Autor: Triviño López, Ricardo. 
 Alfredo Corral, Presidente de la Unión Nacional de Empresarios de la Construcción. 
 Las empresas descapitalizadas y 180000 parados (de un censo de un millón doscientos mil trabajadores), balance de una situación critica     
 
 Pueblo.    21/10/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

LAS EMPRESAS DESCAPITALIZADAS Y 180.000 PARADOS (de un censo de un millón doscientos

mil trabajadores).

BALANCE DE UNA SITUACIÓN CRITICA

Alfredo Corral, presidente de la Unión Nacional de Empresarios de la Construcción

Para finales de año se prevé en un 30 por 100 la disminución de contratación del sector Las empresas de

la construcción estén financiando al Estado por valor de setenta Y cinco mil mil Iones de pesetas

«Es urgente que la Administración legisle en favor de los empresarios si se desea que el sector subsista»

HA habido nubarrones sobre el cielo del sector de la construcción el presente año. Los empresarios están

dispuestos a calificar el tiempo pasado —los conflictos registrados en lo que va de año— como el de peor

climatología que les ha tocado vivir. Las predicciones no son optimistas. No se avecinan frentes fríos que

congelen un tanto la situación y sí más bien frentes calientes que hagan subir la temperatura de una

situación que no es —según la visión de los empresarios— nada optimista.

Recientemente, el presidente de la Unión Nacional da Empresarios. Alfredo Corral, informaba en una re-

unión da la Junta general de la Unión Provincial de Empresarios de Val encía que, presumiblemente, para

finales de año el volumen de contratación de obra urbana descendería en un 30 por loo respecto al año

anterior, y que de las empresas que habían quebrado o formulado suspensión. de pagos durante el año en

la provincia de Valencia el 75 por 100 lo eran del sector de la construcción. Importa, ante estos hechos,

analizar la situación, prevista por el propio presidente de la Unión Nacional de Empresarios de la

Construcción, Alfredo Corral:

—Se encuentra en un momento de receso y contracción acelerada, producto de una situación laboral

ampliamente deteriorada. En el mes de septiembre de este aña, y respecto al del año pasado, sa na

registrado en la obra pública un descenso de contratación del siete al ocho por ciento. En la obra privada

—a pesar de que no gocemos de estadísticas extremadamente fiables— se aprecia un descenso para el

mismo período del diez al doce por ciento, si bien lo que se está detectando es que para lo que queda de

año se va a. producir una notable paralización de contrataciones, que tacen presumible un descenso del

treinta por ciento respecto al año anterior.

—Hay dos efectos negativos en el proceso: deterioro de la economía empresarial y paro obrero. ¿Cómo se

interrelacionan?

—Lo económico y lo social son coincidentes; van en paralelo. En lo económico las empresas están total

mente descapitalizadas, tanto que en este momento les viene justo para pagar las nóminas. Piense usted

que la deuda que en este momento tiene el Estado con el subsector de la obra pública se eleva a más de

treinta mi! millones de pesetas, y que los retrasos en el pago de préstamos por el crédito institucional en el

subsector de vivienda pasa de cuarenta y cinco mil millones de pesetas. Esto quiere decir que en estos

momentos los empresarios de la construcción estamos financiando al Estado por valor de setenta y cinco

mil millones de pesetas, a costa de las tesorerías de nuestras empresas. En el otro aspecto, el, del paro,

que va intimamente unido a la anterior situación, se estima que en el ámbito nacional estamos en el orden

de un dieciséis a un dieciocho por ciento. Concretamente, la cifra de la ultima estadística ofrece, de un

millón doscientas mil personas, ciento ochenta mil en paro. Si esta situación la unimos al deterioro de la

disciplina lata oral, los movimientos por grupos descontrolados y las huelgas salvajes, el paro posible se

acrecienta por razón de que en nada estimulan a la promoción de nueras construcciones.

ADOPCIÓN DE MEDIDAS

—Ante esta situación previsible de que no sea de equilibrio entre la parte patronal y la social, ¿qué

medidas cree usted que debieran tomarse?

