Hoy saldrá de España el presidente de la Argentina     
 
 ABC.    10/07/1960.  Página: 63--68. Páginas: 6. Párrafos: 62. 

HOY SALDRÁ DE ESPAÑA EL PRESIDENTE DE LA ARGENTINA

EN SAN FRANCISCO EL GRANDE SE OFICIO AYER UN «TE DEUM» CON MOTIVO DE

LA FIESTA NACIONAL DE LA NACIÓN HERMANA

Frondizi, doctor "honoris causa" de la Universidad de Madrid

POR LA NOCHE, EL PRESIDENTE Y SU ESPOSA OFRECIERON UNA COMIDA DE GALA AL

JEFE DEL ESTADO ESPAÑOL Y A DOÑA CARMEN POLO DE FRANCO

La ofrenda floral a la Reina Isabel, adelantada del descubrimiento de América, inició ayer la jornada del

Presidente Frandizi, que esta noche abandonará España. Después, en San Francisco el Grande, fue

oficiado un tedeum con motivo de la fiesta nacional argentina, y más tarde el Presidente de la nación

hermana visitó la Exposición permanente del I. N. I. Por la tarde, y con la entonada solemnidad del

protocolo universitario, don Arturo Frondizi recibió el título de doctor Honoris causa" de la Universidad

de Madrid.

El Jefe del Estado argentino ofreció, por la noche, en el palacio la Moncloa, una comida, en honor del

Generalísimo y de su esposa, doña Carmen Polo de Franco. En los brindis se reafirmaron los lazos

fraternos con discursos entrañables: "Os aseguro—dijo Frondizi—que cada momento transcurrido, desde

hace ciento cincuenta años en que nació nuestra vida independiente, acerca más a nuestros pueblos

porque cada día perciben con mayor claridad el profundo sentido de nuestra emancipación." "Esta

generación de españoles—afirmó Franco—, que no pudimos conformarnos con una España en peligro de

perecer; una España que, como vosotros, amábamos, pero que no nos gustaba, comprende mejor las

causas que pudieron precipitar una emancipación que, por natural mayoría de ideas, tenía que llegar un

día."

En el templo nacional de San Francisco el Grande se celebró a mediodía un solemne Te Deum en

conmemoración de la Declaración de la Independencia de la Argentina. El acto fue presidido por el doctor

don Arturo Frondizi, Presidente de la Argentina, y el Jefe del Estado español, Generalísimo Franco,

acompañados de sus respectivas esposas.

La plaza de San Francisco presentaba un magnífico aspecto. Todas las casas estaban engalanadas con

banderas de los dos países, y en la fachada frontal al templo se habían colocado reposteros y tapices. Un

numeroso público llenaba los alrededores y los balcones se hallaban repletos de gente. Formaba, para

rendir honores, una compañía del regimiento inmemorial número 1, con bandera y banda de música, y

junto a la enseña nacional figuraba otra bandera argentina, portada por el teniente de corbeta don Roberto

Rambaldo.

Minutos después de las doce llegaron al templo de San Francisco el Jefe del Estado español y el

Presidente argentino. El Caudillo vestía uniforme de capitán general de verano y lucía la Gran Cruz

Laureada de San Fernando y el Gran Collar de la Orden del Libertador, y el Presidente Frondizi

chaquet y el collar de la Orden de Isabel la Católica. En otro coche llegaron doña Carmen Polo de Franco

y doña Elena Faggionato de Frondizi. La esposa del Generalísimo se tocaba con la clásica mantilla

española, y la señora de Frondizi vestía traje de calle y tocado. En, otros automóviles llegaron los jefes y

segundos jefes de las Casas Civil y Militar del Jefe del Estado y los miembros de los séquitos español y

argentino del Presidente Frondizi.

Al descender del coche los dos Jefes de Estado la multitud prorrumpió en aplausos y vítores

calurosísimos que se prolongaron durante largo rato. El capitán general de la I Región Militar, teniente

general Rodrigo, cumplimentó a Sus Excelencias, que pasaron revista a las fuerzas que rendían honores,

mientras la banda de música interpretaba los himnos nacionales de los dos países.

Terminada la revista, los miembros del Gobierno saludaron a ambos Jefes de Estado, que a continuación

pasaron al atrio, donde se hallaba el obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, doctor D. José María García

Lahiguera, revestido de pontifical, que dio a besar el "Ligmum Crucis" a Franco y a

Frondizi y a sus respectivas esposas y les ofreció agua bendita. Luego, bajo palio, portado por miembros

de la Comunidad franciscana, penetraron en el templo, yendo a ocupar en el altar mayor, en el lado del

Evangelio, un sitial bajo dosel, mientras el órgano interpretaba los himnos de los dos países.

Poco después fueron introducidas en el templo las banderas española y argentina y emplazadas ante el

altar mayor.

Al pie del altar mayor, en el lado del Evangelio, se situó el Gobierno español, que cedió el primer puesto

al ministro de Asuntos Exteriores de la Argentina, doctor Tabeada. Enfrente se hallaban los miembros del

Consejo del Reino, señores Gastan Tobeñas, Royo Villanova Crespo Alvarez, almirante Bastarreche y

marqués de Dávila. Tras ellos, los miembros de la Mesa de las Cortes, D. José Félix de Lequerica y don

Antonio Pagoaga, y a continuación el séquito argentino del Presidente. Dando frente al altar, y en lujar

destacado, tomaron asiento los embajadores de la Argentina en Madrid, señores de D´Andrea, y los demás

miembros del Cuerpo diplomático acreditado en Madrid.

