Madrid aclama a Franco y Macapagal     
 
 Pueblo.    02/07/1962.  Página: 1,4. Páginas: 2. Párrafos: 37. 

PUEBLO

Madrid aclama a Franco y Macapagal

Trascendentales discursos de los dos Jefes de Estado en la cena ofrecida por el Caudillo al Presidente

filipino

Durante el domingo, el ilustre huésped visitó El Escorial y el Valle de los Caídos

También presidió, con el Generalísimo, la corrida goyesca

CENA DE GALA EN El MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES

Como informamos en nuestro número del sábado, el Presidente dé Filipinas, don Diosdado Macapagal

acompañado de su esposa e hijos, llegó a Madrid, a las seis de la tarde. En el aeropuerto de Barajas fue

recibido por el Jefe del Estado y esposa, Gobierno en pleno, Consejo del Reino, Mesa, de las Cortes y

otras muchas autoridades y personalidades dé la Nación.

El Presidente filipino, durante su estancia en Madrid, tendrá su residencia en el palacio de la Moncloa. Al

despedirse en la residencia oficial del Presidente filipino, el Caudillo le entregó el gran.collar de la orden

de Isabel la Católica, por su parte, el primer ministro de Filipinas entregó al Jefe del Estado español el

gran collar de la orden de Sikatuna.

A su vez, el Generalisimo Franco entregó a la esposa del Presidente dé la República de Filipinas el lazo

de dama de Isabel la Católica, y a don Arturo Macapagal, la cruz de caballero de la misma orden.

El avión en que viajaba el Presidente de Filipinas tomó tierra en el aeropuerto a las seis en punto de la

tarde.

El avión, después de haber aterrizado, se dirigió lentamente hacia la explanada de la nueva estación

terminal de Barajas, que se hallaba profusamente engalanada con tapices, reposteros y banderas con los

colores de los dos países. A las seis y cinco aparecieron en lo alto de la escalerilla que se había adosado al

avión el "Presidente filipino y su esposa, quienes fueron acogidos entre aplausos y vítores del gran gentío

que había acudido al aeropuerto. El Caudillo y su esposa se adelantaron para saludar al Presidente de

Filipinas y a doña Evangelma Macaraeg de Macapagal. A la vez que se abrazaban los dos jefes de Estado,

doña Carmen Polo de Franco hizo entrega a la señora de Macapagal de un ramo de flores. Tras de este

primer saludo de bienvenida, al Caudillo de España y el Presidente de Filipinas, desde una pequeña

tribuna, escucharon los himnos de ambos países, correspondiendo a las aclamaciones del público, y de los

asistentes al acto. Inmediatamente se dirigieron al lugar donde se hallaba la Compañía de las Fuerzas

Aéreas qué rendía honores para pasar la revista.

PRESENTACIÓN DEL GOBIERNO A MACAPAGAL

Al regresar al lugar donde se efectuó la recepción, el Jefe del Estado español presentó al Presidente

filipino los ministros del Gobierno y demás personalidades y autoridades que habían acudido a

cumplimentarle. Y el Presidente de Filipinas hizo la presentación al Generalísimo de las personalidades

de su séquito.

SÉQUITO ESPAÑOL DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE FILIPINAS

Excelentísimo señor don Jaime Alba y Delibes, embajador de España en Filipinas; excelentísimo señor

marqués dé la Vera, ministro plenipotenciario; excelentísimo señor don Miguel Ángel García Agulló,

contraalmirante; señor don Joaquín Prieto Arozamena, teniente coronel; señor don José Antonio Acebal

Monfort, secretario dé Embajada.

SÉQUITO FILIPINO DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE FILIPINAS

Excelentísimo señor Don Rufino Hechanova, ministro de Comercio e Industria y de Información;

excelentísimo señor don Salvador P. López, embajador, viceministro de Negocios Extranjeros;

excelentísimo señor don León María Guerrero, embajador de Filipinas en España; ilustrísimo señor don

Víctor H Dizott, coronel ayudante.

