Autor: Elías, Josefina. 
 Elecciones. Sectores de estudiantes y asalariados, los más abstencionistas. 
 El 70 por ciento de profesionales cualificados vota habitualmente     
 
 La Vanguardia.    09/05/1983.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Sectores de estudiantes y asalariados, los más abstencionistas

El 70 por ciento de profesionales cualificados vota habitualmente

Todas las fuerzas políticas contendientes en una campaña electoral coinciden en la absoluta necesidad de

convencer al electorado de la importancia de ir a votar. Esta es una consigna que a lo largo de todas las

campañas el ciudadano va recibiendo por parte de los partidos políticos, puesto que éstos saben que tasas

demasiado elevadas de abstención pueden restarles fuerza moral en su gestión política, incluso podrían

llegar a significar un cierto rechazo del sistema por parte del electorado. Recientemente, algunos teóricos

de las ciencias sociales han apuntado que el fenómeno de la abstención puede ser un indicativo de una

cierta crisis de la relación de representación entre gobernantes y gobernados.

En cualquier caso, la abstención es uno de los grandes temas que la sociología debe plantearse. Y, para

ello, lo primero es aceptar este comportamiento como uno más de los derechos que el ciudadano puede

ejercer.

Hay, evidentemente, diversas formas de abstención. Por un lado. La abstención de carácter técnico -muy

importante en este país donde la infraestructura electoral es todavía muy precaria-, como consecuencia de

desajustes censales, errores y otras causas diversas. De otra parte, la abstención militante que puede

responder a una consigna política y que puede constituir un rechazo al sistema democrático, o aquella del

elector que no cree sentirse representado por ninguna de las fuerzas contendientes. Finalmente, hay que

considerar la abstención de aquellos sectores que voluntaria o involuntariamente permanecen

desvinculados de la vida política y social. Esta tasa de margina-ción que tiene toda sociedad, y en la que

confluyen elementos de falta de cultura, de difícil posición económica y de actitud personal, acostumbra a

dar en los países democráticos civilizados un porcentaje de abstención de partida que se sitúa alrededor de

un 8 o 10 por ciento del censo electoral. Toda superación de esta tasa adquiere significación política.

¿Es posible establecer un cierto perfil del abstencionista? Hasta las elecciones legislativas de octubre de

1982, que significaron una cierta modificación de tendencia, la abstención, en la reciente democracia

española, había tendido a crecer en proporciones, en algún momento, alarmantes. ¿Quienes se abstienen?

Es con intención de encontrar respuesta a esta cuestión que se emprendió, con la ayuda de la Fundado

Bofill, un estudio cuantitativo del abstencionismo de dos barrios de Barcelona ríe características socio-

económicas distintas y opuestas -Sant Gervasi y La Guineueta-, y con un censo global de 50.000 electores

estudiados, para dos consultas electorales: el Referéndum Constitucional y las Elecciones Municipales del

año 1979. Este estudio ha permitido apuntar, de manera provisional, algunas conclusiones que pueden ser

significativas.

En términos generales se pueden constatar las siguientes tendencias: el electorado femenino se abstiene

más que el masculino. Los profesionales cualificados, hombres y mujeres, alcanzan porcentajes de

participación muy elevados, cualquiera que sea su habitat de residencia, por encima del 70%. Los

jubilados tienen un comportamiento constante por porcentajes de participación, claramente superior a la

media. Las mujeres jubiladas de barrio rico son las que alcanzan la cota de participación más alta (93 %),

también las amas de casa están entre los grupos socioprofpsionales que presenta más tendencia

participativa, cerca del 60 %, es éste, sin embargo, el grupo que mayor porcentaje de abstencionistas

acoge.

Entre asalariados y estudiantes -los dos sectores de mayor comportamiento abstencionista-, se dan las

actitudes más complejas. Se detecta, por ejemplo, una clara tendencia a la abstención de los asalariados

ubicados en barrios ricos, mientras que en barrios de extracción popular la participación obrera sobrepasa

fácilmente el cincuenta por ciento, por lo que respecta a los hombres. Las mujeres de este grupo

profesional son claramente abstencionistas en ambos barrios. Los estudiantes, por el contrario en barrios

ricos tienden a una mayor participación, mientras que en los barrios más pobres son más claramente

abstencionistas, son los que tienen las cotas de abstención más altas 85 por ciento.

En cuanto a las edades, tanto en hombres como en mujeres. la abstención adquiere sus porcentajes más

altos entre los jóvenes, es decir, los electores de 18 a 25 años. Aunque es de notar que la incorporación de

los jóvenes a partir de los 18 años en el censo electoral más bien tendió a amortiguar la tendencia

abstencionista de este grupo. Por otra parte, las mujeres mayores de 69 años de barrios pobres,

constituyen también un núcleo abstencionista importante.

La amplitud de la muestra estudiada -50.000 electores-, hace pensar que estos perfiles pueden ir

manteniéndose en sucesivas consultas, a pesar de las variaciones en la participación. En todo caso el

factor determinante de la abstención parece ser la textura social y dado que ésta ha tenido, en Barcelona,

una clara tendencia a la estabilidad, parece lógico que asimismo se haya ido manteniendo la composición

sociológica de los abstencionistas.

Josefina ELIAS

Equipo de Sociología Electoral (UAB)

 

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