Informe al Gobierno del Consejo de Empresarios. 
 No es oportuna una intensa política de reactivación inmediata     
 
 Ya.    02/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

2-II-77

ACIÓN ECONÓMICA

Informe al Gobierno del Consejo de Empresarios

No es oportuna una intensa política de reactivación inmediata

Podría deprimir aún más la actividad productiva

El Gobierno debe explicar al país los problemas y las consecuencias de no llegar a una solución, así como

los sacrificios que hay que afrontar cuando se establezca la política económica adecuada

Entre las medidas a corto plazo que se proponen figura la limitación real de precios y salarios y rentas no

salariales y una mayor flexibilidad para la peseta

Las medidas a medio plazo deben tener clara incidencia en el sistema fiscal, fomento del ingreso público

y racionalización del gasto

El Consejo Nacional de Empresarios ha hecho público oficialmente el importante informe económico

enviado al Gobierno en relación con la crisis económica actual y que adelantó YA el pasado domingo. En

el citado documento se solicita la adopción de un conjunto de medidas a corto y medio plazo con objeto

de hacer frente a la problemática económica del país.

Ante las características fundamentales de la coyuntura económica actual—dice el informe—, en la que

coexisten una fuerte recesión de la actividad, con la persistencia de graves desequilibrios fundamentales,

entre los que destacan unas fuertes tensiones inflacionistas y un abultado déficit exterior! así como un

volumen de desempleo inquietante, no parece oportuno el ejercicio de una intensa política general de

reactivación de forma inmediata. Tal acción viene fundamentalmente desaconsejada porque no se ha

logrado dominar en absoluto las tensiones inflacionistas. La adopción de unas medidas reactivadoras con

carácter generalizado podría provocar un mayor recrudecimiento de las mismas que obligaría, a no tardar

mucho, a efectuar un giro total que no sólo deprimiría aún más la actividad productiva, sino que incidiría,

con fuerza creciente y de forma negativa, sobre las expectativas empresariales y socavaría de forma

importante la ya mermada confianza de los empresarios en la racionalidad de las medidas de política

económica.

Sin embargo, la actual situación de depresión económica, especialmente acusada en determinados

sectores productivos y con un claro reflejo sobre un creciente nivel de paro, que llega a elevadas e

insoportables cotas en determinadas zonas geográficas del país, aconsejan, por un lado, la adopción de

determinadas medidas de carácter general, que principalmente reduzcan las tensiones de costes y despejen

las expectativas empresariales, acompañadas de otras de carácter específico y localizado encaminadas a

solucionar situaciones críticas con carácter urgente y prioritario.

Hacia una agricultura

Es preciso organizar una agricultura y ganadería modernas. En este sentido, la política seguida hasta la

actualidad ha sido inconexa, fragmentaria, sin visión de conjunto y con Innumerables distorsiones en

cuanto a precios, subvenciones, Importaciones reguladas e inoportunas, etc. El gran estrangulamiento de

nuestra economía es la insuficiente producción de bienes agrarios alimenticios. Hay que reconsiderar la

política seguida en el sector agrario, contemplado en su conjunto, dándole una auténtica prioridad y

liberándole previamente de lo que haya de innecesario dentro del entramado Intervencionista.

Considera el Consejo de Empresarios que es Imprescindible una completa y clara información por parte

del Gobierno, que, por un lado, explique al país los problemas fundamentales con los que nos

enfrentamos y las consecuencias de no llegar a una solución, y, por otro, el planteamiento de una política

económica fundamentada en unos objetivos concretos a alcanzar, resaltando los sacrificios que hay que

afrontar.

En un orden de prioridad, la inflación debe ser considerada como el problema número uno de la economía

española.

A juicio del Consejo, las acciones a emprender deberán centrarse en conseguir los siguientes objetivos:

Implantación de una política económica, a corto y medio plazo, global, coherente y adecuada; concreta y

clarificadora para las expectativas empresariales.

Reorientación de nuestro sistema económico hacia una verdadera economía de mercado.

La futura política debe estar presidida por el principio de la reorientación productiva española

y, en este sentido, la actuación inmediata debe consistir en: producir a costes competitivos, reorientar la

estructura productiva con el fin de que pueda absorber mano de obra; equilibrar convenientemente

nuestra estructura productiva industrial, orientándola hacia aquellas producciones más adecuadas

para nuestro mercado, canalizándola hacia proyectos de dimensión y tecnología intermedia; conseguir

una dimensión más adecuada de la estructura productiva, sin que ello signifique la desaparición de la

pequeña y mediana empresa. A ésta hay que, ayudarla tecnológica y financieramente.

Dentro del actúa) contexto económico se necesita también con toda urgencia un programa financiero

a doce meses, parecido al que en circunstancias de cambio institucional acaba de seguir también un gran

país iberoamericano.

Hay que destacar, por último, que la política que se adopte debe ser aceptada por todas las fuerzas que

intervienen en el proceso económico, ya que, en caso contra rio. podrían darse resultados contrarios

a los previstos.

Medidas a corto plazo

Como medidas a corto plazo se proponen:

Limitación real de precios con las excepciones técnicamente justificables; de salarios, dentro del

mantenimiento de su poder adquisitivo y de rentas no salariales.

Equilibrio presupuestario, en línea de austeridad del Gobierno y señalando un tope máximo en e)

gasto público consultivo.

Reducción de costes de las empresas por la Seguridad Social.

Flexibllización de plantillas para evitar paros encubiertos generadores de inflación.

APOYO A LA INVERSIÓN

Apoyo a la inversión, con acciones concretas y eficaces y programación de inversiones intensivas en

actividades que impliquen una mayor mano de obra.

Actuación para conseguir e! equilibrio de la balanza de pagos, con medidas de exportación de

mercancías y servicios, fortalecimiento del turismo exterior, sustitución de Importaciones, etc.

Margen de fluctuaciones de ia cotización de la peseta más flexible, pero no devaluación de la

misma.

Una política más realista de tipos de interés que adecué el precio del dinero a la situación real de la

economía y elimine tipos discriminatorios.

Medidas a plazo medio

A medio plazo deberían articularse medidas que tuvieran clara incidencia en e] sistema fiscal, fomento

del ingreso público y racionalizando el gasto. También los que debieran incidir en la estructura

productiva. Ta1es medidas podrían ser:

Medidas de política antiinfla-cionista, articulando una política de rentas coherente y un sistema

fiscal justo y flexiblp

Política comiiiconu? a sustituir importaciones y fomentar exportaciones. Política energética, agrícola e

industrial, orientada básicamente para reequilibrar la balanza de pagos.

Política financiera que estimule el crecimiento del ahorro institucional y privado. Política monetaria que

frene los excesivos impulsos en el crecimiento de las magnitudes monetarias, en forma

discordante con el aumento de la productividad

.

PLANIFICACIÓN* Y REFORMAS ESTRUCTURALES

Política planificadora especifica que incida en el nivel de empleo y en el equilibrio exterior.

Reformas estructurales e institucionales de la economía y de la sociedad española coherentes con el

equilibrio requerido y con un sosegado crecimiento del producto y la renta nacional sin

incidencia negativa por el exceso de demanda. Política conducente a una redistribución de la riqueza y

la renta a nivel personal.

Política de desarrollo regional . coherente con las necesidades de la población española que frene

los movimientos migratorios que despueblan grandes áreas del territorio nacional y que

congestionan, con elevados costes sociales, las áreas industrializadas ya supe)pobladas.

 

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