Ilustrísimo señor don José S. Estrada, ministro consejero de la Embajada de Filipinas en España;

ilustrísimo señor don Eloy Baluyud, coronel; señor don Amado Yalong.

SALIDA DEL AEROPUERTO

El Caudillo y el Presidente Macapagal subieron a un coche que ostentaba los guiones de los dos Jefes de

Estado, en el que se trasladaron, a Madrid. En otro coche hicieron el viaje tas seño

ras de Macapagal y de Franco, formándose tras de ellos una caravana, en la que figuraban las

personalidades y autoridades filipinas y españolas. A las seis y veinte de la tarde, la comitiva se puso en

marcha con dirección a la capital.

ENTRADA EN MADRID

Desde el cruce de la avenida de América con la calle de Cartagena cubrieron la carrera fuerzas de la

división Guadarrama número 11. En la calle de María de Molina, paseo de la Castellana y paseo de Calvo

Sotelo se habían levantada arcos de triunfo en honor del Presidente filipino. Todas las calles del recorrido

se encontraban engalanadas con profusión de banderas de los dos países y retratos de ambos Jefes de

Estado.

ENTREGA DE LAS LLAVES DE MADRID

En la plaza de Colón, adornada con millares de banderas y gallardetes, se había levantado una tribuna

para el Ayuntamiento y rendía honores una compañía del regimiento Inmemorial número 1.

La llegada del coche en que viajaban el Generalísimo Franco y el Presidente Macapagal fue anunciada ya

a lo lejos por el enorme clamor de la multitud que flanqueaba el paseo de la Castellana.

La presencia de Franco y del Presidente Macapagal en la plaza de Colón registró un inenarrable momento

de emoción, repitiéndose los vítores a España y Filipinas y a sus Jefes de Estado. Sus Excelencias

descendieron del coche y, en compañía del capitán general de la primera región militar, teniente general

García Valiño, pasaron revista a las fuerzas que rendían honores. Seguidamente el Caudillo hizo la

presentación del alcalde de Madrid, conde de Mayalde, al ilustre huésped de España. El alcalde pronunció

unas palabras, al hacer entrega de la llave de oro de Madrid al Presidente Macapagal, en las que dijo lo

siguiente: "Señor Presidente: Sed bien venido a Madrid. En nombre del Ayuntamiento os ruego aceptéis

esta llave, que os abre el corazón de los madrileños." También le entregó un artístico pergamino, en el que

consta el acuerdo tomado por la Corporación el 20 de junio de 1962 nombrando huésped de honor de la

capital de España al Presidente de Filipinas.

ENTUSIASMO DE LA POBLACIÓN MADRILEÑA

Tras de la recepción oficial en la plaza de Colón, los dos Jefes de Estado subieron a un coche descubierto

y escoltados por el escuadrón de la Guardia de la Casa Militar del Caudillo, se dirigieron por el paseo de

Calvo Sotelo, plaza de Cibeles, calle de Alcalá y avenida de José Antonio a la plaza de España, donde la

escolta a caballo fue sustituida por motoristas. Todo el trayecto, tanto en aceras como en balcones, se

encontraba repleto de público, que aplaudió y vitoreó a los dos Jefes de Estado. En muchos lugares del

trayecto se veían también pancartas, en las que se hacían patentes los sentimientos de simpatía al

Presidente de Filipinas y de adhesión al Caudillo de España.

LLEGADA AL PALACIO DE LA MONCLOA

A las siete y veinticinco de la tarde llegó la comitiva al palacio de la Moncloa, en cuya puerta de acceso

principal rendía honores el batallón del Ministerio del Ejército. Al entrar el coche en que viajaban los dos

Jefes de Estado en los jardines que rodean al palacio una batería de artillería disparó las salvas de

ordenanza.

En el palacio, el Caudillo y su esposa se despidieron de los ilustres huéspedes y emprendieron el regreso a

su residencia de El Pardo.

