Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Noche de samba     
 
 Diario 16.    10/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Noche de samba

LA noche electoral, lectores, realicé el acostumbrado viaje nocturno por las sedes de los partidos,

bulliciosos guateques de militantes, algarabías de «escola de samba», ocasión única para percibir las

habilidades de los líderes en la práctica de ese deporte retórico consistente en infravalorar, despreciar o

simplemente ocultar adversidades y magnificar los triunfos.

Alegría manifiesta en la nueva sede del PSOE, en la madrileña calle de Ferraz, la antigua casa del

fundador, Pablo Iglesias, con la fachada milagrosamente conservada merced a un curioso ingenio

arquitectónico. Y, en mitad de la apoteosis del champán, una ligerísima, imperceptible y no confesada

preocupación, oculta tras el triunfalismo condescendiente, en algunos líderes como Alfonso Guerra o

Pedro Bofill. Cuatro puntos perdidos, más de dos millones de votos con respecto a las elecciones

generales de octubre, es un dato que comenzará a valorarse convenientemente a partir de ahora.

Las huestes de AP no cabían en sí de gozo, desmesurado y no equivalente con los resultados, décimas por

debajo del famoso «techo» de las generales.

Acaso el entusiasmo se extrapolara de los muy sobresalientes resultados —rozando el 40 por 100 —

obtenidos por ese muchacho todo terreno que es Jorge Verstrynge, que anoche hablaba y tranquilizaba a

sus huestes con ademanes de misionero.

Alegría y alcohol en la sede madrileña del PCE, con los jóvenes lobos comunistas — Curiel, Andreu

Claret, Gerardín Iglesias— alborozados por los votos y la ginebra.

Gerardín hacía constantes alardes de su inveterada afición a la militancia femenina, mientras Carrillo era

contabilizado como el gran ausente. La recuperación del voto «pecero» ha echado por tierra

definitivamente las maniobras conspiratorias trenzadas en torno a Santiago, de cara al próximo congreso

del PCE, maniobras que pretendían reinstalar en la secretaría general ai viejo e histórico líder comunista.

ELEGANTE decaimiento en el hotel-sede de los liberales de Garrigues. Lujosos «punkies» muy Nina

Ricci, un distraído interés por los paneles informativos y la dentadura ácrata de Maribel Huete daban una

cierta tristeza crepuscular a la sede del PDL. Posiblemente, porque sus seguidores también concentraban

su interés en los adversos resultados madrileños. Y, sin embargo, un partido con seis meses de vida, el

PDL, con apenas 70 millones de presupuesto para toda su campaña a nivel nacional y actuando como

francotiradores y sin TVE, obtenían más de 140.000 votos, 600 concejales, 27 alcaldes y representantes

en dos comunidades autónomas.

El CDS de Adolfo Suárez hacía, asimismo, las cuentas de la lechera. Adolfo, como un Houdini electoral

—este porcentaje por aquí, este indicador por allá — , nos demostró a todos que, aunque descendió del

2,8 por 100 del voto al 1,7, en realidad ha ganado tres puntos con respecto a las generales de octubre (?).

Y una vez más, el verdadero triunfador de la derecha, el vencedor en la sombra, ha sido ese personaje de

endiablada cabeza y verbo resbaladizo, Osear Alzaga, el «bizco de oro» de la política española. Osear

posee esa diabólica habilidad que atesoran tan sólo algunos raros arietes de estar «in the right place, at the

right moment», en el lugar preciso, en el momento preciso. Es como Quiñi. Se desenganchó

apresuradamente de UCD, montó a uña de caballo su partidito, el PDP, para coaligarse con Fraga, y

obtuvo en las generales un poderosísimo bloque parlamentario de un par de docenas de diputados y

senadores, y ya son el tercer partido español.

En estas municipales, su suerte no ha sido menor. Cerca de tres mil concejales, 300 alcaldes y 51

parlamentarios de la coalición lucen en sus solapas el muy cristiano abeto verde del PDP. Y con el

añadido de un indicador tan prometedor como inquietante: de todos los candidatos a alcalde en las

capitales de provincia, AP se reservó la parte del león, con 44 «números uno» encabezando las listas, y

apenas media docena para el PDP y algún independiente próximo a este último partido. Pues bien: de la

media docena de alcaldes de capital de provincia obtenidos por la coalición conservadora, son todos del

PDP o independientes... Con lo cual parece abrirse paso la tesis de algunos cristianos de que si se

hubieran seleccionado mejor las personas y las candidaturas, los resultados hubieran sido sensiblemente

mejores.

 

< Volver