El resto del templo estaba totalmente ocupado por autoridades y representaciones eclesiásticas, civiles y

militares, miembros de la colonia argentina, las niñas del Grupo Escolar "República Argentina", y

numerosos invitados.

Ofició el Te Deum el obispo auxiliar, doctor Lahiguera, asistido por padres de la Comunidad franciscana.

Al final, el oficiante impartió la bendición pontifical.

;

Terminado el acto, Sus Excelencias abandonaron el templo. En la puerta, las niñas del Grupo Escolar

"República Argentina" ofrecieron ramos de flores a las señoras de Frondizi y de Franco, que besaron

cariñosamente a las pequeñas que les hicieron la ofrenda.

EN EL MONUMENTO A ISABEL LA CATÓLICA

El Presidente de la República Argentina, doctor D. Arturo Frondizi, acudió ayer a las diez de la mañana al

paseo de la Castellana para hacer una ofrenda floral ante el monumento a la Reina Isabel la Católica. Le

acompañaba en el coche el embajador de la Argentina en España, general D´ Andrea, y en otros

automóviles llegaron los miembros de los séquitos español y argentino.

Frente a la estatua fue recibido por los ministros de Asuntos Exteriores de la Argentina y España, señores

Taboada y Castiella; de la Gobernación, D. Camilo Alonso Vega; alcalde de Madrid, conde de Mayalde ;

director del Instituto de Cultura Hispánica, D. Blas Pinar; primer teniente de alcalde, Sr. Soler;

introductor de embajadores, barón de las Torres, y otras personalidades. El público congregado en las

inmediaciones de los jardines del Museo de Ciencias Naturales, acogió la presencia del doctor Frondizi

con grandes aplausos y vítores a la Argentina y a España. El Presidente argentino depositó al pie del

monumento una gran corona de laurel con cintas de los colores argentinos y la dedicatoria "El Presidente

de la República Argentina. 9 de julio de 1960". Al abandonar aquellos jardines, el público le reiteró las

demostraciones de simpatía.

VISITA AL INSTITUTO NACIONAL DE INDUSTRIA

Desde el paseo de la Castellana se trasladó e! doctor Frondizi al Instituto Nacional de Industria, donde fue

recibido por los ministros de Industria, Sr. Planell, y subsecretario de la Presidencia, Sr. Carrero Blanco;

presidente del Consejo de Administración del I..N. I., Sr. Suanzes; subsecretario de Industria, Sr. Suárez;

elementos directivos del Centro y los directores de todas tes empresas encuadradas en el Instituto. Al

Presidente argentino, además de su séquito, le acompañaban técnicos de aquel país interesados en las.

diversas actividades que el Instituto desarrolla.

El doctor Frondizi visitó con todo detenimiento las exposiciones montadas con motivo de la pasada

Conferencia Mundial de la Energía y la Permanente del Instituto; deteniendose especialmente en los

"stands" de electricidad, siderurgia y de construcciones navales

Mostró gran interés por las instalaciones de la Exposición y escuchó las explicaciones que le dieron ante

las diferentes maquetas, croquis y estadísticas, puestas al día del estado actual de la industria española.

Contempló gran número de fotografías en las qué se ve el proceso de construcción de la Siderúrgica de

Avilés, en cinco años, y en la sala dedicada a la construcción; naval se detuvo ante las maquetas de los

diversos tipos de buques de pasaje, carga y, petroleros que se hallan en construcción en los astilleros,

españoles. También vio en maqueta la botadura de un barco.

A su paso, por el "stand" de la Empresa "Torres Quevedo", recibió un saludo de la Empresa a través de

los teletipos allí instalados. Después de firmar en el Libro de Oro de la Exposición, el doctor Frondizi

abandonó el I. N. I. e hizo grandes elogias del desarrollo industrial de España.

RECEPCIÓN EN LA MONCLOA A LA COLONIA ARGENTINA

Ayer, sábado, fue el primer día en que, dentro del apretado programa de actos con motivo de la estancia

del Presidente Frondizi en Madrid, hubo un márgen (después del tedeum en la basílica de San Francisco

el Grande) de seis horas para la recepción de personalidades convocadas por la Embajada argentina para

celebrar la fiesta nacional de dicha nación hermana en el palacio de la Moncloa.

Aparte de las personalidades argentinas y del séquito presidencial, estaban los periodistas que acompañan

al Presidente en su gira por ocho naciones europeas, el embajador de España en Buenos Aires, D. José

María de Alfaro Polanco; el segundo jefe de la Casa Civil del Jefe del Estado español, don Fernando

Fuertes de Villavicencio, y altos funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores. Los señores de

Frondizi saludaron personalmente a los asistentes, que les fueron presentados por el embajador, don

Héctor D´Andrea.

