Autor: Pi y Torrente, Ramón. 
 Elecciones. 
 La bipolarización sustituye al centro     
 
 La Vanguardia.    09/05/1983.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LUNES, 9 MAYO 1983

ELECCIONES

Panorama nacional

La bipolarización sustituye al centro

DE acuerdo con los datos ya muy fiables de que se dispone a la hora de cerrar la presente edición, sobre

¡as cuatro de la madrugada del lunes, el Partido Socialista Obrero Español ha aumentado sus posiciones

municipales en toda España. No ha retrocedido en parte alguna, que se sepa. Incluso en Gijón, donde se

registró, recientemente, una huelga general, ha pasado de la mayoría relativa a ¡a mayoría absoluta,

siempre según las primeras aproximaciones suministradas, y que están, naturalmente, sometidas a

revisión ulterior. Pero, aunque haya correcciones de última hora, lo cierto es que el PSOE ha aumentado

su presencia y su poder en los municipios españoles. Este es el .primer dato a retener.

El segundo dato es que, con ¡as excepciones del País Vasco y de Cataluña, donde los competidores son

los nacionalistas, la coalición AP-PDP-UL se perfila como la segunda fuerza, pero a bastante distancia de

los socialistas, con la reserva de Galicia y de algunas provincias castellanas. La confrontación tiende a

establecerse, de momento, entre dos polos, que recogen los tradicionales conceptos de derecha e

izquierda. Un cierto bipartidismo, aunque sea con modificaciones aquí y allá, parece cobrar cuerpo en

España.

Prosigamos: la tercera comprobación es el considerable descenso de los comunistas en relación con los

resultados obtenidos en las municipales de 1979, aunque en comparación con las generales de octubre

último experimenten una ligera, aunque perceptible, recuperación. El caso de los comunistas revela

electoralmente con bastante nitidez los avatares internos del propio partido. La nueva dirección del PCE

puede sentirse moderadamente reconfortada a los efectos de su «resurrección» de las legislativas, aunque

pierda una enorme cantidad de poder municipal al haber dejado de ser necesarias en muchos lugares

importantes las coaliciones con los socialistas para controlar los Ayuntamientos.

Los partidos pequeños, los que reivindican un espacio de centro, han sufrido un serio correctivo. El CDS,

con más implantación y más experiencia, ha resistido el embate en Avila y Zamora. El PDL de Antonio

Garri-gues ha pagado la novatada, como se suele decir. En todo caso, estos comicios revelan que, cuando

menos en la escala municipal, la apelación al centro político no suscita la adhesión del electorado, por

decirlo benévolamente, y esta tendencia se corresponde perfectamente con lo que se registraba sobre el

bipartidismo, o la bipolarización, líneas más arriba.

En el País Vasco, el PNV mantiene en términos generales su hegemonía. También sube el PSOE, pero el

dato inicial más sobresaliente es el descenso de Herri Batasuna, coalición estrechamente vinculada con

los planteamientos asesinos de ETA. Y en Cataluña, el PSOE se reafirma, con considerable crecimiento,

como la primera fuerza municipal, pero Convergencia i Unió pasa de ser la tercera (o la cuarta) a ser la

segunda El caso catalán es un arquetipo de resultados electorales que permiten a los dos grandes

contendientes decir, y con razón, que han ganado. No variará el signo político de los alcaldes —los cuatro

de ¡as cuatro capitales de provincia eran ya socialistas desde 1979—, pero se va a registrar algún cambio

importante en las coaliciones. Los comunistas son netos perdedores, a pesar de los signos de recuperación

que, en esta primera hora de la madrugada, parecen advertirse.

Las autonomías

Punto y aparte merecen tas elecciones autonómicas, de las que a la hora de cerrar la presente edición no

hay todavía datos completos, pero sí los suficientes para hacer una afirmación básica y ya indiscutible: se

ha registrado una auténtica hegemonía del Partido Socialista Obrero Español, que se coloca como la

primera fuerza autonómica, si bien hemos de recordar una vez más que en Cataluña, Galicia, Andalucía y

el País Vasco no se han celebrado elecciones de este tipo, por lo que cuatro de las autonomías más

importantes quedaban esta vez al margen de las urnas.

Un intento de valoración

¿Cómo hacer una valoración de urgencia de todo este amasijo de datos parciales? No es cosa facil. Pero

creo que pueden dejarse sentados dos criterios para una primera aproximación; el primero es que estos

comicios reflejan el resultado de la desaparición de UCD y de la victoria socialista de octubre, aunque

esto último en menor medida. El descalabro de UCD volvió del revés el mapa electoral español, lo

sacudió de tal manera, que todavía hoy estamos experimentando el terremoto. UCD no ha tenido una

fuerza que pueda llamarse con propiedad su heredera. Hoy, con esta distancia pequeña, pero suficiente,

del naufragio de UCD, puede decirse con resultados en la mano que Unión de Centro Democrático era el

centro, era cierta y realmente el centro político de esta país. Su disolución no ha convertido a Alianza

Popular en el nuevo partido de centro: ha ampliado la derecha, pero la ha dejado a gran distancia de los

socialistas. Unos socialistas que también se han beneficiado del desastre del centro con algunos millones

de votos, pero que tampoco por eso son hoy el centro, sino que continúan siendo la izquierda, ampliada

parcialmente.

El segundo criterio que cabe establecer, aunque sea a vuela pluma, es éste; no existe relación cognoscible

entre lo que pasa en la política y los comportamientos electorales en España. Hay excepciones a esta

regla, pero en general es una regla válida. No es que los comportamientos electorales vayan en dirección

contraria a lo que sería previsible, no; es que no hay relación. Que el PSOE haya ganado

avasalladoramente en Sagunto ayer, a muy pocas fechas de la huelga general que echó a todo el pueblo a

la calle y que hizo recorrer un escalofrío por el espinazo del país, constituye un fenómeno que habrá que

estudiar despacio, porque de momento no se acaba de comprender. No existe relación entre los hechos y

los votos. Todavía estamos intentando recomponer, por una parte, el panorama de las ofertas electorales,

y por otra me parece qué el público todavía no se ha hecho cargo plenamente de cómo está siendo

afectado por la política de uno o de otro signo.

Ramón Pl

 

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