—Serían difícil de enumerar, aunque lo más importante, en principio, es que Al Gobierno cumpla su

deber ineludible de mantener el orden público y el cumplimiento del Derecho constituido. Ningún

empresario querrá meter, ampliar, desarrollar algún negocio si no existe orden laboral. Por otro lado, es

también absoluta mente necesario que se legisle algo que ampare a los empresarios. Usted piense que en

los convenios del año pasado se llegaron a acuerdos límites, sobrepasando con mucho lo establecido por,

la ley, y se sobrepasaron por prp*t»-n.»->i. gubernamentales.

—¿En qué sentido?

—Hube presiones en todas las direcciones para qué se llegara a acuerdos por encima de lo estipulado por

la ley. Y la presión fundamental vino por la actuación de piquetes, que distorsionaban. No estaban

presionados por el movimiento obrero. ¿Qué sucedió? Que no hubo acierto en la forma de gobernar la

situación, y así se da el caso de que el mundo empresarial español está siendo el chivo expiatorio de esta

situación de falta de gobierno.

EL EMPRESARIO ACEPTA LA REFORMA POLÍTICA

—¿Qué actitud adopta el empresario frente a la reforma política?

—El empresario acepta Ja reforma política; sabe que es necesario que entremos en otra linea. Y en esta

línea el empresario reconoce el lenguaje de las reivindicaciones sociales, y las apoya, pero io que no

puede permitir es el lenguaje de la destrucción y de la anarquía. Este lenguaje no lo admitimos, y no sólo

los empresarios españoles, sino los de todo el mundo.

—¿Se desea la aceleración de la reforma?

—Cuanto antes, si es que llega a tiempo el Gobierno Suárez. Porque el deterioro de la economía del país

piíe-de producir una crisis de Gobierno más pronto de lo que parece. Puede hasta 1e-ner los dias

contados.

—Retornando al sector de la construcción, ¿a qué empresas, pequeñas, medianas o grandes, se les

presenta peor papeleta?

—Stn duda, que es la mediana la que está pagando fundamentalmente los vidrios rotos. El empresario

grande tiene siempre más o menos, un último recurso, porque sus activos son más imponentes, y, en

definitiva, siempre está en colaboración con entidades bancarias. Y el pequeño empresario, casi artesanal,

que tiene de cuatro hasta veinte trabajadores, siempre tiene ocupación, siempre tiene algo que hacer. La

mediana empresa, repito, es la que sufre fundamentalmente las consecuencias.

—Pero ustedes, ios empresarios de la construcción, siempre han formado un mundo próspero y especu-

lador.

—Sí. Este es un sambenito colgado a los construcloren. Pero habría que cualíficar bien quienes son los

empresarios de la construcción y quiénes los especuladores de la construcción. Sólo le diré que la

especulación siempre se produce antes de que sigue el constructor empresí rio. Considere usted mejír

la cuestión en los grandes trusts, los grandes empresarios o las grandes inmobiliarias. Estas últimas

aparecen un determinado día con un nombre jurídico, registrado la semana anterior en el Registro

Mercantil; hacen una opera c i ó n, una transacción* comercial de un montón de millones, y al año

desapare ven. Vaya usted buscando la raíz de la especulación por ahí, no propiamente en les

empresarios de la construcción.

EL ANTIVER TICALISMO

—Existe un movímiento siadical antiverticalista un movimiento de organi/mn-nes sindicales, que de aís!>

na forma, romperán el liue-. ¿Qué dice el empresario o.-estas organizaciones´´

—Los empresarios saben también que la verticalidad del Sindicalismo no es viable en la actualidad. Pero

el retraso de la reforma sindical está permitiendo la aparición de «na cantidad enorme de entes sindicales,

distorsiona-dores de lo que debiera ser un proceso evolutivo social. A los empresarios les úitere-sa tener

un interlocutor válido. No importa cuál. Pero que sea el que los trabajadores elijan. Si de las actuales U.

T. T. de) Sindicato legal dicen los obreros que no son válidas, de acuerdo pero que digan sí U. G. T., C.

N. T., CC. OO., U. S. O. y otras lo son pern no si´incKár.caai^n-De, porque catla at:a de ellas discute un

protagonismo que no puede saberse si es real o ficticio. Porque esto es ya un poco la guerra entre los

distintos entes políticos que quieren manejar a la masa social, y se la quieren atraer hacia su causa,

prometiéndole una serie de reivindicaciones que saben ellos mismos que son imposibles de conceder.

Ricardo TRIVIlSü

 

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