COLOCACIÓN DE LA PRIMERA PIEDRA DE LOS MONUMENTOS A LA ARGENTINA

En el Parque del Oeste pronunció un discurso el conde de Mayalde

Ayer por la tarde, poco después de las seis, llegó a la plaza de la República Argentina el Presidente

Frondizi, acompañado de su ilustre esposa y del séquito presidencial, para asistir a la colocación de la

primera piedra del monumento a aquella nación que se elevará en el centro de dicha plaza. Recibieron al

primer magistrado argentino el ministro de Asuntos Exteriores, Sr. Castiella; el alcalde, conde de

Mayalde, que lucía la medalla militar individual, y el Ayuntamiento en corporación bajo mazas. Rindió

honores una sección montada de la Guardia Municipal.

La ceremonia comenzó con la lectura del acta en la que constan los motivos por los que se erige el

monumento. Fue firmada por el Presidente y por su esposa, doña Siena Faggionato de Frondizi; por la

esposa del embajador argentino en Madrid, señora de D´Andrea; por el ministro de Relaciones Exteriores,

y Culto de la Argentina, Sr. Taboada; por el ministro español de Asuntos Exteriares, Sr. Castiella; por el

capitán general de la I Región, teniente general Rodrigo; por el embajador argéntino, D. Héctor D´Andrea;

por los tenientes de alcalde D. José María Soler, y el marqués de Grijalba, ,y por ,el secretaria del

Ayuntamiento, D. Juan José Fernández Villa. En un cilindro fueron depositados con el acta los periódicos

fiel día y varias monedas de curso legal, todo lo cual fue colocado con la primera piedra en el lugar

destinado al monumento.

Terminada la ceremonia se trasladó la comitiva al Parque del Oeste, al lugar designado junto a la avenida

de la Moncloa y cerca del Arco de Triunfo, para asistir a la colocación de la piedra fundamental del

monumento al general San Martín. Fue leída también en primer lugar el acta, que firmaron, con el doctor

Frondizi y su esposa, el alcalde de Madrid, conde de Mayalde; el ministro argentino Sr. Tabeada, el Sr.

Castiella el teniente general Rodrigo, el embajador, Sr. D´Andrea, y señora, y el embajador español en

Buenos Aires, Sr. Alfaro.

El conde de Mayalde pronunció un importante discurso durante la ceremonia. Dijo, entre otras cosas, que

"decir Argentina para nosotros; oír Argentina en nosotros supone mucho más que una nación hija o

hermana, mucho más que nuestros antiguos orígenes creadores o que nuestras firmes esperanzas en un

futuro, común. Porqué Argentina ha sido en la cara y cruz de la Historia, vigía desvelada de España,

guarda cuidadosa de nuestras mejores esencias, portavoz del anhelo español de cada hora, remanso

propicio para el dolor de cada contratiempo, pulso, en fin, donde se ha señalado cada golpe de nuestra

sangre fraterna". : "A esta nación, señor, más que querida por nosctros, tenéis la fortuna de representar en.

este momento histórico trascendental. En su nombre venís hoy a España y conscientes de la importancia

de esta visita hemos querido hacerla coincidir con estas dos muestras perennes de nuestra devoción por

vuestro pueblo. Hace un momento, señor, habremos colocado la primera piedra del monumento a vuestra

nación en esa plaza que ya llevaba su nombre. Al paso diario de los madrileños, frente a ese artificio que

os va a representar, se levantarán las virtudes de vuestro pueblo para que ellas puedan servirnos de

estímulo y de ejemplo, como sabemos que lleváis las mejores nuestras en lo mejor de vuestro corazón.

Hoy, como homenaje a Vuestra Excelencia, ha comenzado a tener realidad el proyecto que hace tiempo

habíamos planeado.

Después hemos llegado aquí, a ésta Ciudad Universitaria, donde el paréntesis de las armas ha hecho

posible y más sólido el imperio total de las letras, como esos arcos lo testimonian y lo cantan, para

recocer una feliz iniciativa y una extraordinaria dádiva vuestra. Nos ofrecéis el bronce para erigir una

estatua al general San Martín, al soldado español San Martín, al glorioso capitán de vuestros Andes. El

día de vuestra fiesta nacional, el día 25 de mayo de 1961, Dios mediante, serán inaugurados los dos

monumentos. Y le cabe la honra a Madrid de hacer esta promesa en vuestra presencia, y al hacerla saber

lo qué significan estos actos y saber qué coronan, permitídmelo, señor Presidente, acaso con la cifra más

cordial, y significativa, las brillantes jornadas de vuestro viaje triunfal por Europa."

Refiriéndose al general San Martín, dijo que después de muerto, como el Cid, a caballo, como el Cid,

vuelve a nosotros, para ser testigo de una nueva era de la Hispanidad que él vaticinó para hacer, eternas y

ejemplares sus virtudes. No hay que olvidar que este español, nacido frente a la llanura argentina, era

nieto de treinta generaciones de esta otra llanura de quijotes castellanos. Educado en el Colegio de Nobles

, de Madrid, y después, con, veinte años de milicia española, esforzado combatiente contra el invasor

extranjero en Arjonilla y en .Bailen, él representaría el alma española en la epopeya , argentina, y, por

otra parte, con su natural disgregación española representa el mito más puro de todos los pueblos

hispánicos, porque él refrendará su amor a España cuando dice: "Al abandonar mí fortuna y mis

esperanzas sólo sentía no tener más que sacrificar al deseo de contribuir a la libertad de mi patria".

