Elecciones. 
 Barcelona mantiene sus preferencias electorales     
 
 La Vanguardia.    10/05/1983.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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LA VANGUARDIA

ELECCIONES

MARTES, 10 MAYO 1983

Barcelona mantiene sus preferencias electorales

E! comentario sobre le geografía electoral del 8 de mayo tiene como referencias, por un lado, las recientes

elecciones legislativas de octubre de 1982 y, por otro, las primeras elecciones municipales de 1979. Antes

de proceder e un breve análisis para cada uno de los partidos o coaliciones que han obtenido

representación en el Consistorio barcelonés, conviene adelantar algunas observaciones generales.

En primer lugar, la participación disminuye respecto de las recientes elecciones generales pero se

mantiene en una magnitud considerable si se tiene en cuenta que las elecciones locales siempre movilizan

menos a los electores. Barcelona da pruebas de una mayor afición a las urnas que en el pasado, cuando —

acentuando una regla general en grandes ciudades— solía presentar muy bajos porcentajes de

participación.

En segundo lugar, la divisoria convencional entre derecha e izquierda se mantiene —si nos referimos a las

elecciones municipales de 1979— en un punto sensiblemente similar: PSC y PSUC,

por un lado, reúnen algo más del 50 por ciento de los votos, mientras que la suma del centro-derecha

representado por AP, UCD y CiU se sitúa algo por debajo del 40 por ciento de los sufragios emitidos. En

las elecciones generales —tanto en 1979 como en 1982— la diferencia entre ambos bloques disminuye.

Ello da lugar a una tercera observación. Las variaciones de voto en el seno de la izquierda han registrado

un trasvase comunista hacia el PSC, mientras que el electorado de centro-derecha que UCD capitalizó en

las primeras convocatorias electorales permanece, en alguna medida, en situación de «disponible» y es

atraído en ocasiones por CiU, en otras por AP e, incluso, se convierte en algún caso en abstención. En

cuarto lugar los partidos minoritarios encuentran dificultades insuperables para romper la barrera del

cinco por ciento. El caso más sobresaliente lo ofrece Esquerra Republicana, sea por la indefinición de su

oferta política, sea por el presumible agotamiento biológico de su clientela.

 

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