CENA DE GALA EN EL PALACIO DE ORIENTE

. A las diez de la noche se celebró en el palacio de Oriente una comida de gala ofrecida por Su Excelencia

el Jefe del Estado y la señora de Franco, en honor del Presidente de Filipinas y señora de Macapagal.

Ocuparon la presidencia de la mesa el Generalísimo Franco y el Presidente de la República de Filipinas,

señor Macapagal. A la derecha de éste se sentaron: señora de Franco, ministro de Comercio, Industria e

Información de Filipinas, señora del ministro de Hacienda, ministro de Marina, señora del ministro de

Trabajo, Embajador de Filipinas, señora del capitán general de la I Región Militar, ministro de

Agricultura, señora del subsecretario de Asuntos Exteriores, ministro de Información y Turismo, ministro

de la Vivienda, señor Arturo MacapagaJ, teniente general jefe del E. M. Central del Ejército, director

general de Seguridad, alcalde de Madrid, coronel Eloy Baluyut, secretario de Embajada señor Puig de la

Bellacasa, doctor Gil, médico de Su Excelencia, y secretario de la Casa Civil de Su Excelencia.

A la izquierda del Presidente Macapagal se sentaron: señora del ministro de Justicia, nuncio apostólico,

señora del ministro de la Gobernación, ministro de Hacienda, señora del ministro de Agricultura,

viceministro de Negocios Extranjeros de Filipinas, señora del almirante jefe de la Jurisdicción Central de

Marina, ministro secretario general del Movimiento, señora del general gobernador militar de Madrid,

ministro subsecretario de la Presidencia, consejero del Reino capitán general Muñoz Grandes,

subsecretario de Asuntos Exteriores, almirante jefe del E. M. de la Armada, gobernador civil de Madrid,

presidente de la Diputación Provincial de Madrid, contraalmirante García Agulló y ayudantes de campo

de Su Excelencia.

A la derecha del Jefe del Estado español se sentaron: señora de Macapagal, ministro de Asuntos

Exteriores, señora del ministro del Ejército, ministro de Justicia, señora del ministro de Obras Públicas,

ministro de la Gobernación, señora del ministro de la Vivienda, ministro de Trabajo, señora del almirante

jefe del E. M. de la Armada, ministro del Aire, señora del primer introductor de Embajadores, consejero

del Reino y presidente del Consejo de Estado, capitán, general de la I Región Militar, teniente general jefe

del E. M. del Aire, embajador de España en Filipinas, ayudante de Su Excelencia el Presidente, coronel

Disón, secretario de Embajada, señor Acebal y jefe de parada.

A la izquierda del Jefe del Estado se sentaron; señora del ministro de Asuntos Exteriores, presidente de

las Cortes Españolas y del Consejo del Reino, señora del ministro de Marina, ministro del Ejército,

embajadora de Filipinas, ministro de Obras Públicas, señora del consejero del Reino teniente general

Muñoz Grandes, ministro de Industria, señora del director general de Seguridad, ministro de Comercio,

señora del jefe de la Casa Civil de Su Excelencia, consejero del Reino doctor Crespo Alvarez, almirante

jefe de la Jurisdicción Central de Marina, ministro consejero de la Embajada de Filipinas, general

gobernador militar de Madrid, marqués de la Vera, ministro plenipotenciario, ayudante teniente coronel

Prieto Arozarena, primer introductor de Embajadores y segundo jefe e intendente de la Casa Civil de Su

Excelencia.

Ocuparon las cabeceras de la mesa el jefe de la Casa Civil y el general segundo jefe de la Casa Militar de

Su Excelencia el Jefe del Estado.

IMPOSICIÓN DE CONDECORACIONES

Antes de dar comienzo a la comida de gala, Su Excelencia el Jefe del Estado español impuso al Presidente

Macapagal el gran collar de Isabel la Católica, el lazo de dama de la misma Orden a la esposa del

Presidente, y la cruz de caballero al hijo del Presidente, don Arturo Macapagal. A su vez, el Jefe del

Estado filipino impuso al Generalísimo Franco el gran collar de la Orden Sikatuna.