"Pero aún hay algo más—siguió el conde de Mayalde—que destaca de su portentosa y ejemplar

personalidad: defiende la solidaridad fraterna de las naciones hispánicas, al propio tiempo que representa

la Argentina total, la encarnación conjunta, de la patria unitiva, sin inclinarse por banderas tentadoras, a

las que jamás sucumbió.

Este respeto y reconocimiento del valor de los demás—recuérdense su fidelidad y sus elogios a

O´Higgins y a Belgrano, o su retirada y sacrificio generosos para dejar el paso libre a Bolívar—, ¿ qué son

sino virtudes y constantes hispánicas que no las puede dar una frase ni una consigna, sino una conducta

indeclinable?"

Terminó afirmando el alcalde que "laArgentina quedará ahora más viva que nunca entre nosotros, y jamás

se harán piedra muerta la evidencia de estos símbolos sobre la piel sensible de nuestra Patria. De nuevo,

San Martín, al cinto la espada que legara a Rosas; de nuevo el vaticinador genio de los Andes, en nombre

del fraterno presente de sus hermanos, va a cabalgar por la meseta castellana. Generoso Cid, que supo de

la tribulación tanto como del triunfo, ha salvado para el tiempo y para nosotros, para todos nosotros, la

gloria mejor, la de la semilla ejemplar que fructifica milagrosamente no sólo en la agitada ocasión de la

labranza, sino mucho después, cuando sobre los campos de labor y de batalla llegan nuevos hombres para

comprender y para amar. Que su fe y su entereza, también su magnitud dé renuncia, también su

objetividad ante el propio error, brillen sobre nosotros, nos unan para siempre y nos dicten conciencia y

conducta. Que él sea ya nuestro como de vosotros. Que le sea propicio nuestro suelo, y que él lo fecunde

y lo potencie como al suyo, como a las pampas bonaerenses, como a las selvas tucumanas, como a las

sierras cordobesas."

Por último, fue colocada la primera piedra de lo que será el monumento al general San Martín

«LO ESPAÑOL HA QUEDADO COMO SIGNO INAGOTABLE DE NUESTRA ESENCIA

NACIONAL»

Importante discurso del presidente Fronda en la universidad

A última hora de la tarde severificó en el Paraninfo de la Facultad de Filosofía y Letras el solemne acto

de investidura de doctor "honoris causa" por la Universidad de Madrid al presidente Erondizi. Asistieron,

entre otras personalidades, los ministros de Asuntos Exteriores, señor Castiella; de Justicia, señor

Itürmendi; de Gobernación, señor Alonso Vega; de Obras Públicas, señor Vigón, y de Comercio, señor

Ullastres; el ministro de Trabajo, señor Sanz Orrio; el presidente de las Cortes Españolas, don Esteban

Bilbao; el subsecretario de Educación Nacional, señor Maldonado; el director general de la Guardia Civil,

teniente general Alcubilla; don Ramón Menéndez Pidal, el señor Crespo Alvarez y el señor Bastarreche;

miembros del Cuerpo Diplomático y catedráticos de las distintas Facultades. En un lugar preferente se

hallaba la esposa del presidente, doña Elena Faggionato de Frondizi, acompañada de la esposa del

embajador argentino en Madrid. También asistió el ministro argentino señor Tabeada.

En la presidencia, con el ministro de Educación Nacional, don Jesús Rubio, se sentaron el rector de la

Universidad de Madrid, don Segismundo Royo Villanova; los vicerrectores señores Lora Tamayo y

Sánchez Cantónalos decanos de las Facultades de Ciencias, señor Duran; de Ciencias Políticas y

Económicas, señor De Andrés Alvarez; de Filosofía y Letras, señor Cantón Aznar; de Farmacia, señor

Santos Ruiz; de Veterinaria, señor Cuenca; de Medicina, en representación, el doctor Martín Lagos, y de

Derecho, señor Prieto Castro, y los embajadores de Argentina, señor D´Andrea, y de España en Buenos

Aires, señor Alfaro. El presidente Frondizi penetró en el salón acompañado por la Comisión de

catedráticos, compuesta por don Carlos Ruiz del Castillo, don Mariano Puigdollers, don José Valenzuela

y don Mariano Sebastián.

A continuación, don Leonardo Prieto Castro, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de

Madrid, leyó la "laudatoria", en la que se hace una referencia biográfica sobre el Presidente y se

relacionan resumidamente sus méritos como intelectual y político. Destacó la proyección que como

hombre de Gobierno tiene "para aquilatar, de qué manera y ,en qué medida su formación, su energía

templada por la elasticidad, su programa ideológico y su vocación de jurista, sociólogo, economista y

político, se han puesto al servicio de las aspiraciones y de las exigencias de la nación, argentina.

