Autor: Vega, Álvaro. 
 El único alcalde comunista en capitales de provincia. 
 Anguita, el califa rojo     
 
 Diario 16.    10/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Y EN ANDALUCÍA LOS COMUNISTAS LOGRAN LA MAYORÍA EN CÓRDOBA

El único alcalde comunista en capitales de provincia

Anguita, el «califa rojo»

Julio Anguita logró el domingo su sueño dorado: gobernar el Ayuntamiento de Córdoba con mayoría

comunista. Aunque no le gusta que se lo llamen, los cordobeses conocen a Anguita como el

«califa rojo». Se trata, del único alcalde comunista en capitales de provincias. Hijo de militar, profesor de

Instituto, se ha presentado en dos ocasiones al Congreso de los Diputados, sin conseguirlo.

Alvaro VEGA, corresponsal

Córdoba — A Julio Anguita le daba lo mismo si los comunistas obtuvieran conceja! más o menos

conforme avanzaba el escrutinio. Ya sabía, cuando llegó a la sede del partido, que la mayoría absoluta

estaba asegurada.

Este hombre, al que no le gusta que le llamen «califa» ni que la gente lo considere como un Mesías, tenía

seguridad de que iba a ganar.

Julio Anguita González nació en Fuengirola, provincia de Málaga, el 21 de noviembre de 1941. Su padre

era militar en Sevilla, pero con la aparición de! maquis se trasladaron a las montañas del norte. Su madre,

entonces, se fue a dar a luz con sus abuelos, ambos cordobeses, que eran el practicante y la matrona de la

localidad costera.

Sus primeros recuerdos infantiles los centra en Vi-llagarcia de Arosa, aunque a los seis años se trasladó

junto a su familia a Córdoba.

Comienza a ejercer como maestro en Montilla el 4 de febrero de 1963. Tras varios destinos consigue

obtener plaza en Córdoba en un colegio del barrio del Naranjo y después en el colegio Los Califas, donde

ejerce hasta que es elegido alcalde.

Militancia

En 1973 tiene lugar, una vez que se licencia en historia moderna y contemporánea y aprueba la tesina, su

primer contacto con el PC, en el que ingresa a principios del siguiente año.

Antes de esta militancia sus primeros panfletos que realiza los hace junto a la hoy concejal independiente

por la lista comunista María José Moruno.

Es nominado en el quinto lugar de la candidatura del PC al Congreso en 1977, contra la opinión de la

actual delegada de Saneamiento del Ayuntamiento de Córdoba, la comunista Manoli Corredera.

En 1979 vuelve a aparecer en la lista del Congreso, pero esta vez en el cuarto puesto. La oratoria

didáctica, «como una lección», que Anguita pone en práctica en su primer mitin en Castro del Río, hace

sonar su nombre como afcaldable. Una vez que seguro que es el que encabeza la lista comunista para las

elecciones de abril de 1979, el marido de Manoli Corredera, Antonio Amil, le comenta que tiene interés

en que conozca al cabeza de lista de UCD, Diego Ro-

mero «Nos vimos en una taberna y le dije que el alcalde de Córdoba que iba a salir de las urnas el 3 de

abril estaba allí presente.» Anguita no se equivocó. Del 26 por 100 que le había dicho Santiago Carrillo

que iba a obtener en esas elecciones en Córdoba, llegó a alcanzar el 32.

Tranquilo

El «califa rojo» se mostraba muy tranquilo durante la mañana de! día de las votaciones. De la serenidad

que le dejamos a las once de la mañana, Julio Anguita pasó a una euforia indescriptible.

Anguita no cabía en sí. Había obtenido su gran sueño: gobernar Córdoba con mayoría absoluta. Al

pueblo, desde uno de los balcones de la rebosante sede comunista, le dijo entre otras cosas: «Esta

votación ha sido un monumento a la confianza y a la va/oración de! trabajo serio, en el sentido de que hay

que trabajar sin preguntar a nadie qué carnet político tiene.»

El alcalde, en una reunión con los medios informativos, tendió una mano a la colaboración en las

tareas del Gobierno municipal, «ningún voto de ningún cordobés —argumentó— puede entenderse

que haya quedado tirado, el PC tiene un programa que ahora podría imponerlo, pero vamos a hablar con

todos los que quieran trabajar». También habló, tras una pregunta de este periódico, de! gran

derrotado, el PSOE. «No es el momento de herir, ni esa es mi intención, pero quiero decir que esta lección

debe ser útil y provechosa para todos.» Igualmente, Anguita indicó que «trabajar por una ciudad,

región o país es quemarse y colaborar con el adversario cuando tenga razón y, cuando se hace

oposición, hay que presentar alternativa».

 

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