MENÚ DE LA COMIDA

Se sirvió el siguiente menú: Consomé frío primavera; rodaballo al champaña; pollos braseados a la piña;

crema helada con fresón; tarta al fondán y dulces.

Vinos: jerez fino La Ina; viña Solé FrancoEspañolas 1947; reserva Marqués del Riscal 1956; champán

Perelada Reserva; Carlos I; Domecq y gran reserva Terry 1883.

PROGRAMA DE MÚSICA

Durante la comida se interpreó el siguiente programa de música, interpretado por )a banda del regimiento

de la Guardia de Su Excelencia el Generalísimo Franco, dirigida por el señor Vidal Tolosa.

1. "Manolete" (pasodoble), J. Ramos.

2. " Semiramis " (o b e r tura), Rossini.

3. "El huésped del Sevillano" (selección), J. Guerrero.

4. "M Conde de Luxemburgo" (valses), F. Lehar.

5. "Malagueña" (de la Suite Española), Lecuqna.

6. "La boda de Luis Alonso" (intermedio), Jiménez.

7. " Capricho ita1ia no", Tschaikowsky."

8. "L´entra de la Murta" (pasodoblé), Giner.

EL PRESIDENTE DE FILIPINAS visita el Valle de los Caídos y el Monasterio de El Escorial

ACOMPAÑARON A LOS SEÑORES DE MACAPAGAL EL MINISTRO DE JUSTICIA Y OTRAS

PERSONALIDADES

El Presidente de la República : de Filipinas, don Diosdado Macapagal, acompañado de su esposa e hijos,

realizó en la mañana i de ayer una visita al Valle de los | Caídos y al Real Monasterio de ! E1 Escorial. En

la basílica de! | Valle de los Caídos oyeron la ¡ misa de once.

Fueron recibidos por los ministras de Justicia y señora de Itumendi; de Información. Comercio y

Economía de Filipinas, don Rufino Hechanova; embajador de Filipinas, don León María Guerrero, y

señora: subsecretario de Asuntos Exteriores de Filipinas, don Salvador T. López; jefe de las fuerzas

aéreas, general Molina, y ayudante del Presidente, coronel Tizón. También se hallaban al pie de la

escalinata de acceso a la basílica don Ángel Oliveras, que representaba al patrimonio nacional, y el Jefe

superior de Policía, señor de Diego. Los alrededores estaban concurridísimos por excursiones de turistas,

que acogieron la presencia del Presidente Macapagal con cálidos aplausos.

A la entrada del templo se hallaba el padre superior Albino Ortega, que ostentaba la representación del

abad mitrado fray Justo Pérez de Urbel, que se halla ausente, y los padres Manuel Garrido y Anselmo

Alvarez con el resto de la comunidad, con el que penetraron en el templo.

El Presidente filipino y séquito se dirigieron al lugar especial al pie del altar mayor. El padre Albino les

dio a besar el lignum crucis. Luego, el primero y su esposa ocuparon dos reclinatorios y los hijos, otros. A

la derecha e izquierda se situaron los ministros españoles y filipinos. Inmediatamente se inició la misa,

mientras la escolanía interpretaba diversos motetes. Los señores de Macapagal, con el rosario en la mano

y con profunda devoción, empezaron a rezarlo en el transcurso de la ceremonia.

En el solemne acto de la elevación se apagaron las luces de la la basílica y quedó iluminado el Cristo,

mientras las campanas eran volteadas. Cuando finalizaba la misa, el Presidente Macapagal y sus hijos,

Marte, Gloria y Diosdado, subieron al altar mayor y recibieron la comunión.

Después de la misa, nuestros ilustres huéspedes contemplaron durante algún rato la cúpula de la misma y

realizaron una visita a las distintas dependencias. En el ascensor subieron al basamento de la gran Cruz de

los Caídos, y desde allí presenciaron el grandioso espectáculo que se ofrecía.

Terminada la visita, el Presidente Macapagal con su esposa. ministros y séquito se trasladaron a El

Escorial.