"Su Excelencia el Presidente doctor Frondizi—dijo—, a fuer de Jefe de Estado, que además empuñó la

gobernación del país en un angustioso momento de su historia es artífice máximo de la creación del

derecho y de la custodia del orden jurídico; propugnador de la concordia nacional y de la paz ciudadana

por medio de la justicia social; impulsor de normas jurídicas justas; defensor de la administracion de

Justicia; protector de la educación, la cultura y la ciencia. Se nos aparece, en suma, un doctor excepcional

en la historia de la Academia Complutense y de sus antiquísimas Escuelas de Estudio General, .desde

Sancho IV el Bravo."

Al terminar la lectura de la "laudatoria", y entre grandes aplausos, el Sr. Prieto Castro invistió de la toga y

la muceta 4e doctor al Presidente Frondizi. El ministro de Educación Nacional concedió entonces la

palabra al rector Sr. Royo Villanova, quien dijo, dirigiéndose al recipiendario: "Por el claustro de la

Universidad´ de Madrid,, a propuesta de su Facultad de Derecho y en testimonio y reconocimiento de

relevantes méritos científicos, habéis sido nombrado doctor "honoris causa". Después le impuso el birrete,

le entregó el Libro de la Ciencia, le colocó el anillo y le dio los guantes blancos, repitiéndose en este

instante los calurosos aplausos del público que llenaba por completo el Paraninfo.

PALABRAS DEL SEÑOR ROYO VILLANOVA

A continuación el Sr. Royo Villanova pronunció un discurso para expresar la satisfacción que la

Universidad de Madrid sentía al recibir en su seno a tan ilustre personalidad.

"Al elegir doctor "honoris causa" a tan egregio político—afirmó—, la Universidad de Madrid ha querido

manifestar una vez más el altísimo aprecio en que tiene a los hombres de Estado y la importancia y el

valor que reconoce a la política concebida como ciencia y como arte, pues es ambas cosas a la vez y la

más difícil de todas."

"Si los hombres de Estado han sido siempre necesarios en todos los momentos de la Historia, lo son aún

más ,en nuestro mundo en crisis, lleno de confusión y de descontento. Pues si bien es cierto que la crisis

actual no es sólo política, sino religiosa, filosófica, técnica y económica, una buena política puede ser

eficacísima, sobre todo si recobra su sentido aristotélico y educativo de formación del alma de los

ciudadanos.

Y uno de estos hombres de Estado, tan necesarios, es el nuevo doctor "honoris causa". Con vocación

demostrada desde su juventud, en él se dan las dos dimensiones del auténtico político: la acción y el

pensamiento.

Como ha dicho Ortega, hay dos clases de hombres: los ocupados y los preocupados; políticos e

intelectuales. Él intelectual no siente la necesidad de la acción. Se complace, por el contrario, en

intercalar cavilaciones entre la excitación y la actuación. Hay hombres que es preciso no ocupar en nada,

y éstos son los intelectuales. Esta es su gloria y tal vez su superioridad. En última instancia, se bastan a sí

mismos, viven de su propia germinación interior, de su magnífica riqueza interna.

Mas el político, añade Ortega, no será gran político si no posee una política de alta mar, de poderosa

envergadura y larga travesía, si no ha tenido la revelación de lo que con el Estado hay que hacer en una

nación. Ahora bien, esta clarividencia es obra del intelecto; y esta nota de intelectualidad es el síntoma

que distingue al político egregio del vulgar gobernante. Es un error creer, sin más, que un político es un

hombre de acción y no advertir, agrega el intelectual de talla que es Ortega, que es el tipo de hombre

menos frecuente, más difícil de lograr, precisamente por tener que unir en sí los caracteres más

antagónicos, fuerza vital e intelección, impetuosidad y agudeza.

En los mensajes del Presidente Frondizi (tuve la honra de oír la lectura del primero), está encerrado con

claridad y rigor su pensamiento. En ellos desvela y pone a la luz pública sus ideas sobre la política

cultural y educativa, sobre la política internacional y la económica, el orden público y sobre todos los

aspectos de la vida del país.

No soy yo el indicado para exponer y glosar el pensamiento político del Presidente; mas si debo

recomendar la lectura de sus mensajes a todos los que se, interesen por la cesa pública, porque hallarán

hermosas y generosas ideas válidas muchas de ellas para cualquier país en los tiempos actuales."

Se refirió ampliamente después al contenido de esos mensajes v dijo que en todos ellos reitera el doctor

Frondizi el valor de lo espiritual. "Sin el concurso de las fuerzas espirituales toda realización será efímera.

Para ganar el futuro y crecer hay que afirmarse en los valores permanentes de la nacionalidad: la

concepción del hombre y de la familia, los ideales espirituales de Occidente fundados en la dignidad del

ser humano y los objetivos nacionales de los proceres fundadores. Como político de cuerpo entero sabéis

que la política consiste en hacer posible lo que es necesario y propugnáis una política realista. Los

problemas delpaís, declaráis, que son reales sólo podrán se resueltos ejecutando una política realista,

impulsada por una capacidad, de hacer que supere la capacidad de discutir. Una política constructiva y

ajustada a la realidad debe superar la actitud mental, que oscila entre la afirmación de soberbia verbal y la

resignada inercia."

Por último dio la bienvenida al nuevo doctor "honoris causa" e hizo votos por la prosperidad y la

grandeza de la nación argentina.

