Autor: Urbano, Pilar. 
 Con Leopoldo Stampa, presidente de Anepa. 
 Reformistas en lo económico-social, no en lo constitucional     
 
 ABC.     Páginas: 2. Párrafos: 42. 

Viernes

PÒLITICO

Con Leopoldo Stampa, presidente de Anepa:

REFORMISTAS EN LO ECONÓMICO-SOCIAL NO EN LO CONSTITUCIONAL

—No comprendo cómo le han dado tanta trascendencia algunos periodistas a un hecho absolutamente

normal y sin significado netamente político: mi almuerzo del otro día con el ministro Solís. Solís y yo

somos buenos amigos. El perteneció a Anepa, la Asociación de «estudios», no la política, ¿eh?, por lo

menos dos años... y nos veíamos todos los lunes. Cuando Solís y yo almorzamos juntos o charlamos,

consumimos el noventa por ciento del tiempo contándonos incidencias del verano, del tiempo recién

pasado o de asuntos personales que ni van ni vienen. ¡Mujer!, algo de Anepa, la Asociación política que

presido, sí que hablamos, pero... sin gran importancia. Se lo aseguro.

Leopoldo Stampa, notario de Madrid, me recibe en su despacho de «profesional no político», como gusta

decir, y va medularmente a la exposición de las bases doctrinales de su programa asociativo. No es

tiempo de anécdotas periodísticas, sino "de encarar resueltamente la problemática nacional y proveer de

soluciones reales el futuro inmediato. No hay anécdotas, pues; salvo en el «off the record» final, cuando

Stampa me regala un par de experiencias personales sobre el «expolio» padecido por clientes suyas

portugueses y sobre las «prisas primarias» del embajador Fraga en una cierta reunión a la que asistió

también Stampa. Pero los «off» de las entrevistas se silencian.

Salimos de una política...

—Y usted cree, señor Stampa, usted debe creer firmemente en la participación política «plural» que

puede conseguirse vía asociacionismo, porque sino no habría organizado Anepa...

—Bueno, vamos por partes. Yo, personalmente, creo y quiero la participación política, pero sin cargos.

Participación, sí; carguismo, no. Lo que ya no sé, no puedo saberlo, es si el pueblo sabe lo que es

asociarse.

— Habrá que hacer una «catequesis»...

— Las Asociaciones tardarán aún cuatro o cinco años, por lo menos, para estar en buen rodaje político.

Tenga usted en cuenta, Pilar, que salimos de una política de designación y vamos a pasar a otra política de

elección, de participación, de representación. Eso no se improvisa.

"¿Después de Franco las Instituciones? No. Después de Franco, los hombres"

"Participación, sí. Carguismo, no"

"Las Asociaciones tardarán aún cuatro o cinco años en estar en rodaje"

"Rechazamos cualquier totalitarismo que niegue las categorías espirituales de la persona humana"

—Habrá que hacer otra «catequesis». Hemos nacido y crecido bajo el dogma digital incuestionable. ¿Y

cómo programa Anepa esa participación de todos?

—La participación pública es un concepto más amplio que el de participación política, y ha de extenderse

a los campos de la cultura, la educación, la empresa, la profesión y las demás actividades sociales. El

Estado ha de estar organizado democráticamente.

—Es decir...

—Autogobierno de la sociedad, sin permitir el acceso al Poder de un grupo o grupos que se impongan a

los demás. Rechazamos toda clase de totalitarismos que nieguen u olviden la supremacía espiritual de la

persona humana.

La persona, causa y fin de la acción pública

—La persona. Un punto «clave» en cualquier programa político.

—En Anepa, el hombre es causa y fin de la acción pública. Todo progreso ha de estar sometido a la

dignidad del hombre. Esto es fundamental: el respeto a los derechos básicos de la persona. No admitimos

ninguna teoría o conducta política que reduzca al hombre a categorías de mero consumidor o de simple

objeto social.

—Son ideas cristianas. ¿Hacen ustedes alguna definición de tipo confesional?

—No. En absoluto. Pero prácticamente todos los anepistas somos cristianos, católicos, y,

consecuentemente, llevamos nuestras creencias y nuestra norma moral a la política como valor individual

primordial. Si dejásemos las creencias fuera de nuestras actuaciones políticas o sociales personales... sería

un divorcio inadmisible.

—Evidente. En las bases doctrinales de su Asociación se afirma la necesidad de una «adecuada

descentralización» y el «cultivo de las variedades» regionales... ¿Podría precisar, señor Stampa?

—Sí. Sin renunciar a la soberanía del Estado, a la unidad nacional, es necesario acercar los centros de

decisión a la población afectada, robusteciendo para ello las Administraciones locales. La

descentralización es necesaria para que cualquier municipio, comarca, provincia o región participen en la

gestión pública.

—Otro tema: Constitución. ¿Se embarcan en la aventura de propugnar una posible reforma

constitucional?

