Elecciones autonómicas. Rafael Fernández vivió en soledad la jornada electoral. 
 He cumplido y me encuentro a gusto     
 
 La Nueva España.    10/05/1983.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 41. 

Rafael Fernández vivió en soledad la jornada electoral

«He cumplido y me encuentro a gusto»

Fuma el primer puro desde que sufrió el achuchón que le llevo a la UVI. «Me lo dieron en el Mesón del

Labrador, donde comimos, y consideré que debía aceptar la gentileza», se justifica.

Rafael Fernández, presidente del Principado de Asturias, está en zapatillas y en mangas de camisa,

sentado en el sofá de la sala de estar de su casa.

Tiene ganas de hablar y lo hace con esa parsimonia propia, mezclando, cada vez menos, los

mejicanismos», de que tanta frecuencia echaba mano a su llegada, allá en el 76.

Son las seis de la tarde del domingo, ocho de mayo de 1983.

En la casa están solos él, su esposa, Pura Tomás y el «niño», su hijo munusválido, a quien se oye rebullir

varias estancias más allá.

«Estoy a gusto, he cumplido»

«Estoy a gusto. He cumplido.

Lo he dicho esta mañana, no sé a cuantos periodistas, que me preguntaron cuando he ido a votar. Una vez

depositadas las papeletas, he concluido el compromiso que había contraído. Ahora me quedan en la presi-

dencia cuatro o cinco semanas.

Trataré de hacerlo con dignidad hasta el final. Después me dedicaré a reflexionar, tengo necesidad de

pensar».

Rafael Fernández va desgranando ideas, que saltan, en el tiempo y en las circunstancias, sin ilación

cronológica ni temática, pero que compendian a rasgos lo que ha sido estos últimos siete años de retorno a

Espñaña desde el exilio.

«Son pocas las personas, quizé media docena, los que me conocen realmente, los que saben que no

regresé a España con ambición de cargos, que me vinieron por imponderables, y que paulatinamente he

ido abandonando: la primera secretaría de la FSA, la dirección de la minoría socialista del Senado, la

ejecutiva del PSOE, y ahora, la presidencia de Asturias, después de mi enfermedad. Pero, ¿realmente yo

he estado enfermo? Porque a veces me pregunto si yo he estado enfermo alguna vez. Ahora me encuentro

bien, a gusto. Y lo he demostrado en esta campaña, donde he intervenido en quince mítines».

Habla de la soledad. De la soledad del mando. Y de la falta de «privada» —qué palabra más hermosa— o

de intimidad, ya que la presidencia exige constantemente estar en el escaparate, a la vista de todos,

expuesto a todas las críticas y a todos los halagos. «Hay cosas que no puedo comentar ni con Pura, que no

he comentado con nadie, que he tenido que callar».

«Parecemos desconocidos»

Surge un nombre en la conversación, uno de tantos. «Han pasado sólo seis años, y parecemos

desconocidos. ¿Cuántas personas ya no están en estas elecciones? Vega Escandón, Juan Luis de la

Vallina, Emilio García Pumarino, José María Alonso-Vega, Alfredo Prieto... Creo que se han hecho las

cosas aceptablemente. Lo que se podía hacer».

Ahora se acomete una etapa dificultosa, en la que va a seguir haciendo falta la concordia,

«Lo del 28 de octubre ha sido un espejismo».

¿Tu vieja tesis de que en Asturias la derecha y la izquierda siempre han estado igualadas?

«Sí. Es lo que he mantenido y sigo manteniendo. Aquí siempre ha habido un equilibrio entre la derecha y

la izquierda. Lo hubo durante la República y lo hubo en el 77 y en el 79. El peligro que se corre ahora es

que no se estructure un partido de derechas y que el PSOE se convierta en partido único. Porque Fraga

produce miedo. Esa mirada, esos gestos)).

Y salta nuevamente al pasado, a sus recuerdos, a sus comparaciones históricas.

«De la gente venida del exilio sólo yo llegué a ocupar cargos de relieve.Pasó lo mismo con los que

tuvieron que exiliarse en el 34. Cuando volvieron en el 36, salvo excepciones, no fueron capaces de

entroncar».