Los aplausos que subrayaron al final de las palabras del Sr. Royo Villanova se fundieron con la gran

ovación que los presentes tributaron al presidente Frondizi al acercarse éste a los micrófonos para

pronunciar su discurso.

Habla el doctor Frondizi

A continuación habló el Presidente:

"He recibido—dijo—con emoción de vuestras manos éste diploma, que me une profundamente a la

Universidad de Madrid. Será para mí motivo de alegría siempre nueva porque traduce un vínculo real y

efectivo entre España y mi propio país. Esto que digo aquí, en esta ceremonia: investida de académica

solemnidad, trásciende la apreciación que afirma, con justicia, que los paises iberoamericanos somos

herederos de la cultura hispana.

España, creadora permanente de Valores, siendo ella misma. Cómo nación, un valor que desborda los

límites de su propia geografía, encuentra en nuestra América inagotable repercusión para cada una de sus

creaciones. Así, cuanto se enseña en estos claustros proyecta en mi país, aun fuera de los círculos

universitarios, su eco fecundo e incitante. Los maestros de esta brillante juventud española, son maestros

que los argentinos respetan, quieren y siguen.

Quien os habla, nos habéis dicho, es un político; un hombre que tiene la aspiración de ser intérprete de su

pueblo. Lo hace con profunda fe, confiando en el auxilio de Dios para no equivocar en encamino que ha

escogido. Pero, como político, es por naturaleza hombre atento a la inmediata realidad, pronto a buscar

soluciones concretas a los arduos problemas que cada jornada le presenta. Con esto, quiere deciros que

transita otros caminos que los de la pura especulación. Las responsabilidades que he asumido en mí vida

me obligan a actuar sobre la realidad, y en esta Universidad de Madrid veo lo que vén todos los

argentinos, y lo veo a través de nombres que fecundan el pensamiento de mi país: recuerdo a Ortega, cuyo

viaje argentino fue un largo estremecimiento para mi nación; recuerdo a Ramón y Cajal. el hombre que

alguna vez sé llamó él mismo a la realidad porque en el camino de la ciencia infatigable había debilitado

su amor por la locura del "Quijote"; a Pedro Laín Entralgro, a quien citan con veneración los científicos

de mi país: y también, señores, a Menéndez Pidal, a Menéndez Pidal, a cuya juventud de noventa y un

años yo me inclino reverente cómo americano para decirle que si los españoles lo consideran muy suyo,

señor, nosotros estamos orgullosos americanos de contarlo también como nuestro maestro. Decía a

Menéndez Pidal, quién a trates de sus discípulos Amado Alonso y América Castro, dejó en el Instituto de

Filología de la Universidad de Buenos Aires que ellos fundaran, la impronta de su talento."

Al llegar a este punto le fue dedicada una gran ovación a D.. Ramón Menéndez Pidal.

"Perdonadme—continuó el doctor Frondizi—por haber abundado en recuerdos que son presencia vivr, en

los muros de esta Universidad. Perdonadme también por las omisiones de esta reseña. No es olvido, sino

respeto a vuestra propia atención. Quiero, si me lo permitís, aprovecha? esta ocasión, propicia como

pocas, para esbozar algunas de las líneas que definen nuestro ser nacional.

LA ESENCIA DE LO ARGENTINO Al definir nuestra propia nacionalidad, procuramos expresar la

reunión de los elementos que la constituyen. Así, en todos sus aspectos, encontramos la presencia

española que surge de esa manera como tema permanente y como factor constante, en el proceso de forjar

en la diversidad un estilo único de pensamiento.

Nuestra geografía, en el territorio que ocupamos, es descubrimiento hispano, y no hay un palmo de

nuestra tierra que no haya conquistado para nosotros, el español. Aún el primer reconocimiento de nuestro

Sur, que encierra en su entraña el futuro argentino, está asociado a uno de los actos más luminosos dé la

genial aventura del género humano. Ocurrió circunvalando el mundo, en una hazaña que. por si sola

bastaría para señalar la presencia española en el renacimiento.

El idioma que los españoles llevaron a nuestras playas es allí lengua universal. Amasado con la tierra, no

constituye un dialecto sino la expresión precisa de nuestras propias modalidades nacionales. Hoy,

nuestros hombres de letras saben que su espíritu puede volar tan alto como lo quiera su talento, porque

cuentan para su expresión con la lengua castellana. Tenemos literatura propia, vigorosa e independiente

porque constituímos una nación cabal. Pero, seríamos injustos si no reconociéramos las fuentes. Debemos

a esta España el fuego inspirador de sus letras, la invitación que resulta de su arte, el estímulo que surge

de sus creaciones.

Con vosotros nosotros los argentinos rezamos a un mismo Dios y así, en cada jornada, el argentino y el

español, comulgan en el mismo templo. España llevó el Evangelio con la conquista. Quienes la

emprendieron proyectaron el espíritu del caballero andante en tierras de América. De ellos somos

orgullosos herederos y aunque luego se sumaron a la trayectoria nacional hombres de todos los orígenes,

lo español quedó como signo inagotable de nuestro ser nacional. Esto mismo de amalgamar una

personalidad es típicamente español. Al cabo también es España síntesis magnífica de diversos elementos.