—No. Aceptamos la Constitución como ordenación de una serie de valores hacia los que tiende la

comunidad nacional; como cauce, no como freno; susceptible de modificación a través de sus propias

instituciones, salvo en sus principios, esencialmente permanentes. Pero, dentro de nuestro acatamiento y

fidelidad a la Constitución, estamos dispuestos a propiciar una perfección dinámica, evolutiva. No somos

quietistas. Pero tampoco vemos la necesidad quirúrgica de una nueva Constitución. De 1812 a 1936 se

ha cambiado 16 veces la Constitución; ¿y qué se ha conseguido? Rencor, odio, enfrentamientos.

—¿Podría usted sintetizar el «idearium» de Anepa, que más que un programa de acción parece un talante

de presencia?

—Sí, realmente es un talante nuevo, serio, profundo de libertad. Esto es lo que nos caracteriza: el amor a

España, la adhesión a la Constitución y a la Monarquía, el deseo de Justicia, la prevalencia del hombre

social y el Estado.

—Tan sólo en el punto primero de «Orden Social», Anepa redacta seis veces la palabra «reforma».

—Refiriéndonos a la reforma y revisión del orden económico-social. Porque no somos reformistas en

cuanto a lo constitucional, pero si en cuanto a lo económico y social.

—¿«Después de Franco, las Instituciones»?

—No. Después de Franco, nosotros.

—¿Nosotros? ¿Quiénes? ¿Hay «herederos nominales» del Régimen?

—Nosotros somos todos los españoles que queremos la paz, la prosperidad nacional, la virtud, el civismo,

la justicia. Las Instituciones no lo son todo. Son... una mitad en la historia; la otra mitad son los hombres

que dan vida a esas Instituciones.

Lógicamente, durante algún tiempo será inevitable un posfranquismo sin Franco. Otra cosa sería una

ruptura, o un golpe de Estado, o una revolución. Lo natural ha de ser una continuidad sin sobresaltos,

pero, eso sí, con una honrada adecuación de las Instituciones.

—En ese «después» de la Monarquía-instauración, ¿seguirá teniendo validez el Movimiento?

—Bueno..., yo creo, personalmente, que el Movimiento-Organización quedará sustituido por las propias

Asociaciones políticas; éstas darán una nueva estructura al Movimiento y una diferente configuración al

Consejo Nacional, donde, legítimamente, habrán de estar representadas. Las Asociaciones abrirán al

Consejo Nacional en un pluralismo.

• "Sería un divorcio inadmisible que dejásemos nuestras creencias cristianas fuera de la personal

actuación político-social"

• A finales de septiembre, Anepa en el Consejo Nacional

• "Las Asociaciones sustituirán al Movimiento"

• "Las fronteras legales han de estar en el lado de acá del comunismo"

—Cuyas fronteras «legales» ¿llegan hasta?...

—Esas fronteras han de estar en el lado de acá del comunismo. Clara, rotunda y firmemente nos

oponemos a cualquier participación política del comunismo en España. Y nos oponemos porque tenemos

ojos para ver lo que el comunismo ofrece y lo que en realidad entrega. Sabemos que todos los países que

cayeron bajo la dictadura comunista jamás lograron desprenderse de ella. Si la esclavitud es siempre

triste, aún lo es más cuando el amo no muere nunca y tiene por credo «la utilidad» y por religión... el no

tenerla.

—Para no enzarzarnos en la trampa de una clasificación trasnochada entre «derechas» e «izquierdas:»,

¿por qué no encuadra usted la situación de Anepa respecto a las demandas del Estado y la sociedad y los

derechos-deberes del hombre? Quizá así nos entendamos todos mejor...

—No. Lo que hoy diferencia unas pretensiones políticas de otras es que el hombre prime sobre la

sociedad y el Estado, o al revés. Nosotros opinamos que «el sábado» —es decir, el artilugio público, la

invención jurídica— «es para el hombre», y no al revés. Creemos que todo progreso social ha de estar al

servicio del hombre. Por eso no somos tampoco socialistas: someteríamos al hombre a la más impersonal,

fría, reglamentaria de las dictaduras sociales: la burocracia.

Contestando a su pregunta, y aun a riesgo de «la trampa» de las derechas y las izquierdas,

convencionales, no me Importa decirle que somos de izquierdas («buscadores del progreso y la justicia»)

en lo económico y social. De derechas («buscadores de la paz y el orden»), en lo político.

—una derecha social, digamos por etiquetar.

—Una derecha social. Vale.

—¿Cuándo estará lista la documentación de Anepa para su presentación ante el Consejo Nacional?

—En la última semana de septiembre, calculo. Estamos en plena recolección de actas provinciales.

Llevamos ya diez, y otras tantas anunciadas.

—¿A quién convoca Anepa?

—Hay gente muy variada: profesionales liberales, obreros y campesinos también..., clases medias. Entre

los cincuenta promotores puede usted encontrar periodistas, ingenieros, deportistas, labradores,

catedráticos...

—¿Mujeres?

—Si. Y no pocas. En la Junta directiva, por ejemplo, hay varias mujeres: María Luisa Jordana de Pozas,

Ana María Quevedo Queipo de Lumo, Pilar Díaz Plaja, Mercedes Ballesteros...

Pilar URBANO

(Fotos T. NARANJO)

 

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