Autor: Muñoz, José Luis. 
 Elecciones autonómicas. Castilla-La Mancha. 
 En busca de la conciencia autonómica     
 
 El País.    10/05/1983.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL PAIS, martes 10 de mayo de 1983

CASTILLA-LA MANCHA

Número de diputados: 44

En busca de la conciencia autonómica

JOSÉ LUIS MUÑOZ, Cuenca

La elección del primer Parlamento regional castellano-man-chego, que tiene 44 escaños, pone fin a un

largo período de provisionalidad en el que se han sucedido tres presidentes que no han conseguido el que,

en principio, parecía ser su principal objetivo: crear ambiente autonómico. Objetivo que mal se puede

lograr a nivel popular si uno de esos ex presidentes, el primero, Antonio Fernández Galiano, no ha tenido

el menor inconveniente en cambiar no sólo de partido político, sino también de comunidad autónoma,

apareciendo ahora como candidato por Madrid, hecho sorprendente que demuestra la escasa implantación

del espíritu castellano-manchego, incluso entre sus dirigentes.

Este tema, la concienciación regional, figurará entre las prioridades del presidente José Bono, que

accederá al cargo amparado por una exigua mayoría (23 diputados del PSOE sobre 21 de AP-PDP-UL) y

consciente de que una gran parte de la población castellano-manchega participó en las elecciones

regionales por inercia, al hilo de las municipales, y no por convencimiento autonómico.

El resultado electoral confirma que Castilla-La Mancha es una de las regiones en que con más claridad se

da el proceso de bipolarización política entre los dos partidos mayo-ritarios, muy lejos de un PCE en

progresiva caída y de nuevas formaciones de escasa implantación, sin que tampoco exista ningún grupo

de matiz nacionalista que pudiera servir de contrapunto a los primeros.

Esta bipolarización responde, por otra parte, a la desigual estructura entre zonas industrializadas (aunque

lo sean en escasa medida) y el ámbito rural. De acuerdo con las predicciones, Albacete y Ciudad Real han

mostrado un predominio de la opción progresista representada por el PSOE, mientras Guadalajara ha sido

la más conservadora. Toledo, que se pensaba correspondería a este último grupo, ha ofrecido un empate,

lo mismo que Cuenca.

En cualquier caso, la victoria, aunque reducida, permitirá a José Bono formar gobierno y ejercer como

cuarto presidente de una comunidad autónoma que ha recibido escasas competencias (la mayor parte, mal

dotadas de funcionarios y presupuestos) y que no ha concretado casi ninguno de sus elementos

definidores, salvo la bandera.

El papel que espera al Gobierno de José Bono, destacado dirigente socialista de Albacete, de 32 años,

secretario del Congreso de los Diputados en la anterior legislatura e impuesto como candidato por el

comité federal del partido en contra de la opinión mayoritaria de los órganos regionales, favorables a la

continuidad de Jesús Fuentes Lázaro, se enmarca en una triple dirección: profundizar en el contenido y

difusión de los conceptos autonómicos, en un ambiente si no hostil, sí de profunda indiferencia; afirmar y

completar las competencias transferidas por el Estado y ejercerlas, como vía práctica para conseguir, de

paso, el primer objetivo, difícil de lograr sólo por el camino de las campañas de sensibilización; y, en

tercer lugar, tomar una serie de decisiones sobre órganos e instituciones de la región.

 

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