Un enorme gentío rodeaba la lonja. Al llegar a la puerta del Patio de Reyes fueron saludados por el

presidente de la Diputación, marqués de la Valdavia; padre Florencio Alvarez, prior del monasterio;

administrador del patrimonio, don Casimiro Méndez; alcalde del. real sitio, don Francisco Santos Benito;

juez de instrucción, don Saturnino Gutiérrez Valdeón, y la., comunidad que se había situado a lo largo del

patío.

El Cristo de las Batallas, genial obra de Benvenuto Cellini, aparecía al descubierto, para lo cual habían

sido abiertas las ventanas del lugar que ocupa en el monasterio, ante el que el Presidente Macapagal se

detuvo unos instantes. Entre tanto, las campanas se echaron al vuelo y los señores de Macapagal se

dirigieron a! altar mayor y oraron breves momentos. AllÍ escucharon después las explicaciones que les

eran dadas por el prior y el inspector de los palacios reales, don Ángel Oliveras. Seguidamen.te comenzó

la visita al monasterio, iniciándose por las habitaciones de Felipe II, panteones de reyes, sacristía, salas

capitulares, Patio de los Evangelistas y escalera principal. Al abandonar el Patio de los Evangelistas, el

Presidente de la República de Filipinas y esposa fueron despedidos con calidos aplausos por los

numerosislmos excursionistas que allí se encontraban. Desde dicho lugar se dirigieron a la Casita

del Príncipe, que también visitaron detenidamente.

ALMUERZO DEL PRESIDENTE DE LA DIPUTACIÓN

Dentro de los actos organizados en honor del Presidente Macapagal en el día de ayer, se encontraba un

almuerzo ofrecido por el presidente de la Diputación Provincial de Madrid, marqués de la Valdavia.

Poco antes de las dos de la tarde llegaba al hotel Felipe II el Presidente de Filipinas, que fue recibido en la

puerta por el gobernador civil de la provincia de Madrid, don Jesús Aramburu; el marqués de la Valdavia

y otras personalidades.

Después de un aperitivo servido en los jardines del hotel, la comitiva pasó al interior, donde, en el salón

Azul, iba a ser servido el almuerzo. Con anterioridad, el Presidente filipino firmó en el libro de oro de la

Diputación Provincial de Madrid, que le fue presentado con este fin. Tanto el vestíbulo como el salón

Azul se encontraban engalanados con banderas de los dos países, tapices y reposteros de la Diputación y

abundantes flores.

Una de las dos presidencias fue ocupada por el Presidente Macapagal, a cuya derecha se sentaron la

señora de Iturmendi; don Rufino Echanova, ministro de Comercio e Industria y de Información, de

Filipinas; marquesa de la Vera; don Jesús Aramburu, gobernador civil de Madrid; con Víctor H. Dizón,

coronel ayudante del Presidente filipino, y don José Antonio Acebal, secretario de Embajada. A la

izquierda del Presidente Macapagal .tomaron asiento la señora de Santos Benito; don León María

Guerrero, embajador de Filipinas en España; señora de Acebal; marques de la Vera; don Arturo

Macapagal, hijo del Presidente; señor García Pérez, diputado de Madrid, y don Antonio Navarro Sanjurjo,

diputado y concejal del Ayuntamiento de Madrid .

La otra presidencia la ocupaba el marques de la Valdavia, a cuya derecha ocuparon asientos la señora de

Macapagal; don Antonio Iturmendi, ministro de justicia; señora de Estrada, don Francisco Santos Benito,

alcalde de El Escorial; don Joaquín Prieto Arozamena, teniente coronel del séquito español; Don Eloy

Baiuyut, coronel adjunto al séquito oficial filipino, y don Ángel Oliveras inspector de museos del

Patrimonio Nacional. A la izquierda del marqués de la Valdavia se sentaron la señora de Guerrero; don

Luis Carrero Blanco, ministro subsecretario de la Presidencia; señora embajadora de Filipinas en Berna;

don Miguel A. G a r c ia Agullo, contraalmirante en el séquito español; don José S. Estrada, ministro

consejero de la Embajada de Filipinas en España, y don José Joaquín Puig de la Bellacasa, secretario de

Embajada. En los extremos de 1a mesa se encontraban don Esteban Pérez Quesada, jefe de protocolo de

la Diputación de Madrid, y don Amado Yalong.

