Encuesta. Los españoles ante la actuación del Gobierno. 
 Enseñanza, salud pública y deporte     
 
 Informaciones.    17/02/1973.  Página: 13-14. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

ENCUESTA

Los españoles ante la actuación del Gobierno

ENSEÑANZA, SALUD PUBLICA Y DEPORTE

* La mayoría aprueba la actual Reglamentación educativa

* Los españoles no están habituados a los sondeos de opinión

* Madrid aparece más «deportiva» que Barcelona

* Los jóvenes son los más insatisfechos en «política deportiva»

DOS temas de la calle, la enseñanza y el deporte, cuya incidencia en las masas resulta

innegable, aparecen, sin embargo. reflejados en la encuesta que examinamos con un artificial

aspecto de indiferencia. Es aquí donde el sondeo nos ofrece cifras sorprendentes. Sorprendente, sobre

todo. por el fuerte absentismo que se refleja en las tablas que manejamos. No concuerda en

absoluto con la realidad, aparentemente por todos conocida, de una población que esta

reaccionando diariamente ante la operatividad de la ley de Enseñanza, por un lado, y ante las

apasionantes competiciones deportivas o «quinielistas», por otro.

De hecho el español

de la ciudad o del campo,

del estrato alto o bajo

de la sociedad de Andulucía

o de Galicia, no permanece

indiferente ante estos

dos temas ¿Como, pues

hay que interpretar esta

fuerte inhibicion en el

momento de analizar

estas dos realidades?

Mientras se estaba incubando el malestar de los profesores de enseñanza primaria y secundaria, ha tenido

lugar el sondeo de I. C. S. A.. Gallup para captar el grado de aprobación o desaprobación de los españoles

en general respecto a la problemática de la enseñanza.

La reciente huelga de los maestros y la que ahora se está produciendo de los profesores no numerarios de

enseñanza media, amén de los habituales conflictos universitarios, obligan a creer que el tema de la

enseñanza sigue siendo uno de los puntos sensibles de la opinión pública. (Y más si a esto añadimos la

conocida escasez de puestos escolares registrada en zonas urbanas y rurales de ambiente económicamente

pobre).

Sin embargo, en el momento de opinar, la población española no resulta tan expresiva de los 2.436

entrevistados, un 44 por 100 aprueba en general la Reglamentación centros y medios de enseñanza, un 17

por 100 la desaprueba y un 39 por 100 se abstiene de opinar. Estos son los datos en su conjunto.

Pero dada la cotidianidad del tema y la polémica que ha suscitado la aplicación de la ley de Enseñanza,

nos resulta inexplicable esta acusada abstención. Con los datos sobre los que operamos se nota, por el

contrario, una notable aprobación de dicha ley.

¿Por qué taños españoles no expresan su opinión sobre un tema que tanto les afecta? El análisis de los

«sin opinión» nos descubre posibles pistas de ese absentismo. Por de pronto, son mas las mujeres (con un

43 por 100) que los hombres (34 por 100) los que dicen que no saben o no quieren opinar, el número se

eleva, también a medida que aumentan los años, desde el 30 por 100 en los jóvenes comprendidos entre

quince y veinticuatro años, hasta el 46 por 100 entre los mayores de cuarenta y cuatro. Por otro lado, el

«status» es otro factor indicador: la clase alta sólo se abstiene de opinar en un 12 por 100, porcentaje que

aumenta en proporción inversa al nivel socioeconómico, 36 en la clase media y 46 en la inferior. Esto ya

nos va revelando varias cosas: una posible inhibición para emitir una critica a cualquier tipo de actuación

gubernamental, un desconocimiento técnico del problema, cierto recelo de manifestar a «no saben quién»

su propio parecer y falta en todo caso de una Información adecuada sobre el tema. Creemos que estas

motivaciones explican, en gran parte al menos, el tono general de absentismo del sondeo. El español no

está todavía habituado a ser entrevistado y ser «objeto de experimentación» para detectar limpiamente —

espontáneamente— la opinión pública.

Concretamente en el problema de la enseñanza, llama la atención el elevadísimo porcentaje de los «sin

opinión» dentro de la región gallega, donde alcanza nada menos que un 71 por 100 En cambio, es en

Madrid y la región central donde menos se abstienen, con un 29 por 100 en esta zona y 24 en la capital.

