Autor: Dávila, Carlos. 
 Su posición ha salido reforzada tras los comicios del domingo. 
 Verstrynge espera la hora del liderazgo en las filas de AP     
 
 Diario 16.    10/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Su posición ha salido reforzada tras los comicios del domingo

Verstrynge espera la hora del liderazgo en las filas de AP

Carlos DAVILA, corresponsal político

Madrid — Un periódico de Madrid hablaba de él como «el gran perdedor». Pero el autor del pie de foto

no se había molestado, evidentemente, en escrutar y analizar los resultados, porque puede ser que Jorge

Verstrynge («Jorge con todos y marcha Madrid») sea uno de los vencedores morales de esta campaña. A

pesar de ello, ni siquiera se sentará en su escaño de concejal: volverá a la secretaría general de AP y a su

puesto de diputado por Sevilla.

Justo, lo que no querían ni sus enemigos, ni sus aliados. En su propio partido, su candidatura, promovida

a la desesperada, sentó como un auténtico agravio en la escasa facción que propulsa, irritadamente,

Fernando Suárez, quien ya en campaña propinó a Jorge Verstrynge una patada dialéctica, suficiente para

que el comité de disciplina de AP hubiera considerado el caso. Pero no hubo ocasión: un partido de

derecha nunca expedienta a sus militantes, menos aún a sus dirigentes.

Triunfo

En el PDP que dirige Osear A/zaga y gobierna José Luis Alvarez, se sumaron todas las reticencias contra

el candidato oficial. Alvarez del Manzano estuvo a punto de no aceptar el segundo puesto, pero la

promesa de que él sería el «jefe de la oposición municipal» en caso de que la coalición no lograra la

Alcaldía, le hizo reconsiderar su posición. Después, la doctrina oficial es que el «tándem» se ha entendido

mejor de lo que podía esperarse. Pese a todo, los democristianos han mantenido distancias, en algunos

casos insultantes. Un senador especialmente significado decía:

— Es un «chiquilicuatre» que, encima, se cree simpático.

El «chiquilicuatre-» ha conseguido doce puntos, más la coalición entera en toda España. Su poder — el

que se pretendía mellar con la candidatura— y su figura han resultado, pues, reforzados. Tierno Galván

que al principio de la campaña urdió contra él una medida táctica profesoral-displicen-te-despreciativa

rectificó, entre otras cosas, porque Tierno comenzó a detectar que las encuestas no respondían al

verdadero sentido de las opiniones callejeras, algunas de las cuales no era favorable a la gestión

administrativa socialista. El alcalde que ha sufrido —diga lo que diga la propaganda tan torpemente

manejada desde el PSOE— un notable acoso del voto de castigo, se quitará con la ausencia de Verstrynge

un enemigo molesto, al que un miembro del equipo de Tierno ha definido como «insecto testicular».

Si aumenta su poder y se revaloriza su figura, ¿puede suponerse que va a convertirse en alternativa de

Fraga? Si hacemos caso a las primeras impresiones poselectorales de los ejecutivos del PDP, los

democrifttianos no tienen inmediata intención de replantear la espinosa y traumática cuestión del li-

derazgo. Un miembro de la ejecutiva del PDP se hacía ayer en alta voz esta reflexión delante de sus

amigos del partido:

«La cuestión no estriba en profetizar si con Fraga podremo, alguna vez, obtener más votos, si no en

preguntar si prescindiendo de él, conservaremos los que tenemos.»

Sustitución

El dilema, propio de un conservador incapaz de dar un paso hacia adelante, revela sin embargo hasta qué

punto el PDL, el partido que podría urgir el relevo en el liderazgo no está decidido a hacerlo... por ahora.

Su estrategia será más bien oblicua: en resumidas cuentas, los moderados aliados de Fraga no verán con

disgusto que desde lo que algún día se llamó «poderes lácticos» y ahora se denominan «fuerzas

sociológicas» se propicie una sustitución serena y no incapacitatoria. Recuérdese a este respecto que el

pasado verano ya se intentó desde la CEOE que Fraga quedara en segundo plano, en beneficio, nada más

y nada menos, que del actual presidente de la Generalidad Jordí Pujol. Ahora la operación es impensable

porque Convergencia, que ha perdido Alcaldías a raudales, no está en condiciones de aparecer como el

«partido salvador» de la derecha centrista.

Si el movimiento de sustitución se produce desde la Iglesia, la Banca, el círculo empresarial y los

periódicos de la órbita conservadora, el PDP se apuntará rápidamente. Es más: ayudarán a la

concienciación de estas fuerzas sociológicas pero sin presentarse nunca como arietes de la nueva

estrategia.

Los democristianos piensan que la prepotencia adquirida por Verstrynge en las urnas del domingo, puede

desatar su ambición, un sentimiento que el candidato aliancista que mayor confianza popular ha obtenido,

no trata, en ningún caso, de ocultar. Si a Jorge Verstrynge se le pregunta por tan escabrosa cuestión, se

obtiene de él una discreta respuesta: «Ya veremos más tarde.»

Techo electoral

Hibernado por el momento el tema del liderazgo, los análisis domésticos de la combición se van a centrar

en la medición del techo electoral colectivo. En el PDP se apunta como única receta para aumentar el voto

la ampliación del espectro hasta conseguir la «concentración», un remedio de la mayoría natural que tiene

sólo y a primera vista, una diferencia: el grosor de cada una de las formaciones que contribuyan a la

conformación de un invento que tiene sobre todo vocación electoral. Y es que, efectivamente la única

forma posible de erosionar o disminuir el protagonismo hegemónico de Alianza Popular es elevar la

presencia de ese PDP que en mayo del pasado año, cuando todavía estaba en UCD, formaron Alzaga y

José Manuel Otero.

Los más lúcidos analistas del PDP y de Alianza y sí creen que existe una compresión del techo electoral

que sólo pueda romperse con una política de sustitución a largo plazo, extraída de los comicios del

domingo, que más asusta a los aliados de Fraga es una cuyo título puede empezar a escribirse desde algún

lugar de las «fuerzas sociológicas»: Jorge Verstrynge.

 

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