y cinco a cincuenta y cuatro años, las gentes con

estudios medios, superiores y sin estudios, y por la región Centro y Norte.

En cuanto a la Democracia Cristiana, partido político de mayor aceptación, 17,7 por 100, sus mejores

clientes los tiene entre las clases media y alta; las gentes con estudios medios, en las regiones Centro y

Norte, y en Madrid, en la gente de toda edad, con preferencia los jóvenes y los de media edad.

Referente al número de partidos políticos, los consultados se Inclinan por la existencia de pocos partidos

políticos, posiblemente con el fin de evitar la dispersión y centrar la escasa participación política en

cauces realmente representativos de las amplias corrientes de opinión.

FRAGA, EL MINISTRO MAS RECORDADO

Manuel Fraga Iribarne figura a la cabeza de los ministros más recordados, con un 52,7 por 100, seguido

por Solis, con un 33,1 por 100, y por Areilza, con un 25,3 por 100.

Lo más sobresaliente es sin duda el amplio conocimiento de Fraga a todos los niveles y para todo el

ámbito nacional.

Cabe destacar como dato Importante el de que un 35 por 100 de los consultados no recordaba a ninguno

de los ministros y que Antonio Valdés, ministro del actual Gobierno y del anterior, es prácticamente

desconocido para los consultados.

La amplia notoriedad de Fraga, superior a la de cualquier otro ministro y para cualquier nivel, alcanza una

recordación del 52,7 por 100. Por regiones, en el Norte es donde tiene mayor índice de recordación, 64,5

por 100, y menor en Andalucía, 47,3 por 100. Por clases sociales, son las clases altas, con mayor

información, quienes le recuerdan, 82 por 100, seguido de las clases medias, 68,1 por 100. Las personas

jóvenes, con el 58,6 por 100, y les de media edad, con el 55 por 100.

También es digna de resaltar la amplia recordación de Areilza en las clases altas, 59 e por 100, y de Solis,

48,6 por 100.

En las clases modestas, y después de Fraga, aparece Solis, con un 20,1 por 100.

Del resto de ministros cabo resaltar la amplia recordación de Villar Mir, Garrigues y Robles Piquer, sobre

todo teniendo en cuenta el escaso tiempo que llevan como ministros.

LOS CONFLICTOS LABORALES Y SUS CAUSAS

Recordamos que la encuesta fue realizada en la última semana de enero y las tres primeras de febrero, y

que. por tanto, está hecha antes de los tristes sucesos de Vitoria, Basauri, Elda y Tarragona. No obstante,

la encuesta revela la verdadera génesis del problema laboral y da luz sobre las causas reales que han

provocado la amplia conflictividad social de los últimos tiempos.

Sólo un 3,8 por 100 de los consultados cree que los motivos de los conflictos laborales tienen su raíz en

cuestiones netamente políticas, frente a un 23,9 por 100 que opina que dichos motivos son estrictamente

de índole laboral.

En las regiones de Levante y Norte son mayores los porcentajes de quienes creen que dichos motivos de

conflicto social son exclusivamente laborales.

En cuanto a las causas que han provocado a tensión social y su conflictividad —huelgas—, un 45,6 por

100 cree que obedece a razones económicas, que van desde la inflación, 15,3 por 100, a los salarios, 21,9

por 100 Sólo un 2,6 por 100 cree que obedece a causas exclusivamente políticas. Mientras que un 3,1 por

100 cree que son originadas por los movimientos comunistas.

En síntesis, y agrupando todas las causas expresadas por los consultados, éstas serian económicas, 45,8

por 100; políticas, 12 por 100; laborables 12,8 por 100, e ignoraban las causas un 30 por 100.

Según los resultados obtenidos, y aun teniendo muy en cuenta ese 12 por 100 como causa de origen

político de la conflictividad social, parece innegable el gran peso de las causas económicas sobre

cualesquiera otras en las huelgas que recientemente han ensombrecido el orden en España.

REPRESENTATIVIDAD Y DEFENSA DE LOS TRABAJADORES

El 55 por 100 de las entrevistas afirma que los trabajadores no están ni representados ni defendidos, lo

que plantea de lleno la representatividad de los actuales órganos sindicales.

Paradójicamente son las clases social-mente más adineradas quienes opinan que tos trabajadores no están

representados: clase alta, 62,3 por 100, frente a un 43,3 por 100 de las clases más modestas. Igual ocurre

entre los jóvenes y los de más de sesenta y cinco años. De entre estos últimos e? 34,9 por 100 opina que

los trabajadores no están representados, frente a los Jóvenes de quince a veinticuatro años, quienes opinan

no están suficientemente representados al 71,3 por 100.

Por regiones, son Levante y Cataluña, en donde los encuestados opinan que los trabajadores están más

representados y defendidos, si bien es cierto, con ligeras diferencias sobre el resto de regiones. En cambio

Barcelona (ciudad) da un alto porcentaje, 59,9, por 100 de consultados que opinan que los obreros no

están ni representados ni defendidos.

RECONOCIMIENTO DEL DERECHO DE HUELGA

Un 43 por 100 de los consultados opina que la huelga debe estar reconocida. Un 6 por 100 pone

condiciones para su reconocimiento, y un 33 por 100" se pronuncia por el no reconocimiento de la huelga.

El 18,5 no contesta.

Los mayores defensores de este derecho se encuentran entre las clases acomodadas, los jóvenes y las

personas con estudios superiores. Por regiones, el Norte y Centro son quienes más defienden este

derecho. Madrid figura con un 60 por 100, frente a Barcelona con un sólo 40,7 por 100.

En general hay un amplio consenso nacional hacia el reconocimiento de este derecho.

(Copyright Metra-Seis. Prohibida su reproducción total o parcial.)

 

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