El español que vino a nuestra tierra era un misionero, tenaz, perseguidor de un sueño: incorporar a las

viejas latitudes un mundo desconocido; brindarle a la fe nuevos hijos y nuevas dimensiones. Y así surge,

del triunfo de un sueño, la tierra nueva. Así nace América para ser depositarla de la esperanza de los

hombres. Nace América sin renegar de los legados que la fecundan. Nace América para sublimar el signo

de España y dar testimonio ante la historia de que sólo se hinca el tiempo ante las victorias de la fe.

Señores: Quisiera que esta fugaz incursión de un político en el quehacer intelectual, sea considerada tan

sólo como una tentativa de interpretar, desde la perspectiva argentina la presencia de España en mi tierra.

Y si me permitís, señor rector, recogiendo vuestras palabras, quiero decir que en realidad una de las más

altas formas de lo docencia que tiene el ser humano., es ser político. Como pretendemos gobernar a partir

de la realidad, esta interpretación nos ha sido y nos será indispensable. Al formularla a vosotros, cumplo

con un mandato de mi patria, que quiere rendir testimonio de profundo y de sincero agradecimiento.

Muchas gracias."

Grandes e insistentes aplausos fueron tributados al Presidente argentino cuando terminó su Importante

discurso

BRINDIS EN LA COMIDA DEL PALACIO DE LA MONCLOA

FRONDIZI: "Os aseguro que cada momento transcurrido de nuestra historia independiente acerca

más a nuestros pueblos"

"ESPAÑA Y ARGENTINA, SURGIENDO DE UN MISMO PASADO, MARCHAN JUNTAS HACIA

LA ESPERANZA" .

FRANCO: "España os reconoce con orgullo irreprimible al ver a la Argentina llena de dignidqd y

de ímpetu y depositaría fiel de la Hispanidad" .

"EN ESTA FE DE VIDA REBOSANTE QUE NOS DAIS DESCUBRIMOS EL MEJOR CAPITULO

DE NUESTRA HISTORIA"´.

Anoche, en. el Palacio de la Moncloa, el Presidente de la nación argentina y la señora de Frondizi,

ofrecieron al Jefe del Estado español y señora de Franco, una comida. Asistieron: Don Fernando María

Castiella, ministro de Asuntos Exteriores,, y señora; D, Diógenes Tabpada, ministroargentino de

Relaciones, Exteriores y Culto; D. Antonio Barroso, ministro del Ejército, y señora; don Felipe Abárzuza,

ministro de Marina, y señora; D. Camilo Alonso Vega, ministro de la Gobernación, y señora; D. Esteban

Bilbaó, presidente de las Cortes Españolas; don Héctor D´Andrea, embajador de la República Argentina,

y señora; D. José María Alfaro, embajador de España en Buenos Aires, y señora; el conde de Mayalde,

alcalde de Madrid, y señora; D. Fernando Duran, senador; el teniente general D. Carlos Asensio, jefe de

la Casa Militar de Su Excelencia, el brigadier D. Baldomero Jorge Llérena, jefe de la Casa Militar, de Su

Excelencia el Presidente de la Argentina; el conde de Casa Loja, jefe de la Casa Civil del Jefe del Estado

español; D. Oscar López Serrat, diputado argentino; D. Segismundo Royo Villanova, rector de la

Universidad de Madrid, el general Laviña, segundo jefe de la Casa Militar de Su Excelencia el Jefe del

Estado español; D. Francisco Javier Sán chez Cantón, director ,de la Real Academia dé la Historia; D.

Ignacio Bunge, ministro Consejero, de la Embajada argentina, y señora, D. Fernando Fuertes de

Villavicencío, segundo jefe e intendente de la Casa Civil de Su Excelencia el Jefe del Estado español; el

teniente coronel doctor Jaime Nevares; el ayudante de Campo del Jefe del Estado español de servicio, y

el edecán de turno del Presidente de la nación argentina.

Brindis del presidente Frondizi

"NUESTRA EMANCIPACIÓN FUE SÍMBOLO DE UNIDAD"

A los postres, el Presidente de la nación argentina pronunció el siguiente brindis:

"Excelentísimo señor:

Al ofreceros esta comida, quiero con ella agradecer la cordial invitación del Gobierno español.

Hemos venido a esta tierra ciento cincuenta años después del momento aquel en que nos separamos de

España. Os aseguro que cada momento transcurrido de nuestra historia independiente, acerca más a

nuestros pueblos, ya que ellos perciben cada día con mayor claridad el profundo sentido de nuestra

emancipación.

La batalla fue dolorosa; pero toda separación está hecha de dolor. Si en ella hubo sangre, siempre

desgarra el ver la luz primera. Pero ese dolor y esa sangre, las de la madre y el hijo, fueron símbolo de

amor, y no de odio; fueron símbolo de unidad, y no de separación.

Hoy podemos afirmar con orgullo que la mirada satisfecha de España y la mirada agradecida de nuestra

patria son los vínculos indestructibles que unen a nuestros pueblos.