CORRIDA GOYESCA EN MADRID

Terminado el almuerzo en El Escorial, el Presidente de Filipinas y señora de Macapagal se trasladaron a

Madrid, donde asistieron, acompañados del Generalísimo Franco y señora, a la corrida goyesca,

organizada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en la plaza Monumental de las Ventas.

El coso se encontraba engalanado con banderas y reposteros, mantones de Manila y escarapelas con los

colores de ambos países. En el ruedo, sobre el ocre de la arena, se había dibujado en tierra de almagra una

gigantesca orla de laurel, en el centro de la cual aparecía el nombre de Goya, copiando la caligrafía del

genial pintor aragonés.

Al aparecer los dos Jefes de Estado en el palco de honor, el público que llenaba casi en su totalidad las

localidades de la plaza les tributó una ovación cerrada, y los gritos de "¡Franco, Franco, Franco!", y los

vivas a Filipinas se mantuvieron largo tiempo, rubicando la fervorosa muestra de simpatía y adhesión al

Caudillo y al Presidente del país amigo.

Como en un viejo grabado de finales del siglo XVIII o un óleo de comienzos del XIX, se desarrolló la

fiesta. En primer lugar, un alguacil pregonero, jinete en negro caballo, leyó desde el centro del ruedo el

pregón del festejo. Este, en métrica de romance y muy dosificado con humorísticos ripios, dio cuenta de

las reglas por las que—según orden del "corregidor" — debían efectuarse los lances, del caballero en

plaza (rejoneador) y de los toreros a pie.

Terminado el pregón, Carmen Sevilla—la popular estrella de la canción y del cine, bella como nunca—,

vistiendo el traje de amazona española y tocada con un gracioso sombrero "catite", efectuó a caballo el

despeje de la plaza. Con la venia de la presidencia, Carmen Sevilla se dirigió a la puerta de caballos para

dar salida al cortejo. Estaba formado éste por una banda de cornetas y tambores, que a los acordes de una

retreta militar realizó una serie de evoluciones, rítmicas y perfectas. A continuación, un escuadrón de

caballería, también de la Guardia Municipal, vestidos como los músicos, con trajes de época, ofrecieron

una muestra de alta escuela hípica, cuya, maestría fue subrayada con ovaciones clamorosas.

Siguió un vistoso desfile de calesas, coches enjaezados, coches-jardineras y carrozas, conducidos por

chisperos, y en los que tomaban asiento bellas artistas de la pantalla vestidas con el traje de manolas.

Precedidas por Carmen Sevilla y por los alguacilillos, las cuadrillas, ataviadas con el traje de la época. En

carroza cerrada hizo su entrada el caballero en plaza, quien a continuación mostró una magnífica

exhibición de monta. Con la autorización de la presidencia comenzó el festejo, en el qué hubo arte de

rejoneo y de toreo a pie.

El Presidente de Filipinas, en cada brindis de los diestros, remitió un obsequio a los espadas, y con

simpatía aplaudió cada una de las suertes. Al terminar la corrida, los dos Jefes de Estedo, con sus esposas,

escucharon nuevamente los vivas y los aplausos con los que el público les despedía mostrando su Afecto

y adhesión.

COMIDA DE GALA EN ASUNTOS EXTERIORES

Anoche, en el palacio de Viana, el ministro de Asuntos Exteriores y la señora de Castiella ofrecieron una

comida de gala en honor del Presidente de Filipinas y la señora de Macapagal.

Asistieron, con las personas que acompañan al doctor Macapagal en su visita a España, miembros del

Gobierno español, altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores y destacadas personalidades de

la vida española.

 

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