Le preocupa sobremanera la nueva práctica sindical, que empieza a emerger en algunas situaciones.

«Aunque no lo patrocine la CNT, que ha perdido mucha fuerza, en la práctica se aplica la filosofía

cenetista. Vuelve el asamblearismo y eso es malo. En lugar de aproximarnos a Europa nos alejamos».

Entra Pura Tomás en la sala. «Rafael, tenemos que acostar al niño».

«Me dedicaré a la agrupación de Oviedo»

Confiesa que ni está viejo ni acabado. «Me quedan cuatro, seis, diez años de lucidez, y quiero

aprovecharlos. Ahora que tendré mucho más tiempo quiero dedicarme a la agrupación de Oviedo. Es

preciso incrementar su número de militantes. Es preciso que la Federación Socialista Asturiana amplíe su

espectro, porque Asturias es más que la minería y el metal, son los servicios, los comerciantes, los

profesionales, los trabajadores de las pequeñas y medianas empresas. La FSA tiene que ser más y más

representativa de la realidad de Asturias».

Tiene proyectos, ambiciosos proyectos, que le rondan por el cerebro, y que espera madurar y acometer

cuando disponga de más tiempo.

Y ello a pesar de que, a punto de cumplir 53 años de militancia socialista, reconoce que no ama lo

suficente al PSOE.

«Yo estoy menos enamorado del partido, compara, qué Ramón Rubial, menos que Pura. Hay cosas que

no puedo aceptar. Cosas que me proponen y a las que tengo que decir no, porque si las aceptase dejaría de

ser yo, desvirtuaría mi personalidad».

Se adentra, sin que los reproches rebasen el tono siempre mesurado de sus palabras, en apreciaciones de

actitudes, referidas a grupos o personas.

«Yo no puedo aceptar que se me impongan las amistades. Que para ser amigo de una persona tenga que

ser enemigo de otra. Ni lo puedo ni lo quiero aceptar. Y parece que hay gentes interesadas en que esto

ocurra».

«Nunca tuve el equipo que desearía»

No quiere disculparse de las imputaciones que se le han hecho de su buen entendimiento con la derecha.

«A mi ir a Covadonga o arrodillarme en una iglesia no me supone ningún vencimiento. Mi padre era un

hombre muy religioso».

Su trato con el arzobispo, con gentes que trabajaron con el régimen franquista tampoco le preocupan,

aunque haya correligionarios que se lo reprochen,

«Yo nunca pregunto a nadie dónde ha estado. Casi todos hemos estado donde nos obligaron las

circunstancias. Yo he aprovechado muchos de los proyectos preparados durante la etapa de López Muñiz

al frente de la Diputación y he atendido muchos consejos de Alfonso Alvarez de Miranda, corno me he

entendido muy bien con personas de la derecha. Lo importante es lo que hayan hecho esas personas, y si

es en beneficio de Asturias, a mí me sirve».

Comenta, sin ira, el anuncio de su «jubilación» como presidente del Principado, ia visita a su propio piso

de dos miembros de la ejecutiva de la FSA, a quienes correspondió comunicárselo casi en las vísperas del

pleno del comité regional de El Serrón, en que se eligió a Pedro de Silva candidato.

Refiere su estancia en Madrid, días después, y su orden a la recepción del hotel, de que no estaba, y las

llama das fallidas de dirigentes del partido, con los que no llegó a hablar.

«Pedro de Silva tiene ante sí una difícil labor».

Y dice, sin amargura, que nunca tuvo el equipo que deseó, que siempre le impusieron, en el partido y en

el Gobierno, miembros del equipo o que le obligaron a aceptarlos las circunstancias.

Durante más de tres horas sólo una vez sonó el teléfono.

A las nueve de la noche, Pura se ha despedido para irse al Mesón del Labrador, donde el PSOE festejará

su éxito electoral.

Rafael Fernández saldrá más tarde, para culminar la jornada al alba, en el centro regional de TVE, que ha

estado emitiendo hasta la madrugada.

Ha vivido, con los recuerdas y la realidad, su día más largo.

 

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