Visita por primera vez España un presidente argentino en ejercicio para deciros lo que hemos hecho de

vuestro legado, para mostraros como hijos orgullosos los frutos de nuestra amorosa rebeldía. La mañana

clara de hoy, inundada por la luz castellana, nos encontra unidos frente al altar recordando aquel día de

julio en que nos separamos y agradeciendo al Altísimo que la sangre entonces derramada tuviera para

siempre el signo del amor. Las banderas que esta mañana se unieron en el viento, la bandera de España y

la bandera argentina, no son ya los estandartes de la guerra; la proclama fraterna de su abrazo vibra en la

entraña misma de los dos pueblos. Hace algunas horas quiso España que entre las glorias de que Madrid

es purísima evocación figurara el caballero cristiano forjador de nuestra independencia, José de San

Martín. El monumento que la prefigura la piedra colocada será el símbolo del encuentro definitivo. San

Martin, nacido en tierra argentina, pero con sus venas llenas de sangre española, ofreció a la

independencia de América el mismo noble coraje, el mismo arrojo hidalgo que antes ofrendara a la causa

de España. Así, luchando por ambas, unió para siempre vuestra patria y la mía en los trazos diáfanos de

su vida heroica.

El día de emoción que hemos vivido hoy confirma ante la Historia que España y Argentina, surgiendo de

un mismo pasado, marchan juntas hacia la esperanza.

Y ahora, señor, que os he agradecido como Jefe del Estado argentino al Jefe del Estado español,

permitidme tam bien que en nombre de mi esposa y en el mío propio le agradezca al Generalísimo Franco

y a su esposa todas las atenciones que hemos recibido aquí, en tierra española, que nos han permitido

sentirnos, realmente, en nuestro hogar. Muchas gracias."

Discurso del Jefe del Estado español

EL "EJE DE MARCHA" PARA LA GRAN FAMILIA HISPÁNICA

En respuesta a esas palabras del Presidente Frondizi, el Jefe del Estado español Generalísimo Franco,

contestó con el si guíente discurso:

"Señor Presidente:

Con profunda gratitud he escuchado vuestras palabras. Nada puede alegrar tanto el corazón de los

españoles como esa sensible y noble comprensión que nos mostráis del diálogo hondo y secular entre

nuestros pueblos. En ese diálogo encontráis vosotros, argentinos, la viva raíz de vuestro ser, y en él

encontramos nosotros, españoles, como un ensanchamiento de nuestro espíritu; un gozoso

ensanchamiento hacia los horizontes ilimitados de América, en donde palpitan jóvenes y vigorosos, los

pueblos de nuestra común estirpe.

A ese espíritu filial con el que tratáis el nacimiento de vuestra nación, que dio lugar un día a la separación

de nuestros pueblos, correspondió la comprensión de la vieja Patria, que supo superar con amor los

dolores de aquel trance. Si examinamos hoy, con la perspectiva y serenidad, qué nos da la distancia, aquel

acontecimiento y analizamos los sucesos políticos que imprimieron carácter a nuestra vida en común en la

primera década del pasado siglo, que culminan en la invasión napoleónica que provocó el Alzamiento

Nacional que puso en pie a las Españas de las dos orillas del Atlántico; si pensamos en la común

decepción nacional al no haberse sabido aprovechar la victoria y ponderamos los graves errores políticos

que caracterizaron a toda aquella época que acabaron dando vida y razón a nuestras contiendas civiles, se

explica el que el espíritu y vitalidad de los pueblos nuevos de América dieran ímpetu y decisión a

aquellos españoles de ultramar que, como los de hoy, no quisieron conformarse con la decadencia.

Si una guerra civil se encendió en América, dos guerras civiles y múltiples períodos revolucionarios nos

sacudieron sucesivamente en el viejo solar, y aún en los tiempos modernos fue necesaria una dura

Cruzada para la salvación y liberación de nuestra Patria.

Esta generación de españoles que no pudimos conformarnos con una España en peligro de perecer, una

España quecomo vosotros, amábamos, pero que no nos gustaba, comprende mejor las causas que

pudieron precipitar una emancipación que por natural mayoría de ideas un día tenía que llegar.

Al reconocernos unosy otros en el pasado y pensar juntos en el futuro, estamos ya señalándonos una tarea

que exige auestra acción, un "eje de marcha" para que por él camine la gran familia hispánica con la

convicción de que su inmenso potencial humano y su riqueza espiritual podrán movilizar una fuerza

repleta de esperanza para el mundo actual.

Como decís, señor Presidente, aquí estáis para mostrarnos la realidad de un pueblo en el que ha fecundado

la herencia española. Y España, podéis estar seguro, os reconoce con orgullo irreprimible, al ver vuestra

nación argentina, que vos encarnáis en este momento, llena de dignidad y de ímpetu, depositaría fiel de

sus tradiciones hispánicas y juvenilmente entusiasta con sus quehaceres de hoy y sus proyectos para el

futuro; henchida de riquezas y de posibilidades y, al mismo tiempo, poblada por las sombras de sus

héroes, imaginarios y literarios como Martín Fierro, o reales e históricos como los caudillos de vuestra

Independencia, pero siempre hidalgos de pura fibra española.

En esta fe de vida rebosante que nos dais, España descubre el mejor capítulo de su historia—el de

América—, porque no es un capítulo cerrado, sino abierto hacia el futuro y en él está inscrito

indeleblemente el nombre de Argentina, vuestra patria, por cuya felicidad quiero, con emoción

entrañable, brindar esta noche."

 

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