Igualmente, los centros urbanos más densos son los que acusan menos absentismo en esta materia (30 por

100 en las ciudades de más de 250.000 habitantes), frente a las zonas rurales, donde el porcentaje alcanza

y sobrepasa el 45 por 100. (Véase cuadro 1.) Esta valoración de los «sin opinión» —que pide ser

realizada en mayor profundidad— la consideramos de suma importancia para detectar de un modo

indirecto las tendencias, actitudes y opiniones de una mayoría de la población, que, sin ser Indiferente

ante el tema, puede ayudarnos a interpretar más correctamente el carácter de algunas cuestiones

planteadas. En este caso concreto de la enseñanza, nos parece que la proporción de los «no opinantes»

incide fuertemente en la valoración del problema cuya naturaleza examinamos Y viceversa, es la

naturaleza de la pregunta la que incide fuertemente en la proporción del absentismo. Y esto ya es

revelador, sobre todo para cobrar conciencia de la necesidad que tenemos los españoles de una,

llamémosla así, «libertad interna» de expresión.

No parece haber una conciencia clara de que con una crítica constructiva, manifestada con espontaneidad,

se colabora más eficazmente —-se coparticipa— en la gestión pública, que los dirigentes no pueden

llevar a cabo sin previa Información. Lo que en otras naciones es ya habitual, en este tipo de sondeos,

resulta todavía receloso para una notable mayoría del español medio. La adecuación del público a los

temas de investigación es imprescindible para obtener una cierta aproximación en el conocimiento de los

problemas que se desean detectar.

El, DEPORTE, FENÓMENO DE MASAS

A los educadores, sociólogos y psicólogos les compete descifrar al ritmo de! tiempo los

condicionamientos que ayuden a comprender las necesidades cambiantes del hombre, cuya personalidad

cambia con la evolución de la sociedad.

En cuanto al deporte como fenómeno de masas, las opiniones difieren y se contradicen. Pero es indudable

que muchos ven el juego competitivo como un fabuloso medio de equilibrio psicológico y nervioso.

Un rápido análisis de los resultados obtenidos por este sondeo en materia de «salud pública, deporte y

desarrollo físico de la población española» nos arroja una cifra igualmente enigmática en un primer

momento: 4+9 por 100, es decir, casi la mitad de (a población española encuesta-da, se mantiene al

margen de esta realidad. ¿Por qué? También aquí el dato de los «silenciosos» puede revelarnos bastantes

cosas.

Como era de esperar, el absentismo se acentúa con el aumento de los años y alcanza a un 55 por 100 en

los mayores de cuarenta y cuatro años; es mayor también en las mujeres que en los hombres (57 y 41 por

100), respectivamente). Igualmente, el porcentaje de los «sin opinión» va en proporción inversa al nivel

de «status»: más bajo el tanto por ciento (23) en el nivel alto y mucho mayor (61) en el nivel inferior Si al

gran público del mundo obrero se le ve pegado a la televisión en los espectáculos deportivos y son

«devoradores» de publicaciones deportivas, este absentismo no puede explicarse sino por otros factores

que nada tienen que ver con el desinterés.

El nivel socioeconómico, sobre todo el educacional. Esta fuertemente asociado a la capacidad de

expresión, a la mayor o menor solidez de una real «resistencia» que todo español esconde o manifiesta en

el momento de ser interrogado La suspicacia se revela mayor en los estratos mas bajos, si bien no es nada

despreciable (un 45 por 100) en la clase media.

La proporción de los satisfechos e insatisfechos sobre este tema respecto a la estratificación social ya no

nos resulta tan orientadora para conocer el estado de opinión de los españoles, si tenemos en cuenta el

elevado porcentaje de rechazos o inhibiciones.

En la dimensión del habitat, las cifras aparecen más significativas. La abstención, es decir, el aparente

desinterés, se muestra mucho menos acusado en los núcleos urbanos de más de 250.000 habitantes (31

por 100), alcanzando un 52 y 62 por loo en zonas rurales o de población más escasa. Se destaca la

diferencia notable entre Madrid y Barcelona en este campo: la capital, con sólo un 18 por 100 de

«silenciosos», frente a Barcelona, con un 48. Es precisamente Madrid donde el grado de aprobación (63

por 100) alcanza su cima en esta materia. Y sobresale también el hecho de que sea Galicia la región

menos «deportiva» (con un 77 por 100 de «no opinantes») de España.

Un dato curioso resulta asimismo el constatar que es la juventud de quince a veinticuatro años (que por

otra parte es la menos absentista) la que más rechaza la «política deportiva», con un 15 por 100 de «NO»,

negación que va disminuyendo con la edad. (Véase cuadro 2.)

INFORMACIONES

17 de febrero de 1973

 

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