Autor: Mota, Ignacio H. de la. 
   De la situación empresarial     
 
 Pueblo.    29/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

De la situación empresarial

Buscando las causas que motivaron la tremenda

caída de las cotizaciones de nuestra Bolsa nos encontramos, además cíe con otras muchas, con las que

tienen su origen en la venta que de su cartera de valores tuvieron que hacer las empresas, tanto grandes

como pequeñas y medianas, sobre todo de estas das últimas categorías, para hacer frente a sus

necesidades de tesorería. Que no deben olvidarse las estrecheces pasadas y que abocaron a mái de una

empresa —con todo lo que ello supone en lo económico y en [o social— a la desaparición más cruenta, Y

las que consiguieron salvar e! temporal -vieron sus reservas sensiblemente mermadas por esas ventas

apresuradas, y al precio que fuera, que tuvieron que hacer. Y lo malo es que la cartera restante se

encuentra a unas cotizaciones que se abren las carnes —a.l pobre empresario— sólo en pensar que el

agravamiento de la situación económica pueda obligarle 8 seguir liquidando esos va/ores que de tales, ya

solo les va quedando el nombre.

Esa acción, obligada de realizar los títulos en cartera, tiene una incidencia de gran peso en la marcha de

las cotizaciones, capaz, por sí sola (con que no digamos si a ella se unen otras acciones) de impedir,

involuntariamente, que la situación bolsística meiore. ¿Continuará esa tendencia señalada durante el

próximo año 1977? De la lectura de los informes que por ahí circulan y del conocimiento de las conclu-

siones que se obtienen de seminarios y de mesas redondas ai más alto nivel, parece ser que sí, que el año

que está a punto de comenzar, y con la nueva subida del petróleo, no augura nada nuevo a escala mundial.

Ni a escala nacional, por supuesto, ya que a esas dificultades externas hay que añadir los problemas

propios, esos que en estos días preocupan y ocupan al Gobierno de manera especial y que. a! parecer,

producirán nuevas medidas económicas, como se ammciabsn ayer, que se acordarán en el próximo

Consejo, o soase, mañana.

Sin entrar en futurologias de las medidas eme a nivel gubernamental puedan tomarse, y que en cualquier

caso tendrán que ser muy severas- si se quiere enderezar el rumbo de la economía española,

imprescindible para el feliz resultado de la democracia en ciernes, hay que señalar la noticia de ayer sobre

tos nuevos impuestos municipales que entrarán en vigor desde primeros de año y cuya incidencia sobre

las actividades empresariales no dejará tampoco de sentirse, .con lo que el capitulo de gastos (¿dónde

dejamos los incrementos de los nuevos convenios laborales?) seguirá inflándose y obligará, en r.o pocos

casos —ya qus la austeridad guste o n>i gus´e, impErara en los próximos, tiempos sí se pretende arreglar

e! problema que nos ahoga-- a tener que seguir vendiendo valores para salvar el negocio principal en

tanto cambia e! ciclo negativo que estamos padeciendo, ya que decir viviendo seria casi un contrasentido.

Naturalmente muy difícil será que alguna de esas empresas pueda destajar parte de sus beneficios a la

reconstitución de su mutilada irin.pi a. con io quf ¡a demanda se verá a. falta de uno de sus cajigas r»n>-

pradores de la máxima, importancia.

En resumen´ aue cualquier medida que pueda adaptarse y que tensa como objetivo a la empresa —fuente

de ríoue7.fl y de puestos de trabajo, no se olvide—, debe meditarse profundamente por las repercusiones

que de toda índole puedan tener. Y sobre todo, por sus efectos sobre la moral empresarial, tan perjudicada

últimamente y no sólo por realidades.

¡Es que no amplía!

Aunque ya lo señalaba ayer en el comentarlo de urgencia sobre el desarrollo de la sesión bursátil no estará

de más repetir que cuando vimos cómo era demandado el papel de Iberduero y daba un salto de nada

críenos que cinco enteros, fueron muchos los que atribuyeron drena subida af hecho de tfue se había

asegurado que no habría, dentro de 1976, ta prevista ampliación de capital en dicha entidad. Verdad o

puro y simple rumor. !o cierto es que el hecho se comentó: que es enormemente significativa. dejando al

margen e) nombre de la entidad que ha servido tomo pretexto para esa manifestación de la opinión

pública respecto a) fenómeno de las ampliaciones de capital.

Los triunfadores bursátiles

Ahora que todo el mundo elige al mejor del año. nosotros no vamos a ser una excepción Dentro de este

triste y abatido mundo bursátil que hemos vivido, en el que el pasado día 23 ya se registraba baias. denfro

de! año 76. de nada menos que e! 51.10. como en Cernemos Alba. o del 50.62. como en Er!¡fVa-dora

Española hay que consonar CTJP wmbién ha habido en´iciadí-s que han hecho su aeosto. pocas en verdad

como Fosforera con una variación acumulada positiva del orden del 31.81 por 100: see-uida de: Banco

Exterior de España, con el 19.25: e! Banco de Granada. con el 13.22 y. cerrando marcha. Tubacex, con el

4 67 Y de ahí. para abajo. P¡ resto d? ios colegas ¡Enhorabuena y que al final de 1977 nos véannos

obligados a no citar a ninguno por falta de espacio! Amén.

Funes Robert dixit:

La posición financiera internarinnal dp España PS sólida, rjti´pripnrln r!p ba«;p la actual campaña de des-

prestígio que oartlpndo rtP una supuesta crísis de la balanza de pagos pstá Viunrl´pnrtn ta Bolsa y

desmoralizando y paralizando aún más a! empresario » Declaraciones a la agencia Cifra. ¿Remedio? Uno

aue está al otro tarjo de la economía PSP que lodos hemos repetido tantas veces: «¡SUsUM corda!» Y

aquí también tftiao aue noacr el amprf

El día que perdí aquello...

Con pc-iirnso :le mis queridos compañeros v =un¡Br>.. Amilibia y Yale más de una empresa Que cotiza

en Bolsa recT´-ria-ft >=• íñn 1976 , niño ei año en que ppr-din ´Kiupllf1 ^´ dfrir el 100 virginal Ayer

mi^mo, =.m n ´rm5 eif´í o perdieron Altos Hornos de Vizcaya. y Sevillana Lo que ha^e faita es que sea

por ¡jo( o tiempo.

Ignacio H. DE LA MOTA

PUEBLO 29 de diciembre de 1976

 

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