Autor: Tejerina Fernández, Francisco. 
   ¿Requiem por la pequeña y mediana empresa?     
 
 Ya.    03/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

¿RÉQUIEM POR LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA?

EN los últimos tiempos asistimos, tal vez con culpable y a veces cínica indiferencia, a una escalada de

ampulosas declaraciones de principios sobre "la destacada, especial y transcendente importancia de la

pequeña y mediana empresa en el contexto socioeconómico de nuestro desarrollo", las cuales no se

concretan prácticamente en caso alguno en acciones de valor medible y palpable.

Cuando en la reciente campaña electoral todos los partidos enarbolaban la bandera de la "atención

preferente a la pequeña y mediana empiesa´´, los ciudadanos casi llegamos a creer que, por fin, iba a llegar

el alba de las realidades para este sector, nunca olvidado en discursos y declaraciones, pero jamás

atendido en la ventanilla de las medidas reales y concretas.

¿Se ha producido o puede atiabarse algún cambio para un futuro próximo o remoto en la situación

precedente? Mucho nos tememos que la anunciada "atención preferente" haya quedado sustituida por una

fórmula de supervivencia traducida en términos de un "arrégleselas usted como pueda".

NO parece que el plan de urgencia en materia económica recientemente puesto en marcha por el

Gobierno venga a .clarificar a a colorear, al menos en un plazo mínimo de "esperanza de vida", el

sombrío panorama de ese noventa y gran pico por ciento del censo empresarial español, que tiene a su

cargo un bastante más del cincuenta por ciento de la población activa y del producto nacional bruto.

Por ejemplo, el encarecimiento del precio del dinero es algo que empieza a funcionar automáticamente a

partir de su aprobación; en cambio, las facilidades y mejoras crediticias, la mejor distribución de los

créditos y sus mejores plazos, la fijación de las cuantías adecuadas a las necesidades... comenzarán a

funcionar cuando se hayan llevado a cabo un montón de estudios y trámites previos. ¿Quiénes y cuántos

aguantarán hasta entonces?

Por ejemplo, la devaluación de la peseta constituye, sin duda alguna, un estímulo y un apoyo a !os

sectores exportadores, los cuales se resarcirán por ese camino del mayor coste de sus necesarias

importaciones y de las repercusiones generales internas de la devaluación. Pero ¿cuántas pequeñas y

medianas empresas figuran entre esos sectores exportadores tradicionales ? ¿Vivirán lo suficiente para

aprender la práctica de la exportación y para sentirse llamados al mercado exterior y para llegar a

competir en el mismo?

Por ejemplo, ¿cuándo, cómo y en qué medida ¡legarán a la PME los beneficios de la profunda reforma

fiscal emprendida? ¿Cómo beneficiarse del apoyo fiscal al empleo si no disponen, ni ahora ni en un futuro

próximo, de una tesorería suficiente para hacer frente al pago de la nómina mensual de los cinco, diez,

veinte, cincuenta, cien o doscientos empleados de su plantilla y a los costes correspondientes de la

Seguridad Social?

Por ejemplo, los directivos de la PME no han sabido o no saben utilizar adecuadamente los cauces

existentes de financiación ni las modernas técnicas de gestión financiera, por falta de formación

adecuada. ¿Cuántos de estos directivos han tenido acceso a la necesaria formación e información? Y

suponiendo que ahora se les facilite "urgentemente" esa formación, ¿podrán madurar a tiempo para poner

en práctica las enseñanzas recibidas y las experiencias aprendidas antes de que sea demasiado tarde?

LOS problemas de la PME son de hoy, sumados al ahogo acumulado de los de ayer y los de anteayer.

¿Cómo sobrevivir sólo con la esperanza o la promesa de soluciones viables y concretas para dentro de un

año o más?

Producen escalofríos las breves palabras contenidas en la declaración del Gobierno: "España no ha

aceptado, durante los úlitmos años, los ajustes dolorosos pero inevitables que exigen las nuevas y difíciles

condiciones de la economía mundial."

Eso significa que hay que aceptarlas ahora y las aceptamos con sentido de responsabilidad; pero uno se

pregunta: ¿a quién le tocará el doloroso e inevitable ajuste? Lógicamente, a quien más desajustado está, lo

cual quiere decir que quien nunca tuvo medios, ni apoyos, ni oportunidades para corregir sus desajustes

corre el peligro de perecer en el actual ajuste, porque éste se produce "desde ya", mientras que los medios

prometidos para ayudarle no han llegado todavía.

ALGUNA medida debe y tiene que haber, al margen de discursos y declaraciones, para salvar a la

pequeña y mediana empresa, que cubre toda nuestra geografía. Algún medio tiene que haber para que la

igualdad de oportunidades tenga también en este campo una aplicación eficaz y justa, cualquiera que sean

las causas de la desigualdad establecida. Y si la pequeña y mediana empresa vienen a ser "la cenicienta"

de la familia empresarial española, hora es ya de que algún príncipe de nuestra política social, económica

y organizativa rompa el proceso tradicional y haga algo más que simples declaraciones y promesas de,

amor.

Francisco TEJERINA FERNANDEZ

(Director del Centro Europeo para la Formación de Directores)

 

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